Homenaje de La Colmenita a Los Van Van

En las venas de los cubanos

Estrella Díaz • La Habana, Cuba

La compañía de teatro La Colmenita, una de las agrupaciones líderes en el trabajo para y con los niños en Cuba, ha logrado en los últimos tiempos no solamente realizar una labor pedagógica relacionada con el teatro, sino que ha extendido su trabajo al campo de la música.

Hace unos años, la banda sonora de cada uno de los espectáculos era grabada; pero, poco a poco, fue sustituida por música “en vivo”. En otras palabras: los pequeños que conforman la agrupación comenzaron a aprender a ejecutar los distintos instrumentos, según comentó a La Jiribilla Carlos Alberto (Tin) Cremata, director de La Colmenita.

Imagen: La Jiribilla

Cuenta Tin que “cuando comenzamos a jugar con la música el primer acercamiento fue a lo mejor de la trova tradicional cubana, luego a la sólida obra de Silvio Rodríguez y, posteriormente, al quehacer de The Beatles y de Adalberto Álvarez, después llegó Van Van”, dice, al tiempo que afirma que “el objetivo es buscar lo mejor de la música para la educación de todos”.

El director de La Colmenita —compañía embajadora de Buena Voluntad de la UNICEF— adelantó que en estos momentos están “intentando sumergirse” en el legado de Arsenio Rodríguez y de las míticas Orquestas Aragón y Chapotín, igualmente, incursionan en la obra del gran Miguelito Cuní, “ese acercamiento a lo mejor de la música cubana y universal forma parte de la educación de los niños de La Colmenita y de todos en general”, puntualiza.

El primer trabajo profundo alrededor de la orquesta Los Van Van surgió durante una de las ediciones de la Feria Internacional del Disco, Cubadisco, para la que montó un popurrí (muy exitoso) con temas de los años 70. Posteriormente, se concibió otro espectáculo totalmente con música de Los Van Van titulado Las aventuras de Elpidio Valdés y Los Van Van.

Imagen: La Jiribilla

Ese es el instante —dice Tin—  en que “se da un contacto mucho más directo con los ‘vanvaneros’; Formell nos ve y sube al escenario tanto en el teatro Karl Marx como en el Lázaro Peña”, relación que adquirió mayor estrechez cuando el pasado 4 de diciembre los estudios Abdala le propuso a La Colmenita celebrar el cumpleaños 43 de la orquesta Los Van Van.

Para esa ocasión, puntualizó Cremata, se montaron temas de todas las épocas, “desde la mítica ‘La bola de humo’ hasta ‘La maquinaria’, una de las canciones más recientes”.  Además, el espectáculo fue concebido “a partir  de textos teatrales, presentamos las canciones haciendo una especie de recuento de la vida y obra de Juan Formell y Los Van Van.

Imagen: La Jiribilla

Ante la pregunta ¿para qué le ha servido a la compañía ese acercamiento a la obra de Van Van? responde: “Ponerse en contacto con Los Van Van, es parte de la educación integral: insisto en que la obra de esa orquesta o la trova tienen que ser parte de la educación —no musical sino general— en las escuelas cubanas”.

Se ha dicho que “el quehacer de Van Van forma parte de la banda sonora de la Revolución cubana” y, por su parte El Cigala recordó que “le pone la cabeza buena”, mientras que Silvio refuerza la idea que Van Van “son los Beatles cubanos”. No por gusto, dice Tin, la orquesta se “ha mantenido 43 años en la cima de la popularidad y ha sido, igualmente, la alegría para nuestro pueblo durante tantas décadas”.

Al profundizar en los arreglos de Formell, puntualizó, “nos percatamos de la gran cantidad de recursos creativos, de ideas maravillosas que manejan, lo que convierte a esa orquesta en un verdadero clásico. Con justeza se ha dicho que Formell es un ‘dramaturgo musical’. Y es cierto”.

Al escuchar esa orquesta, inmediatamente, sobreviene el deseo de bailar; pero “cuando te pones a tocarlo te das cuenta que es una música muy compleja y al mismo tiempo muy rica. Le comentaba a Formell, que los niños que hoy están ejecutando la música de su orquesta, no son estudiantes de música. Tengo la teoría, o más bien un credo, que siempre repito: esos valores musicales  están en las venas de todos los cubanos, lo que sucede es que se han ido tapando, enmascarando, con chatarra cultural, pero cuando todo eso se despierta —y se limpia toda la costra que tiene encima—, florecen esos valores. Estamos demostrando que niños que no estudian en las fabulosas academias cubanas de música, pueden perfectamente ejecutar la música de Los Van Van.

 

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