Cine chileno coronado en La Habana

Joel del Río • La Habana, Cuba

Con la investidura de sendos y máximos premios Coral para los largometrajes chilenos de ficción NO, de Pablo Larraín, y Violeta se fue a los cielos, de Andrés Wood, culminó la edición número 34 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en La Habana. Violeta se fue a los cielos alcanzó, además del segundo premio Coral, el galardón a la mejor dirección de arte. Desde el país austral llegaron este año algunos de los filmes más sugestivos, populares y polémicos (no solo atrajeron la atención NO y Violeta…, sino también Joven y alocada o Carne de perro), y el éxito entre los jurados, el público y la prensa especializada excedió los lauros entregados a la biografía anticonvencional de la principal folclorista chilena, o la tensa crónica de plebiscito que le negó a Pinochet el derecho a continuar gobernando, esta última ganadora del Coral máximo gracias a “su inteligencia para abordar el pasado, para lograr entender el presente”, y que acaparó el premio de la SIGNIS.

Imagen: La Jiribilla
NO, de Pablo Larraín

 

La competencia de óperas primas le concedió el segundo premio Coral, en su sección, a la también memoriosa Carne de perro, dirigida por Fernando Guzzoni, y el tercer premio del apartado documental recayó sobre Cuentos sobre el futuro, de Patricia Bustos, acerca de cuatro jóvenes que intentan convertirse en adultos y edificar sus vidas y familias. El cibervoto del Portal del Cine Latinoamericano también favoreció el documental Sibila, de Teresa Arredondo, todas estas procedentes de Chile.

Violeta se fue a los cielos y NO se acreditaron también algunos de los premios colaterales del Festival como los que entregaron, respectivamente, la prensa extranjera acreditada en el Festival, la Unión de Artistas y Escritores de Cuba, y la Asociación de la Prensa Cinematográfica Cubana. En la recién concluida edición del Festival también alcanzaron algunos premios mayores, como detallamos a continuación, varias películas de Argentina, Brasil, México y Cuba, tradicionales ganadores en estas citas de diciembre. Hablando de los premios colaterales, que mayormente seleccionan producciones cubanas, este año solo se reconocieron las virtudes de Melaza (premio El Mégano, de la Asociación de Cine Clubes de Cuba) y de La película de Ana, acreedora de la distinción que entregó el círculo de periodistas cubanos especializados en temas de cultura. El Premio Únete de la campaña del Sistema de Naciones Unidas para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas seleccionó la uruguaya La demora; la editora Caminos, del Centro Martin Luther King, hizo lo propio con la argentina Elefante blanco, mientras que el premio Memoria, del Centro Pablo, y TeleSur, premiaron los documentales Memoria para reincidentes (Argentina) y Mira de nuevo hacia mí (Brasil).

Imagen: La Jiribilla
Violeta se fue a los cielos, de Andrés Wood

 

Volviendo a los premios Coral, los galardones de los jurados oficiales que se entregan en la Capital cubana todos los diciembres desde 1979 hasta el presente: Brasil copó el tercer lugar (Fiebre de ratón, de Claudio Assís) y la única mención (Érase una vez que yo, Verónica, de Marcelo Gomes), en tanto la representación argentina acumuló el Premio Especial del Jurado para Días de pesca, de Carlos Sorín, aunque este cronista apostaba por la rehabilitación de este premio para una película tan arriesgada y difícil como Dromómanos, de Luis Ortega; y por especialidades, el galardón a la mejor edición reconoció esa labor en Elefante blanco; el tercer Coral de Ópera prima fue para Los salvajes, de Alejandro Fadel, y los dos máximos Corales viajaron al Sur con las animaciones Ánima Buenos Aires, de María Verónica Ramírez y Luminaris, de Juan Pablo Zaramella.

Imagen: La Jiribilla
Elefante blanco, de Pablo Trapero

 

La embajada fílmica mexicana padeció por un lado la escasa consideración del jurado para la multipremiada y extrema Post Tenebras Lux (filme de Carlos Reygadas reconocido solo por especialidades en los renglones de mejor fotografía y banda sonora) mientras que Michel Franco fue elegido el mejor director en competencia por la bastante convencional Después de Lucía. A México fue a parar también el premio otorgado a la mejor película realizada por un extranjero sobre América Latina (Aquí y allá, de Antonio Méndez Esparza), y el galardón de la FIPRESCI (Los mejores temas, de Nicolás Pereda).

Los cubanos alcanzaron más galardones de los que se esperaban. El mejor cortometraje de ficción fue Los anfitriones, dirigido por Miguel Ángel Moulet, egresado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión, en San Antonio de los Baños, por su “ternura al abordar un momento climático en la vida de una pareja de la tercera edad”. De la Escuela de San Antonio proviene también la polaca Aleksandra Maciuszek, realizadora del documental Escenas previas, seleccionado como el mejor documental de un realizador extranjero sobre América Latina, y Carlos M. Quintela, egresado de guion, y autor de “Ismael”, el texto laureado en la categoría de mejor guion inédito.

Imagen: La Jiribilla
Los anfitriones
, de Miguel Ángel Moulet

 

El cubano Damian Saínz, estudiante de tercer año en aquella prestigiosa institución, alcanzó el Premio Especial del Jurado por De agua dulce, en la reñida competencia documental. El más reciente filme de Daniel Díaz Torres, La película de Ana, fue reconocida en los apartados de mejor guion (coescrito por el director y Eduardo del Llano), mejor actuación femenina (Laura de la Uz), y recibió el premio de distribución en territorio venezolano por parte de Amazonia Films. Mientras tanto, resultó bastante sorpresiva, por inesperada, la elección de El evangelio según Ramiro, de Juan Carlos Calahorra, como el mejor documental de este año, mientras que recibió una mención por su delicada factura el animado La luna en el jardín, inspirado en la novela de Dulce María Loynaz.

Colombia, Ecuador, Uruguay y Perú también clasificaron en la lista de premios. Como mejor ópera prima (competencia cuyo altísimo nivel fue reconocido por el jurado) fue designada La Sirga (Colombia) de William Vega; el premio al mejor actor reconoció la labor del muy natural y espontáneo Andrés Crespo por Pescador, del ecuatoriano Sebastián Cordero; mientras que la uruguaya La demora fue destacada por su música y el documental del mismo país Con mi corazón en Yambó, de Fernanda Restrepo, escaló hasta el segundo premio Coral en su categoría. A Uruguay corresponden también el Premio Especial del Jurado en animación (Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe, de Walter Tournier), y los premios en postproducción Nuestra América primera copia para los proyectos Tanta agua, y El rincón de Darwin, que seguramente constituirán platos fuertes en próximas ediciones del evento.

Imagen: La Jiribilla

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato