Ares: la fuente de la juventud

Caridad Blanco • La Habana, Cuba

Próximo a celebrar tres décadas de la aparición de su primer dibujo de humor en la prensa cubana, Arístides E. Hernández Guerrero Ares (La Habana, 1963), recibió en Portugal, en 2012, el Gran Premio y el Primer Premio de Humor Editorial del World Press Cartoon —la cita más importante de humor grafico del orbe— completando con ellos la cifra de 131 premios internacionales. Otro centenar de galardones los ha cosechado en la Isla, destacándose entre ellos los obtenidos en las Bienales de Humorismo de San Antonio de los Baños, Cuba. Ares fue nominado en 1994 por la Witty World Internacional Cartoon Magazine de los EE.UU para figurar entre los mejores caricaturistas del mundo, y en 1998 por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), al Premio Quevedos de Caricatura Iberoamericana, instituido por la Universidad de Alcalá de Henares, en España.

Imagen: La Jiribilla

La expresión gráfica de Ares creció bajo la influencia de esa escuela de artistas que fue el Dedete de los años 80, una de las publicaciones humorísticas del patio más relevantes de todos los tiempos, y de la cual él llegaría a formar parte en los años 90. Otros de sus significativos referentes fueron las historietas del norteamericano Robert Crumb, los dibujos y grabados del francés Roland Topor y la obra pictórica de los cubanos Santiago Armada (Chago) y Reynerio Tamayo. El propio artista sin embargo reconoce que el caudal que lo ha alimentado es mucho mayor y está en conexión con la cultura en general, el cine, la literatura y la música.

En 1989 Ares exhibía una identidad gráfica personal e inconfundible dentro de un poético humor blanco. En aquel momento, sus obesos personajes fueron el recurso más evidente de un estilo en el manejo de la línea que se abría paso con vigor en el humorismo gráfico cubano, interesado en hacer un humor inteligente y comprensible a un tiempo. Mediante aquellos voluminosos protagonistas llevó adelante un teatro del absurdo que no cejó de crecer y de trasformarse hasta hoy. Aquel lirismo de fina línea, dio paso a cuerpos que se dejaban ganar por lo grotesco, en tanto su sátira se acrecentaba en agudeza y sus reflexiones alcanzaban una mayor implicación social. La corpulencia de sus protagonistas pasó a ser mucho más que masa hiperbolizada, y es revelación de magnitud; una apertura de sentidos a manos de su expresionismo.

La síntesis, característica esencial del dibujo de Ares, multiplica el poder de la imagen, y es ella casi siempre absoluta protagonista. Logra así una comunicación afectiva a partir de metáforas visuales, colocando por lo general a la figura humana en el rol principal. Individuos en solitario, grupos, parejas; fragmentos corporales, cabeza, incluso objetos: situaciones, que mediante su simbolismo y fuerza gráfica nos entregan múltiples retratos de la sociedad contemporánea. Regularmente de traje, estos actores del humor de Ares expresan temas universales. Aluden al poder y la guerra, al hambre y la pobreza, se refieren a los silenciados y a los silenciadores. Consumismo, violencia, droga, SIDA, resultan tópicos encarados por su humor de opinión. El humor como juicio crítico acerca de las urgencias del mundo de hoy. Premuras globales que son económicas, políticas, medioambientales, y sobre todo, humanas. Esa unidad con que Ares se expresa no acaba en la enunciación gráfica de sus reflexiones, se completa con otros caminos hasta hoy menos visibles: 21 libros publicados; más de 80 ilustrados; el diseño de numerosos posters; la investigación y el comisariado de ingeniosas exposiciones, como son los casos de Consumo gusto, Arte soy y El otro horizonte (donde colocó de manera efectiva su obra pictórica). Entre sus libros, algunos compendian su gráfica humorística: Cuba com Humor (Brasil, 1993), Gente de Meio Tom (Brasil, 1996) y Hooz (Irán, 2001), entre los más sobresalientes. Otros, unen al Ares siquiatra con el humorista: Sicoterapia, una relación de ayuda (1999), Mi sicólogo soy yo (2002) y Alcohol. Mito y realidad (2004). Mientras, una parte de su investigación en torno al humor en la Isla ha quedado recogida en Historia del humor gráfico en Cuba (2007), publicado en España por la Universidad de Alcalá de Henares y la Editorial Milenio, y en Caricatura cubana contemporánea, una colección de tres volúmenes editada en el país entre 2007 y 2009.

Imagen: La Jiribilla

La obra desarrolla por Ares tiene una energía semejante a la de esa lúdica libertad con la que él ilustra los cuentos infantiles, la convicción de las ideas que lleva a la pintura y la misma irrefrenable voluntad de transfiguración que ha quedado a la vista de todos en los principales medios de prensa cubanos y en numerosas publicaciones de todo el mundo a lo largo de su carrera. El suyo es un humor sin fronteras que no se acomoda en lo logrado. Esa es la razón de su constancia en la experimentación artística, en la búsqueda de diferentes posibilidades de comunicación. Ares es un humorista inconforme que experimenta dondequiera que le es posible, que vive trazándose finalidades inéditas, retándose para no inmovilizarse. Ahí reside la lozanía de su arte inteligente y analítico y en ello tiene su propia fuente de juventud.


Palabras de introducción a Ares: Trazo consentido. Estudio Ares Ediciones. La Habana, 2012

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