Adiós a Óscar Niemeyer,
padre de la arquitectura brasileña

La Jiribilla • Cuba

El arquitecto brasileño Óscar Niemeyer murió en la noche de este miércoles 5 de diciembre en Río de Janeiro, luego de que en el transcurso de este año fuera hospitalizado en varias ocasiones por problemas de salud. Su cadáver ha sido embalsamado en el hospital desde donde partirá el cortejo fúnebre hasta Brasilia, ciudad que ayudó a crear y en la que tendrá lugar el velatorio.

Imagen: La Jiribilla

Niemeyer es considerado el padre de la arquitectura brasileña. Con 28 años comenzó a trabajar con Lucio Costa, el gran arquitecto brasileño del Movimiento Moderno. Junto con Lucio creó Brasilia, la ciudad alumbrada en forma de avión que sería la nueva capital de Brasil, una gran explanada abierta en la selva, ceñida a un puñado de lagos artificiales, llena de paisajes despejados e irresistibles y salpicada de construcciones singulares.

El gran valor arquitectónico y la impecable ordenación urbanística de la ciudad llevaron a que la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) la declarara en 1987 Patrimonio de la Humanidad.

Hombre de profundas convicciones de izquierda, Niemeyer se afilió en 1945 al Partido Comunista de Brasil. Con la llegada de la dictadura militar decidió exiliarse en París en 1966. A su regreso a Brasil en 1980 continuó con su activismo político y apoyó enérgicamente la causa de los Sin tierra. En los años 90 Niemeyer presidió el partido.

Amigo de Fidel y de la Revolución cubana, Niemeyer dejó en Cuba su huella con una escultura erigida en la Universidad de Ciencias Informáticas. Hasta su muerte fue el presidente del Capítulo Brasileño de la Red de Redes En Defensa de la Humanidad. En múltiples ocasiones expresó su respaldo a líderes latinoamericanos como el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva y el presidente venezolano Hugo Chávez.

Imagen: La Jiribilla

Entre 1940 y 1956, años decisivos en su carrera, el arquitecto brasileño conoció y colaboró con Le Corbusier y descubrió las posibilidades de un material de construcción nuevo llamado hormigón armado. Niemeyer posee 600 obras en todo el mundo, muchas de las cuales ha cedido gratuitamente.

En su larga trayectoria profesional destacan obras como la sede de la Secretaría General de Naciones Unidas, en Nueva York; la sede del Partido Comunista Francés, en París; la Mezquita de Argel y la Catedral Católica de Brasilia. En España, ha firmado el Centro Niemeyer, en Avilés (Asturias). Por todo ello, en 1988 ganó el premio Pritzker, considerado el Nobel de la arquitectura.

Cuatro años atrás, en la celebración de su centenario, afirmó que “Lo que vale es la vida entera, cada minuto. Y creo que pasé bien por ella. Cuando miro hacia atrás, veo que no hice concesiones y que seguí el buen camino. Eso es lo que da una cierta tranquilidad”.

El fallecimiento de Niemeyer fue lamentado inmediatamente por la presidenta Dilma Rousseff, quien afirmó en una nota oficial que “Brasil perdió hoy uno de sus genios”.

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“Niemeyer fue un revolucionario, el mentor de una nueva arquitectura, bonita, lógica y, como él mismo definía, inventiva”, expresó en la nota divulgada por el Palacio de Planalto, sede de la presidencia y una de las obras diseñadas por Niemeyer.

La jefa de Estado brasileña dijo que “su historia no cabe en las planchetas” de arquitectura y agregó que “pocos soñaron tan intensamente e hicieron que tantas cosas ocurrieran como él”.

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