De nuevo las campanas doblan por ti, Chávez

Paquita Armas Fonseca • La Habana, Cuba
Martes, 11 de Diciembre y 2012 (9:37 am)

Cuando Hugo Rafael Chávez Frías recibió en la Plaza de la Revolución de La Habana, el Premio Internacional José Martí de la UNESCO, por su labor dirigida a la verdadera emancipación americana, escribí el texto “Las campanas doblan por ti, Chávez”.

En aquellas líneas recordé mi primera aproximación a su figura en 1994, cuando aún no comprendía que era espectadora del crecimiento y consolidación de un líder continental. Fidel sí lo supo desde el principio y apostó por el mestizo que, sin abandonar su porte militar, era capaz de cantar himnos y canciones a capella.

Redacté aquel texto porque Chávez entonces —¿cuándo no?— estaba enfrentando una virulenta campaña en su contra por parte de los EE.UU., gobernados entonces por el inculto George Bush (hijo). Y sentí tanta soberbia e impotencia contra los grandes medios de prensa, que traté de aportar un grano de arena para colocar al presidente venezolano en su justo lugar.

Lo he seguido en sus visitas a Cuba, sus encuentros con Fidel, sus múltiples campañas y elecciones —ha sido el mandatario más votado de la historia—, sus jacarandosos discursos a la marea roja que lo vitoreaba por toda Venezuela y sus abrazos a esas hijas que tanto adora.

Mi respeto por Chávez parte de la valentía y sapiencia con la que ha dirigido un país rico por naturaleza, pero con un pueblo despojado de los dividendos de la explotación petrolera por la sucesión, a lo largo del siglo XX, de gobiernos oligárquicos; hasta que, un día, Chávez y su equipo cambiaron el panorama.

Desde que en junio del 2011, con total serenidad Chávez explicó que padecía cáncer y, como lo dicta la Constitución Bolivariana, pidió permiso a la Asamblea para ausentarse y operarse en Cuba, creció mi admiración hacia ese ser humano que, amenazado muy en serio por la muerte, adoptó públicamente la posición de luchar y no dejarse vencer.

Disfruté mucho cuando, totalmente restablecido (en apariencia) cantó y se empapó en agua de lluvia durante su campaña electoral —que ganó con amplio margen para conseguir un tercer mandato como presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

Y ahora, una vez más, la vida pone a prueba a este valiente venezolano con el descubrimiento de nuevas células cancerígenas. Con calma e hidalguía, desmenuzó los pormenores y previendo cualquier complicación quirúrgica solicitó a la Asamblea y al pueblo que luchen para que el eficaz y leal Nicolás Maduro sea su sucesor. En esta ocasión, Chávez no solo se mostró optimista sino precavido, garantizando que el sueño de su pueblo se haga realidad.

Solo personas insensibles pudieron permanecer indiferentes ante las palabras de este gladiador luchando por su vida. Fue capaz, incluso, de cantar, y hasta ahí pude contener mis lágrimas.

Las más disimiles voces de este continente han expresado su deseo de que Chávez libre otra batalla en esa arena movediza que es la vida. Su par ecuatoriano, Rafael Correa, viajó a La Habana para acompañarlo en un momento tan difícil.

Lo mejor de la ciencia está en función de ayudarlo a vencer, y las oraciones en diferentes idiomas le trasmiten hoy la energía que necesita para salir airoso de una nueva y peligrosa contienda. Entonces, de nuevo, las campanas doblan por ti, Chávez.

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