Carlos M. Quintela, cinco veces recompensado

Joel del Río • La Habana, Cuba

Premiada en el Festival Internacional de Cine Pobre y en la Muestra Joven del ICAIC, y discutida durante semanas por la crítica y los espectadores cubanos, La Piscina, dirigida por el joven Carlos M. Quintela, acaba de ser elegida para competir en la sección Panorama de uno de los festivales de cine más prestigiosos del mundo, el que suele ocurrir en Berlín desde los años 50 hasta el presente. La edición número 63 del Festival de Berlín tendrá lugar del 7 al 17.

Imagen: La Jiribilla
La piscina

 

El director de la sección paralela oficial Panorama, Wieland Speck, dio a conocer su satisfacción por la presencia de cuatro filmes latinoamericanos dirigidos por debutantes en la lista de obras elegidas para esas jornadas, que se consagran a exaltar el audiovisual libre de presiones comerciales, con alto riesgo estético, experimentación en el lenguaje y acercamiento a los temas políticos y sociales del pasado y el presente.

El Panorama berlinés cuenta con jurado propio e incluye medio centenar de películas dividido en tres secciones, la oficial, la especial y la documental. Las películas seleccionadas para esta sección pueden alcanzar el premio del público, el llamado Teddy Award (cuando tratan temáticas sobre lesbianas, gays, bisexuales y transexuales), el premio al mejor debut, el de la prensa especializada y el ecuménico.

Entre los países seleccionados para figurar con una o más películas en la lista de productores seleccionados para el Panorama aparecen Korea, Georgia, Israel, Argentina, Uruguay, EE.UU., Canadá, Alemania y Bélgica. Hay en  total unas 50 películas, documentales y de ficción, elegidas para esta sección paralela del prestigioso Festival, considerado no solo plataforma de lanzamiento para el cine norteamericano que será premiado en el Oscar a los pocos días de finalizado el evento, sino también termómetro para las cinematografías latinoamericanas, profusamente premiadas en fechas recientes. Dos de las películas cubanas más exitosas internacionalmente, El brigadista y Fresa y chocolate, alcanzaron galardones máximos en Berlín.

Mientras se anunciaba la selección de Berlín, en La Habana se entregaban los premios de la edición número 34 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. El ansiado galardón que se concede al mejor guion inédito fue a manos del realizador de La Piscina, por Ismael, guion que le sirvió como tesis de graduación en la Escuela Internacional de Cine y Televisión, en San Antonio de los Baños. Quintela, además, es también egresado de la especialidad de dirección de la Facultad del Arte de los Medios de Comunicación Audiovisuales (FAMCA).

Ismael cuenta la historia de un empecinado joven de 16 años que está próximo a cumplir una descabellada promesa: caminar la distancia imaginaria entre su país y el país a donde se ha ido a vivir su novia. Con cansancio acumulado de varios meses, con la piel y los pies despellejados, Ismael recorre una y otra vez una explanada baldía, los alrededores de una refinería de petróleo y los potreros donde pastan algunas vacas. Un día cualquiera, luego de no hacer caso a los consejos de un enigmático conocido sobre el peligro que hay por la zona, se ve involucrado en una sucesión de episodios que, lejos de apartarlo de su propósito, le obligarán a formar parte de un mundo en donde para cumplir su promesa tendrá que ensuciarse las manos.

El “redescubrimiento” de Quintela tiene que ver también con el premio que hace un par de meses recibió en Brasil su proyecto El regreso de los héroes calvos, que codirige con la británica Kate Hartnoll, coescribió con el también egresado Abel Arcos, y produce Claudia Calviño, quien forma parte de la productora Quinta Avenida, responsable de éxitos como Juan de los Muertos y Melaza. Quintela y Hartnoll participaron con el guion en el BrLab, o Laboratorio de Desarrollo de Proyectos Audiovisuales Latinoamericanos, y en tal competencia ganaron el premio que otorga la Vitrine Filmes, el cual garantiza la distribución comercial de la futura película en territorio brasileño.

Imagen: La Jiribilla
Melaza

 

El personaje principal de El regreso de los héroes calvos es Gaspar, a quien le dará vida y autenticidad uno de los mejores actores de su generación: Manuel Porto. Gaspar es un ex convicto, calvo, de 70 años, que presencia la muerte de un viejo elefante en el Zoológico. Sin pensarlo, se va en busca de su hermano Melchor, un alocado escultor retirado en un asilo. Juntos regresan al pueblo de pescadores donde nacieron, pero al llegar se topan con la misteriosa muerte de su tercer hermano Baltazar. Afligidos, entre las ganas de irse y su incipiente deseo de quedarse, camuflan sus intenciones y deciden aplazar su partida. Los encontronazos con el pasado y las tareas ajenas en las que se involucran les despiertan un deseo que llevan dentro y que Gaspar, se niega a aceptar, porque a veces el lugar al que no crees pertenecer termina siendo el lugar al que irremediablemente perteneces.

Al éxito o el sustento conquistado por La Piscina, Ismael y El regreso de los héroes calvos, se suma la realización hace pocos meses del cortometraje titulado Buey, dirigido por Quintela y con la actuación de Mario Guerra y Damarys Gutiérrez. Verificado mayormente con amigos y compañeros de la EICTV, como Marcos Attila (fotógrafo), Saana Raantilaa (producción), sonido directo de Denis Colina y Julian Díaz Peñalver, edición de María Alejandra Briganti y diseño sonoro, de Damián Rubiera, Buey tiene como temas, tal vez, el desafío, la rebelión y la muerte, en la historia de un bruto, un hombre que quiere retener a su mujer y no sabe cómo. Es el relato de un amor destructivo y elemental.

Tal vez, debamos catalogar a Quintela como el joven cineasta y guionista (junto con Abel Arcos) más ocupado en la actualidad del mundo audiovisual cubano. Porque, a los cuatro proyecto arriba mencionados se añade Lunes, también con guion de Arcos. El guion está en etapa de reescritura y el director quisiera que lo protagonizaran Mario Balmaseda y Mario Guerra. Quintela cataloga este largometraje de “película urgente, que se puede hacer rápido, y quisiera realizarla muy pronto. Siento que puede ser una película que te deje sin aire, social y política, de la generación nuestra que nació desprovista e inerme. Es la historia de tres hombres derrotados, tres machistas. Es como Moby Dick ambientada en un apartamento de microbrigadas”.

Lunes cuenta la historia de Martín, quien se separa de su mujer y regresa por un fin de semana al edificio múltiple donde viven su padre y su abuelo, en un pequeño apartamento. Tres días es muy poco tiempo para recuperar su relación, pero quizá le basten para darse cuenta de que tampoco tiene un lugar que recuperar.

Si a mediados de 2013 se inicia el rodaje de Lunes, si en ese año avanza la preproducción de El regreso de los héroes calvos y de Ismael (el guion premiado en La Habana), si Buey concluye la postproducción y logra estrenarse dentro y fuera de Cuba, si La Piscina obtiene algún reconocimiento en Berlín… pero ya serían demasiados “si” potenciales. Los cuatro proyectos ya existen, tienen vida propia, y le han proporcionado a Quintela el enorme placer de estar ocupado haciendo lo que más le gusta: fabular, imaginar a gente entrampada en sus conflictos, percutir el drum del cuentero, y eludir todo riesgo de inercia o aburrimiento.

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