En recuerdo de Mirta Aguirre

Guillermo Rodríguez Rivera • La Habana, Cuba

Conocí a Mirta Aguirre cuando estaba por cumplir la mitad de estos cien años que ahora se están conmemorando de su nacimiento.

Era 1962, cuando yo cursaba el primer año de mis estudios en la recién inaugurada Escuela de Letras, tras producirse la reforma universitaria.

Mirta era profesora de esa escuela, que dirigía la magistra Vicentina Antuña, sabia profesora de lengua y cultura latinas —tradición que continuara su eminente alumna Luisa Campuzano—.

Mirta estaba acaso en la plenitud de sus diversas capacidades intelectuales, de sus diferentes sabidurías. Había acompañado a Vicentina en la dirección del Consejo Nacional de Cultura y había sido una de las fundadoras del Teatro Nacional, aparecido con el triunfo de