De jacobinos negros y Toussaint L’ouverture

Jorge Ángel Hernández • Villa Clara, Cuba

No es de extrañar que, poco después de la publicación de Los jacobinos negros, de C. L. R. James, en 1938, esta obra fuese la base argumental para una película centrada en la vida de Toussaint L’ouverture. Se trata de un libro que asume la Historia desde varias perspectivas, como la de la interpretación objetiva de las circunstancias sociales, o elementos culturales y relaciones políticas y económicas; el proceder natural de costumbres africanas, aun después de la transportación forzosa a tierras diferentes y en condiciones de esclavitud; los verdaderos vínculos y posiciones de las clases dominantes en la colonia y la metrópoli; y hasta elementos de reproducción de la sabiduría, la parodia y la sátira populares como bases de interpretación simbólica que conducen a la objetividad analítica. Todo ello, contado en un lenguaje audaz, vertiginoso, poblado de elementos de viva narración.

Una virtud primordial de Los jacobinos negros es que llama a continuar la lectura de oración en oración y de párrafo en párrafo, urgido por la continuidad de sucesos, aun cuando se trate de panoramas económicos, sociales o políticos. Súmese además la belleza de los giros descriptivos y, sobre todo, el modo de exposición del suceder histórico. La aparición del dato historiográfico en el contexto de la narración surge como un acto de reestructuración de la conciencia, acostumbrada a informaciones
imprecisas y, casi siempre, orientadas a ocultar la realidad bajo diversas máscaras, sobre todo aquellas que desde un horizonte de dominación como sentido de civilización y desarrollo, se imponen a la realidad caribeña. El propósito expreso de James al concebir la obra fue, justamente, contrarrestar las visiones tradicionales de quienes escribían sobre el Caribe “de acuerdo con su aproximación a Gran Bretaña, Francia, España y los EE.UU., es decir, a la civilización occidental, nunca en relación con su propia historia”.

Y si bien la Historia se cuenta en esta obra con estilo de narrador vertiginoso, sonsacador y preciso con la evocación del detalle, también es acervo de información para variados intereses, desde aquellos que reclaman los especialistas —historiadores, sociólogos, filósofos…—, pasando por los del novelista en busca de fuentes coloquialmente planteadas, o los del curioso que busca incrementar su saber y su conocimiento, hasta llegar a los de aquel lector que, simplemente, pretende disfrutar de una narración interesante y veraz. Las cifras que deben argumentar las tesis del autor, y que realzan la cultura del interesado, aparecen como si fuesen pinceladas descriptivas. Los panoramas sociales se asocian, en general, a anécdotas concretas, focalizadas en personajes que, aunque en ocasiones no tengan nombre propio, aportan particular autenticidad a lo descrito. Así, las virtudes de la escritura de ficción se ponen a disposición de un contenido rigurosamente histórico. Una combinación poco común que permite a este libro la existencia sin envejecimiento a pesar del tiempo transcurrido, incluso desde su edición revisada, en 1963.

James, por supuesto, no se limita a descripciones de ambientes o a focalizar circunstancias, sino que, con esa misma agilidad expositiva, analiza causas y consecuencias que entran en las gradaciones de las
diferencias raciales a lo largo de la historia haitiana, y caribeña. La actividad y desarrollo de las clases y estratos sociales, con sus contradicciones internas, son hilo conductor de lo narrado.

A Toussaint L’ouverture, por su parte, lo presenta temprano, en medio de ese panorama de vivas descripciones y activas recreaciones del marco histórico concreto de los escenarios, desde su nacimiento hasta su lamentable final. Su biografía es parte del contexto evolutivo de Saint-Domingue y, desde luego, del contexto global que define el curso de la Historia caribeña. Y aunque no deja de ser alma de esa primera revolución americana, tampoco es esa especie de demiurgo caprichoso y brutal que la historiografía, y la cultura, de occidente retransmite. James no evade las contradicciones, sino que las enfrenta en su contexto, general e inmediato, para entender al ser humano y destacar, sobre todo, la brillantez de su obra.

Un objetivo expreso de este libro, además, es el llamado a una rebelión africana; la búsqueda de una conciencia de liberación en ese continente sometido a tan larga historia de dominación y saqueo. Un proyecto viable y, por lo tanto, fuertemente boicoteado por las instituciones de hegemonía global, a tal punto, que en el contexto de hoy pudiera parecer extemporáneo. Y acaso esa misma percepción indique que, precisamente, la petición no ha caducado y algo debía rescatarse de esas ideas revolucionariamente arrasadoras de James.

Y culmina el libro con un Apéndice, agregado en la edición revisada: “De Toussaint L’Ouverture a Fidel Castro”, muestra de la capacidad inmediata del autor para captar los acontecimientos verdaderamente grandes y sus conexiones en la Historia.

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