Entrevista con el Director Audiovisual Ron Chapman

Capturar a Carlos Varela

Quizá el azar trajo a Cuba a Ron Chapman, un cineasta canadiense que se encargaba de realizar algunas campañas audiovisuales con el Ministerio de Turismo Cubano y que encontró uno de los tantos silencios que respecto a Cuba existen mundialmente: el conocimineto de la música cubana por gran parte de las audiencias internacionales se reducía a los ritmos tradicionales, mundialmente famosos.

Entonces se dió a la tarea de saldar esa deuda. Él quería hacer un documental que viajara a través de las grandes variedades de las que en la actualidad componen el universo musical de la Isla. Esta investigación trajo a la luz un músico al que aunque Chapman no entendía por su escaso español, le trasmitía toda la lírica que generaciones de cubanos conocían de sobra: Carlos Varela.

Durante las décadas de 1980 y 1990 este cantautor, junto con otros representantes de un peculiar y nuevo movimiento de trova, contaba en sus canciones los temas que más tocaban a los jóvenes de esa época. Carlos Varela fue tejiendo en sus textos una suerte de mural poético que hablaba de la familia, la emigración, el amor y la cotidianidad con mirada crítica y analítica. Múltiples generaciones han encontrado en él a un juglar que, tanto musical como poéticamente, ha llenado nuestras experiencias con sus canciones.

La capacidad musical de Varela para juntar las corrientes sonoras de esos años y las tradiciones cubanas en una nueva trova reformulada, lo ha colocado en la cima de los compositores cubanos. Sin embargo, son pocos los videoclips que cuentan su lírica y ninguno de sus conciertos había quedado documentado cinematográficamente, hasta el 12 de enero de 2013.

¿Cómo surge la idea de grabar un DVD a partir de un concierto de Carlos Varela?

Soy director-productor y he estado en el terreno de la música toda mi vida. He hecho muchas producciones musicales y, me percaté de los grandes artistas que tenía la música cubana y de la variedad de estilos que existían aquí. Además, para el resto del mundo, Cuba detuvo su música con el Buena Vista Social Club, porque como este es tan famoso el mundo piensa: Cuba=viejas canciones=son.

Imagen: La Jiribilla

Pero es tan rica, tan abierta la variedad de la música cubana que pensé, en un momento apasionado, que debía existir alguna manera de llevar eso al mundo para demostrar que la música cubana no se detuvo con el Buena Vista Social Club. Entonces, comencé a realizar un documental sobre la música cubana, un proyecto en el que ya llevo trabajando casi dos años. Y en este tiempo he grabado, posiblemente, 60 artistas en conciertos con sonido 5.1, con multicámaras, para cubrir esta variedad de géneros. He hecho, además, aproximadamente 80 entrevistas para acompañar este documental.

En este proyecto traté de incluir a los músicos más renombrados, a los mejores y, desde un principio, incluí el nombre de Carlos Varela. A pesar de que en aquel momento hablaba peor el español que ahora, Carlos Varela fue siempre uno de mis favoritos porque tiene una manera de comunicar lo que quiere decir que no solo es ritmo, sino que emplea un lenguaje tan universal que cualquiera es capaz de sentir esa pasión que trasmite en sus canciones, aunque no hablen español.

Así que me propuse entrevistar a Carlos; lo intenté muchísimo, sin embargo nuestras agendas nunca se pusieron de acuerdo, porque cuando yo estaba haciendo algo él estaba haciendo otra cosa y nuestro encuentro nunca se concretó.

Luego, contactamos y logré la entrevista en el Festival Peace and Love que se realizó el año pasado. Logré una bellísima entrevista: nos aproximamos al agua, teníamos el muelle, los pescadores, los barquitos, la puesta de sol y se veía La Habana por detrás; hablamos durante una hora y media y hubo una conexión real entre los dos. Fue algo inusual, como si estuviera hablando con alguien que conocía de toda mi vida, y él se sintió de la misma manera.

Entonces, él fue a una gira a Toronto, Canadá donde yo vivo, durante el verano. Fuimos al norte de Ontario a un lago muy bonito que hay allí, pasamos todo el día juntos, hablando, tocando música... Y, mientras estábamos allí, hablamos sobre el 30 aniversario de su carrera. Él dijo: “¿No sería maravilloso ofrecer un concierto grande, que marque un punto de mi carrera?”. Allí nos dimos cuenta de que Carlos nunca había tenido un DVD ni un producto cinematográfico que lo documentara. Me quedé asombradísimo, no entendía cómo uno de los artistas cubanos más prolíferos nunca había sido capturado.

