Javier Méndez:

El béisbol, patrimonio cultural de los cubanos

Abel Sánchez • La Habana, Cuba

Se complica el inning. El noveno, para ser más específicos. Estadio Latinoamericano, séptimo y último juego del play-off entre Pinar del Río e Industriales, final de la XXV Serie Nacional. En la lomita, uno de los mejores pitchers pinareños de toda la historia: Rogelio García. Frente a él —músculos tensos, ceño fruncido, las manos sudorosas apretando el bate—, el número 40 de Industriales, el mismísimo Agustín Marquetti. García toma la seña, se prepara, hace el wind up y suelta un tenedor endemoniado, de esos que rompen hacia abajo.

Lo que ocurrió después, no hay seguidor de los azules que lo ignore: Marquetti, de un batazo, sacó la pelota y a los rivales del campo. El público brincó la valla del Latino, cayó en el terreno y ni siquiera permitió que el bateador terminara de darle la vuelta al cuadro.

Esa es, a grandes rasgos, la imagen que todos evocan. Pero muy pocos recuerdan que, unos segundos antes del jonrón, había un corredor en primera. Un muchacho zurdo de 22 años que en esa temporada vestía por primera vez el número 17 de Industriales, después de cuatro campañas con Metropolitanos. En efecto, Javier Méndez cumplió, en un mismo año, dos de sus mayores sueños: ganar el Campeonato Nacional y jugar junto al más grande de sus ídolos: Don Agustín.

Esa noche, mientras la carrera de Marquetti casi llegaba al final, la del Javi apenas comenzaba. Una carrera que, a pesar de las muchas lesiones, está considerada como una de las más brillantes dentro del béisbol cubano.

Más allá de sus espectaculares jugadas a la defensiva, ya fuera en el jardín izquierdo o en el central, basta con analizar sus estadísticas al bate para comprobarlo: un promedio de 328 con más de dos mil hits y 296 jonrones. Por si fuera poco, en la Copa Revolución de 1997 obtuvo el récord nacional de bateo con un promedio de 462 —solo superado en el 2005 por el bateador tunero Osmani Urrutia.

Integró el Equipo Cuba en 1989, 1990, 1998, 1999 y 2000. Durante ese último año fue miembro de la selección nacional que ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sydney y fue elegido entre los 100 mejores atletas cubanos de todos los tiempos.

Tras su temporada número 22, decidió retirarse. Pero ese campeonato fue el cierre perfecto para su carrera: consiguió su cifra más alta de jonrones para una campaña: 19, quedó como líder en carreras impulsadas imponiendo un récord en ese momento y, como mismo había ocurrido en su primera temporada con Industriales, ese año los azules ganaron la Serie al mando de Rey Vicente Anglada.

Ahora, además de asegurar que estaría dispuesto a dirigir o entrenar equipos de béisbol, Javier Méndez está cursando una Maestría en Cultura Física y Deportes. Y, de paso, también se dio una vuelta por el ciclo de conferencias sobre cultura y deporte en Cuba, Se complica el inning, auspiciado por la Fundación Alejo Carpentier.

Imagen: La Jiribilla

Esta fue una idea que al Javi le pareció brillante: vincular la cultura y el béisbol, pues a fin de cuentas, en Cuba, son la misma cosa. Además, hay un fenómeno que preocupa a todos aquellos que, como él, aman este deporte o le han dedicado su vida: su deterioro entre la preferencia de los cubanos.

“El problema es multifactorial —asegura Javier Méndez—. Ahora hay un desarrollo tecnológico que no existía cuando yo era niño. Nosotros jugábamos en la calle, ya fuera a las bolas, empinando papalotes o, por supuesto, a la pelota. La tecnología ha hecho que, por lo general, los muchachos prefieran los juegos caseros antes que practicar deportes. Si a esto le sumamos la carencia de implementos deportivos, el asunto se complica. El béisbol es un deporte caro, requiere de pelota, bate, guantes, etc. O sea, son implementos que tienen un costo elevado en comparación con el salario medio de la población cubana. Todo eso ha influido en el seguimiento actual del béisbol.

“Por otra parte, nuestros medios masivos de difusión transmiten muchísimos partidos de fútbol de primer nivel, mientras que con el béisbol no sucede lo mismo. Esto ha provocado que los niños y jóvenes hablen más de Messi y Cristiano Ronaldo, que de Despaigne o Mayeta. Existe una competencia entre estos peloteros y aquellos futbolistas y la balanza inevitablemente se inclina a favor del fútbol porque es un fenómeno mundial. Además, a diferencia del béisbol, para jugar fútbol solo hace falta una pelota. Todo eso influye en el deterioro de la percepción y el seguimiento del béisbol entre los más jóvenes”.

Al leer el párrafo anterior, cualquiera podría pensar que Javier Méndez es un enemigo acérrimo del fútbol. Nada más lejos de la verdad. Su carrera deportiva comenzó como futbolista y todavía es un gran seguidor de ese deporte.

“No quiero decir que debiéramos transmitir menos partidos de fútbol, porque yo también soy un fanático —añade—. Pero creo que, al mismo tiempo, podríamos intentar transmitir partidos de béisbol de primer nivel. No necesariamente de las Grandes Ligas, también hay una liga japonesa de mucha calidad, así como una venezolana y una mexicana. Además, guardados en los archivos, tenemos partidos gloriosos de nuestro equipo nacional que también pudiesen transmitirse, porque son momentos inolvidables de nuestro deporte que ayudarían a cultivar la afición”.

A su entender, otra de las asignaturas pendientes de las instituciones deportivas es la creación de un Salón de la Fama del Béisbol en Cuba, donde se incluyan todos los atletas destacados que han nacido en la Isla desde siglo XIX hasta la actualidad. Los mismos que, como él, hicieron que la pelota se convirtiese en una parte esencial de lo que somos, en patrimonio cultural de la nación:

“Hay muchas glorias del deporte a lo largo de nuestra historia que merecen tener un rincón especial para su recuerdo. El béisbol es identidad nacional, es parte de la cultura de este país y, en lo personal, creo que jamás perderá el privilegio de ser el principal deporte de los cubanos. Pero es cierto que está amenazado y si no hacemos las cosas bien, puede peligrar”.

Comentarios

JAVIER ES UN CABLLERO DENTRO Y FUERA DEL TERRENO,MERECE ESTAR ENTRE LOS GRANDES.DE HECHO ES UN JERARCA DE LA PELOTA CUBANA.

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