Ediciones La Memoria: “fieles a nuestras esencias”

Regresa Ediciones La Memoria a la Feria Internacional del Libro, esta vez con más de una decena de títulos que invitan a repensar la historia de la Cuba del último siglo, siempre desde miradas que sorprenden por su originalidad, por su manera particular de adentrarse en lo que ha sido el decursar de un país; miradas que en ocasiones se asoman a la realidad desde la experiencia de un personaje único, singular; que en otros momentos intentan tomarle el pulso a fenómenos culturales, artísticos o sociales desde una perspectiva más amplia.

Vidas individuales, relatos de historias compartidas o grupos profesionales se ven reflejados en la producción de la casa editorial, que se empeña con cada página nueva en rescatar la memoria. Pero este conjunto variadísimo ha sido un desafío tremendo para los autores, un reto a la imaginación de los múltiples editores que contribuyen al quehacer diario, indetenible, de la editorial… Y luego de noches en vela, de más de un malentendido, de innumerables gestiones, toma forma este sueño largamente acariciado, según refiere Vivian Núñez Menéndez, editora jefa de la casa de publicaciones del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, cuando comienza esta entrevista…

¿Qué volúmenes y acontecimientos compartirá Ediciones La Memoria durante la Feria?, ¿cómo tributan estos materiales a perfilar los objetivos de la editorial, dirigidos a atenuar o desaparecer el olvido?

Primeramente, otorgaremos el Premio Pablo a dos figuras muy importantes de nuestro panorama cultural: Eduardo Heras León y Pedro Pablo Rodríguez. Por otro lado, este año presentamos 13 títulos, cifra récord para la casa editorial. Integrantes de nuestras diferentes colecciones, todos ellos, de una manera u otra, contribuyen al rescate de nuestras raíces, a la reafirmación de nuestra identidad, a la promoción de la cultura en su diversidad.

Además, un aspecto novedoso será nuestra presencia en la tienda de la Casa Ruth con dos libros digitales o e-books del Centro: Mis vidas sucesivas, de Fernando Barral y Que levante la mano la guitarra, de Rogelio Nogueras y Víctor Casaus.

¿Cuál sería, según su criterio, el sello distintivo de Ediciones La Memoria?, ¿qué caminos quedarían por explorar o cubrir?

Nos distingue lo testimonial, y no podía ser de otra manera tratándose del sello del Centro Cultural que lleva el nombre de Pablo de la Torriente Brau, quien situó a este género en un lugar cimero en toda Latinoamérica. Al mismo tiempo, en esa labor de rescate de la que hablaba antes —de rescate en la pluralidad— siempre quedan caminos por explorar, no solo con una mirada al pasado, sino con la meta puesta en nuestra contemporaneidad, dándole una mayor participación a los jóvenes, con sus visiones.

Ediciones La Memoria garantiza la publicación del proyecto ganador del Premio Memoria que abre el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. De esta colección, ¿qué títulos estarán a disposición del público en la Feria?, ¿cómo es el trabajo de construcción de estos textos con los autores?, ¿qué requisitos se exigen para incluir un libro bajo este sello editorial?

Si bien es cierto que nuestra colección Coloquios y testimonios se nutre esencialmente de los Premios Memoria, hay otros títulos que se presentan y aprueban por otras vías. Este año, nacido del Premio Memoria es solo El Noticiero ICAIC y sus voces, de Mayra Álvarez, de la convocatoria del 2010. El resto de los premiados en esa ocasión —cinco— ya tienen sus libros publicados. De la última convocatoria, del 2012, los libros están en estos momentos en elaboración o en proceso de evaluación. Este año, Coloquios y testimonios presenta además, no nacidos del premio, Médicos revolucionarios, de Steve Brouwer; Crónica desde las entrañas, de Manuel Juan Somoza, y Girón en la memoria, de Víctor Casaus. Ese proceso evaluativo que mencioné es el que se aplica a todos los manuscritos que nos llegan: un comité de lectores integrado por tres especialistas los evalúa en su contenido, forma, temática, oportunidad, etc., y de ahí pasa a la edición, donde comienza un estrecho trabajo entre autor y editor, del que depende en un gran porciento el éxito de la obra. Para publicar en Ediciones La Memoria hay que ajustarse, sobre todo, a nuestras líneas temáticas y hacerlo con una mirada renovadora y, sobre todo, honesta.

La editorial  también prepara el Cuaderno Memoria, ¿qué características ha tenido esta publicación?

Los cuadernos Memoria complementan la labor editorial del Centro. Anualmente publicamos dos dedicados a acciones esenciales de la institución: el de A guitarra limpia, que recoge los conciertos que organizamos, además de otros proyectos vinculados a la Nueva Trova; el segundo, dedicado al Arte Digital, que se nutre de los Salones y más recientemente del Proyecto AD. Este año, además de esos dos, publicamos una reedición ampliada de un cuaderno dedicado a Ernesto Che Guevara, pero esencialmente en su faceta de testimoniante, poco abordada. Nos proponemos continuar con la publicación de los Memoria, como parte de nuestro propósito de documentar todo lo que hacemos.

Enigmas y otras conversaciones de Antonio Guerrero es una de las entregas dentro de la variedad de publicaciones de la editorial, ¿qué elementos pueden hacer atractiva su lectura?, ¿cómo está estructurado el libro y cómo fue su elaboración?

El primer atractivo de este libro es su existencia misma. Surgió, como casi todas las grandes cosas, de una idea que parecía imposible, sobre todo por el hecho de que su autor, Antonio Guerrero, se encuentra prisionero en una cárcel de EE.UU. Pero igual que no han podido detenerlo en su empeño de crecer como artista y creador, como hombre y como cubano, no pudieron detener este proyecto, que cristalizó en un libro hermoso y conmovedor. En él se recoge, desde diferentes ángulos, el intercambio que Tony mantiene con amigos de todo el mundo y, para elaborarlo, fue esencial la labor de entrega, rigurosidad y amor realizada por Víctor Casaus, quien en contacto constante con Tony, fue armando el libro. Enigmas… tiene prólogo de Roberto Fernández Retamar y epílogo de Casaus, y cuenta con un pliego que sabemos va a impresionar a los lectores: en él se recogen, en colores, fotos realizadas por Silvio Rodríguez en sus conciertos por los barrios habaneros y pasteles realizados por Tony a partir de esas imágenes.

Este año se han reeditado Cartas cruzadas y Recuerdos de la próxima olimpiada, de Pablo de la Torriente Brau; La luz, bróder, la luz, de Joaquín Borges Triana o Girón en la memoria de Víctor Casaus, ¿por qué la casa editorial decide proponer al público estos volúmenes nuevamente?, ¿qué aportan estas entregas a la comprensión de nuestra contemporaneidad?

Los dos primeros títulos que mencionas son obras de Pablo, nuestra prioridad temática. Son libros que se han agotado y que es imprescindible reeditar: el primero, un epistolario sensible y enriquecedor; el segundo, el único que recoge los trabajos periodísticos de Pablo dedicados al deporte. La tercera entrega, La luz, bróder, la luz, de Joaquín Borges-Triana, se agotó a menos de un año de su publicación, y es lógico si se tiene en cuenta que es un ensayo totalizador sobre la canción contemporánea cubana, como hay pocos; ese libro fue, además, finalista y mención en el Concurso de ensayo Noel Nicola, convocado por el Centro. Por su parte, Girón en la memoria es un clásico del género testimonial. Esta es la cuarta edición y de las anteriores quedan escasos ejemplares. Reeditando Girón… somos fieles a nuestras esencias”.

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