¿Cuál fue el mensaje que quisieron trasmitir, tanto el músico como el cineasta, con esta primera “captura de Varela”?

La intensión de la producción del concierto fue, primeramente, presentar una revisión de su trabajo a las personas de La Habana, que han sido tan importantes para él. Hay dos aspectos del concierto: el show en vivo, que es para la gente —para él era muy importante compartir con el público, que 20 mil personas pudiesen disfrutar de su obra—; y, por otro lado, la logística del filme, porque es lo que va a quedar para siempre.

No era solo realizar el concierto, sino encontrar una sede que sirviera para eso, y crear las condiciones necesarias para que la producción se igualara a la importancia de su carrera. Quisimos montar la mejor producción que se hubiese logrado aquí, y para hacer esto posible debíamos cubrir varios aspectos.

Para Carlos, hacer una lista de canciones que representaran su obra durante estos 30 años fue una lucha inmensa, porque hay tantas canciones importantes dentro de su carrera que no alcanzaban las 40 que se le habían pedido.

También estaba la música: Carlos no solo quería ir con su banda y tocar como en un concierto común y corriente, sino que quería elevar su música a un nivel más alto. Él estaba muy apasionado con el tema de traer las cuerdas, era una gran parte del proyecto para él y fue una gran aventura.

Estaba trabajando en un formato de tríos con Aldo López-Gavilán, quien es un brillante músico, muy buen orquestador y un maravilloso ser humano. Él indentificó rápidamente diez temas a los cuales quería añadirle orquestación. Entonces, Aldo se embarcó en la tarea de escribir la orquestación y hacer todos los arreglos.

Por supuesto, si tienes la orquestación, te hace falta una orquesta. Carlos escogió rápidamente a la Orquesta de Cámara de La Habana, dirigida por Daiana García, para traer la sonoridad a su concierto. Y este fue el primer paso de ese nuevo enfoque.

Él tenía mucha pasión porque estaba haciendo el mejor espectáculo que le daba al pueblo de La Habana. Se enfrascó en muchos ensayos con su banda, echó a un lado cualquier otro tipo de proyecto y se centró completamente en esto, dejó oportunidades de giras, y dijo: “Esto es lo más importante que tengo ante mí ahora, y voy a hacerlo lo mejor posible”.

Durante un mes, más o menos, estuvo en los Estudios Abdala, ensayando todos los días; practicó, además, con la orquesta completa para que la presentación final fuera impactante. Él es muy detallista: cada nota, cada influencia, tiene que ser perfecta.

Luego, están los artistas invitados. Cuando hablamos del concierto por el aniversario 30 de carrera, Carlos dijo: “Yo quiero incorporar a la gente que ha sido importante para mí, que ha sido fuerte en mi carrera, que me ha influenciado, me ha apoyado y por quienes siento mucho cariño”. Hizo una lista de esas personas, y llegó a la parte más complicada de cualquier proyecto, pues todos son muy famosos y complicados. Había que encontrar una fecha para que todos pudieran venir hasta La Habana.

Muchos proyectos han fracasado aquí porque es imposible coordinar con todas estas personas de esa manera; pero la respuesta que tuvimos fue maravillosa. Por ejemplo: Jackson Browne dijo que iba a mover su agenda para participar, Ivan Lins y Luis Enrique enseguida respondieron. Quedaron otros que querían venir, pero no pudieron lograrlo.

Yo quiero a Carlos como un hermano, y para mí fue muy interesante conocer a todos esos artistas que sienten lo mismo por él, y que demuestran su amor y su pasión por Carlos. No me sorprendió, pero fue fascinante ver el respeto mutuo que tienen entre ellos.

Imagen: La Jiribilla

¿Cómo se preparó para filmar a tan gran escala, con un equipo de realización, además, mayoritariamente cubano?

Cuando miro a Cuba desde el punto de vista creativo, carezco de un background de la cultura cubana, de la hitoria cubana, porque tengo un punto de referencia diferente. Si tienes un equipo con personas de diferentes lugares, el resultado final será distinto a si se trabaja con un equipo integrado solo por canadienses.

