Caracol 2012

¿Dónde están las fronteras del audiovisual actual?

Libertad González • La Habana, Cuba
Lunes, 12 de Noviembre y 2012 (10:32 am)

Dos Magda, excelentes profesionales, ganaron los grandes premios Caracol 2012 en televisión. Una, de apellidos González Grau lo obtuvo en ficción por su obra Añejo cinco siglos, un  telefilme con una extraordinaria riqueza temática y estética;  la otra Magda es la Resik, periodista multifacética de la radio, la televisión y la prensa escrita, que en este caso triunfó en no ficción con su serie Andar La Habana.

En las especialidades fueron escogidos, en dirección Elena  Palacio por su telefilme Ojos de perro azul y Luis Hidalgo Ramos por Encuadres. Rafael García Lorenzo (Felito), obtuvo el premio de dirección de fotografía por El desertor; Edgar Rene Dávila Ramos, en banda sonora por Ninja, el secuestro de la princesa Kachimira y Luciano Castillo en guion por su espacio De cierta manera.

Camionero, filme de Sebastián Cordero Miló mereció en cine el Gran premio caracol de ficción y el documental Isla, de Lenia Sainiut Tejera León, alcanzó el galardón especial en no ficción.

Claudia Alves Vasconcelo por el documental Compacta y revolucionaria ganó el premio en la especialidad de dirección, lauro que mereció también Cordero Miló por su película Camionero que se alzó además con el caracol en Dirección de fotografía para Luis Najmias Pinillo y el de banda sonora para Raymel Casamayor Bello. El quinto galardonado en cine fue Pedro Leandro Suarez Boza por la edición del filme Verde verde.

Con la revista musical Isla de música, Orlando Blanco García ganó en radio el Gran premio caracol en la categoría de no ficción.

Las cinco especialidades premiadas en este medio se distribuyeron dos en guion para María Elena Llana Castro por la obra Ronda en el Malecón y a Yanetsy Pino Reina por Sin reservas. Uno de los premios de locución lo obtuvo Miriam Ramos Heres por No hacen falta alas. Elizabeth Álvarez Hernández ganó en dirección por Mayabeque y Manuel Ramirez Cabrera en edición y sonido por el reportaje periodístico Jose Martí.

Berta Carricarte Melgarez obtuvo el lauro en crítica por su texto La estrategia del símbolo (…) a propósito de Y sin embargo y Dean Luis Reyes logró el caracol por ensayo con Fábulas del desencanto: horrores y distopias en el audiovisual cubano contemporáneo.

El premio Violeta Casals que se entrega a los locutores por nominación, este año le fue conferido a Lilia Rosa López López-Silvero.

Hubo menciones en distintas categorías, otorgadas por jurados con una amplia historia profesional y como siempre,  premios colaterales entregados por diversas instituciones.

Pero el Caracol siempre ha sido, desde hace 34 años un encuentro que va más allá de los premios, porque si la entrega de estos es el colofón, en días previos se celebra el taller teórico, que pretende adentrarse en las esencias y recovecos de los mundos radiofónico  y audiovisual contemporáneo.

En esta oportunidad el primer día de debates, dedicado a la radio, tuvo el fin de homenajear los 90 años de este singular medio.

Preocupaciones sobre el relevo, la similitud de diversas emisoras, o no tener en cuenta suficientemente a espacios realizados en emisoras provinciales, incluso municipales, fueron asuntos que se debatieron con profundidad a partir de lo expuesto por los panelistas en dos mesas: Años de radio, hoy como ayer y La radio en la sociedad.

Por supuesto que el tema de la música ocupó parte de los debates y en este sentido, Danilo Sirio, Presidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión, ICRT; anunció que se habían adoptado directivas para impedir que tanto la radio como la tv sean altavoces de canciones de mal gusto, chabacanas o procaces. Esta loable intención tiene el peligro de transitar por quienes evalúan lo bueno y lo malo. La censura existe y es válida en cualquier lugar, siempre que se trate de una acción inteligente.

El día dedicado a la televisión tuvo como provocación esencial lo expuesto en las mesas Relatos seriados. ¿Cuál es la receta? y El talento o el arca perdida de Noé. Con un alto nivel conceptual en el primer caso se transitó de lo que es hoy en el mundo un serial, al que han emigrado cineastas de la talla, por ejemplo, de Martin Scorcese. Para una buena parte de críticos y realizadores de nuestra actualidad los espacios de ficción, si se compara con lo que se transmitía tres o cuatro años atrás, no están en un momento muy feliz.

En el segundo caso se alertó de la emigración del talento desde ese medio cuando lo que se imponía era atraer a los intelectuales más prestigiosos a la televisión, que hoy no es como hace 50 años. Se han impuesto nuevos códigos y una tecnología que en nada tienen que ver con la fundación de ese poderoso medio.

El vicepresidente del ICRT, Omar Olazabal, al intervenir dijo que efectivamente resulta vital el trabajo con los creadores más significativos y expuso algunas ideas que en su opinión mejorarán la programación televisiva.

El cine ocupó el tercer y último día de debates del Caracol, sesión que se distinguió por discusiones ideoestéticas acerca del cine actual, hacia donde va y cómo se hace, a partir de las provocaciones de los ponentes agrupados en la mesa Avatares estético-artísticos de la producción cinematográfica y el audiovisual. El surgimiento de productoras alternativas que muestran la posibilidad de hacer un cine al margen de la industria, fue otra provocación para debatir sobre  los Nuevos realizadores y producciones independientes.

Omar González,  presidente del Instituto Cubano de Arte e Industria cinematográfica (ICAIC),  realizó una interesante reflexión sobre los tiempos actuales en los que se imponen nuevas formas de hacer a partir de la revolución tecnológica.

Tanto en los debates acerca de la televisión como los del cine, se evidenció que las fronteras se borran cada vez más y que existe un audiovisiual contemporáneo que tiene de uno y otro medio. Hoy, con talento y unos pocos equipos, se puede hacer una película sin tener que depender de las instituciones.

En más de una oportunidad se habló de que con los cambios que vive Cuba, se imponen nuevas maneras de ver las obras de esta naturaleza que muy bien pueden ser realizadas de forma independiente y luego compradas por las instituciones permanentes. En ese sentido se trabaja con los organismos competentes.

De tal suerte ha surgido un grupo de talentosos jóvenes que son abanderados de nuevas maneras de trabajar el audiovisual y no están sujetos a institución alguna.

El caracol sirvió también para reflexionar sobre la televisión territorial y la programación informativa para niños, temas que merecen en ediciones próximas un profundo análisis.

Este encuentro ha dejado sobre la mesa de la Asociación de medios audiovisuales y radio de la UNEAC, un grupo de temas que ameritan ser debatidos de forma sistemática e independiente. Esperemos que para el próximo Caracol le hayan salido alas al molusco y pueda volar como las águilas.

 

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