Alicia Alonso: Doctora Honoris Causa en Relaciones Internacionales

Como la flor, Alicia...

Pablo Armando Fernández • La Habana, Cuba

Para Alicia con mucho amor

 

Su nombre, Alicia, traía consigo

las maravillas que la Luz esparce

entre sus elegidos.

En la danza, la música propulsa 

sus pies para que asciendan

a los tronos celestes y corporice en ellos

dones de la gracia, que divinizan

el andar por los predios cósmicos, terrenales.

Brazos y manos en compás acogen

los signos que los números revelan.

Rara avis, surca el azul que ofrece sus reflejos

a las aguas del mar, donde navega

hasta alcanzar la arena, que la devuelve a casa.

 

Como la flor, Alicia, mientras el cuerpo gira,

sus pies propagan aromas y colores,

se les ve alzarse hasta alcanzar

el  esperado abrazo del amor que humaniza

y crea nuevos mundos redentores.

Los que seguimos sus pasos, reconocemos

a Giselle, Lydia, Carmen, Yocasta...

Nombres que en la danza fluyen.

Alas en vuelo. ¿Golondrinas, alondras, cisnes?  

Ángeles que propician el conocimiento

de mostrar las fluencias corporales,

y nos asombra ver cómo despliegan los miembros

para revelarnos lo que anima

lo íntimo y secreto en el organismo.

 

A la interpretación que hacen quienes encarnan

en sus cuerpos algunos  personajes, Alicia les responde

para fijar en ellos gestos que expresan

sentimientos, ilusiones, fracasos,

ha de otorgarle a la coreografía

una nueva versión. Paso a paso, se adentra

en la desnudez del  espíritu, que en la danza

muestra lo auténtico en nuestro ser.

Los movimientos, siguiendo la voz

de la música que canta, le dan vida.

Alicia, mantengo aquella tarde o noche

en Nueva York, que bailaba un Pas de deux

con el ingenioso caballero Don Quijote.

Igor Youskevitch, lo encarnaba.

Bajé a saludarlos y vi la Flor.

Era un girasol de Van Gogh,  la luz

que en radiantes fulgores  expande sus esencias.

 

Universal, Prima Ballerina Assoluta,

se dedica a labores superiores para

de acuerdo con su maestría, se le nombre

al “Ballet Alicia Alonso”, “Ballet Nacional de Cuba”.

Su celebridad mundial se acrecienta,

logra encuentros con lo permanente

al ofrendar sus pies en punta a ritos

iniciales de la danza en la móvil esfera;

su valiosa asistencia contribuye

al pleno desarrollo de talentos

que forman constelaciones irradiantes.

 

Puedo afirmar que Alicia todo lo ha vivido

en público, sin posibles censuras,

deseando compartir con los presentes,

lo aprendido de elfos y hadas en vuelo.

Sorprendido, uno la ve sola o acompañada

y un pie tras otro, en puntillas, subyuga,

desea incorporarse para reconocerse

en  múltiples especies naturales.

Nosotros caminamos sobre el polvo

y la piedra, a veces tropezamos y caemos.

Ustedes se adueñaron de nuestros organismos,

los trasplantan entre infinito y suelo.

 

A Alicia todo le pertenece y es aplaudido

en tan alto grado, que a sus pies, en descanso,

ha de llegar el agradecimiento

de tenerla a mano, ya que los elegidos

suelen ser resplandores astrales.

Los honores nacionales e internacionales,

en ambos casos, sobrepasan el centenar.

Universidades en México, La Habana

y Valencia le han ofrendado el Honoris Causa.

En Madrid, Su majestad Juan Carlos de Borbón

le hace entrega  de la Orden Isabel la Católica;

en Londres, recibe La Medalla

de su Majestad Elizabeth II

y  en La Habana, la Orden José Martí.

Premios en medallas se multiplican.

Obtiene el Grado de Comendador

y la Legión de Honor

de  la República Francesa.

Cuba la declara Embajadora.

Nada ni nadie puede impedir que  surja

continuamente en cinco continentes

el merecido reconocimiento

a una vida y obra de oceánica inmensidad.

 

Siempre que en mis recuerdos aparece,

la hallo rodeada por coros, que aún crecen,

pues ha contribuido a que se reconozcan

en las maravillas encontradas en sus pasos.

Es de alabar el orden en que ascienden,  

cada cual en el punto que le corresponde,

limpios, sin competir, ni querer suplantar

a quien se le adelante. No tropiezan los pies

contra los daños que obstaculizan el seguir

la trama por cumplir entre principio y fin.

Deberíamos  saber guiar los nuestros

en el diario ajetreo cotidiano,

como el coro que ejerce la puntual propuesta

que Alicia le ha enseñado a darle cumplimiento.

 

Alicia es el Hado protector

de sucesores que dan continuidad

a su fiel dedicación a la danza,

desde la niñez orientadora de sus pies.

Sus coros son angélicas cohortes,

opuestas a las represiones que nos excluyan

o impidan ser progenie de la humanidad.

En el principio, la música alzó su voz

ritual, melódica, sonora, que indujo al cuerpo

a buscar su origen donde lo condujera

el ascendente trino del sinsonte.

¡Oh, Diva astral, contigo celebremos

armónicos enlaces tejidos por la danza,

que nos devuelve al canto de la música,

en Festivales de Ballet en La Habana!                  

 

La Habana, 23 de noviembre de 2012 

Palabras de elogio en la entrega de la condición Doctora Honoris Causa en Relaciones Internacionales a la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso. Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. La Habana, 28 de noviembre de 2012.
 

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