Fue muy importante tener este otro punto de refencia porque, si era una producción para Carlos Varela que de alguna manera quiere retratar su obra era injusto hacerlo con un equipo completamente canadiense. Como era una colaboración, traje a mis mejores colegas de Canadá y los puse a la par con los de Cuba. El producto final es el resultado de una verdadera colaboración.

Muchos directores tienen sus visiones y así quieren desarrollarla. Yo, por supuesto, tengo mi gran visión sobre las cosas; pero siempre me gusta traer a gente con otra visión y hacer que esta empiece desde abajo y se transforme en el producto de la colaboración.

Sin embargo, cuando se unen las voces de varias personas el trabajo es más complejo. Teníamos la producción musical de Carlos, las cuerdas, la banda, la orquesta, los sonidos; teníamos el equipo de producción fílmica para el que traje a un par de personas conmigo desde Canadá (como 13 cámaras, directores de fotografía —además de que filmo yo mismo cuando hago conciertos porque me encanta hacerlo—, traje un director de luces con quien estoy acostumbrado a trabajar y algunas luces especiales para lograr una atmósfera peculiar). Además, Erick Grass, un excelente director de arte, participó y juntos creamos el set que se vio en el concierto, que apoyó la evocación de Carlos a La Habana.

La primera vez que lo vi en los ensayos con su grupo pensé que sería genial si todos sentían esa sensación que sentí yo al verlo tocar. Recreamos las cortinas, teníamos esas ventanas que caían y era como si estuviéramos en ese espacio con él.

¿Cuándo estará listo el DVD?

Es difícil decir cuándo estará listo. Para ser específicos, hicimos dos conciertos: el show fue lo último y, también, hicimos uno más pequeño que es el acústico. No es simple como poner play.

No es apenas un concierto. Alrededor de él hicimos muchas entrevistas a personas importantes en la vida de Carlos, hemos hecho filmaciones de los ensayos, de la producción, algo así como un making off; o sea, hay una historia paralela al concierto que va a ser integrada.

Siendo optimistas creo que dentro de tres meses ya tendré algo bastante sofisticado; y si logro ese objetivo, quizá en cuatro o cinco meses ya tenga algo listo.

También soy perfeccionista y debe quedar muy bien. Carlos también es perfeccionista, así que juntos lograremos un producto final que refleje correctamente la visión, las metas, las aspiraciones que originalmente soñamos cuando tuvimos aquella primera conversación.

Comentarios

Volao!!!!!!!!!!!! Soy super fan de Carlos. Te quedó buenísimo el concierto.. deben haber sido una bola d cosas y dinero pero carlitos se lo merece. El Yosva.

No tengo palabras para explicar la emoción que sentí esa noche en la sala Avellaneda. Por Carlos, y también por la cantidad de invitados que desfilaron por ese escenario. Pero ya he puesto algunas palabras. Felicidades!

Estamos muy contentos con el resultado del concierto. Gracias a Dios que tuvo este apoyo del cineasta canadiense, y también la fuerza y la energía de los cubanos.

Beautiful interview!

Pues sí, muy buen concierto. Carlos estuvo sublime. Como siempre!!! Saludos de Victoria

Todos tuvimos una experiencia mágica esa noche, junto a Carlos, cerca de nuestros más íntimos dolores, nuestras más íntimas verdades. Su música tiene la historia, la poesía siempre presentes, y en este concierto se resumieron muchas de esas sinceras reflexiones que durante más de treinta años nos acompañan, a pesar de los pesares. Concierto necesario, pero más necesario aún fue lo que estuvo detrás, la organización del show, el trabajo de arte, de luces, de sonido, lo cual, sinceramente, no hubiera sido posible sin la maravillosa combinación del esquipo cubano con el canadiense, liderado por el músico y realizador Ron Chapman. El dvd que se prepara será un éxito, sin dudas, a juzgar por las imágenes que llovieron esa noche, y por la energía que Carlos y sus invitados entregaron al público. Carlos Varela será mucho más conocido internacionalmente gracias al trabajo de un apasionado de la música y la vida: Ron Chapman.

Muchas felicidades y el agradecimiento del pueblo de Cuba para Ron Chapman, por haber realizado este sueño, que sin dudas marcará historia en la música cubana. Gracias por este excelente show. Nunca antes se había visto un concierto con tanta calidad artística y espiritual. Gracias, Ron. Gracias, Carlos Varela.

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