Revista tablas, 1982-2012

Enraizada al teatro cubano

René Fernández Santana • La Habana, Cuba

Antes de palabrear este merecido elogio, he recordado las tantas veces que he ojeado esta revista en Cuba y en otras partes del mundo.  Nunca me ha preocupado la distancia geográfica  entre Matanzas, La Habana y otras latitudes; siempre tablas llega a mis manos. Todos guardamos en nuestros libreros esos números que componen la antología del tránsito de la identidad del  teatro cubano.   

Elogios a tablas en sus tres décadas, que contra viento y marea siempre ha estado encima del escenario con lengua viva, y frente a frente con los tablazos de la vida teatral de nuestro país. Ha estado presente en la teoría de los sentimientos creadores, dejando huellas en los tiempos literarios-dramáticos-fotográficos y accidentes ideoestéticos de la escena, las lagunas de silencios, los alejamientos y separaciones, las sentidas ausencias  y el  llamado con tres campanadas de décadas esparcidas para hacernos redescubrir el diverso pasado de nuestra teatralidad humano-divina y —por qué no— nuestra espectacularidad real-maravillosa.

Pienso, y tenemos que reconocer, que tablas ha sido valiosa y valiente; nos ha mostrado las encrucijadas, zambullidas y el alpinismo del teatro en muchas circunstancias de nuestra realidad escénica, con equipos dirigidos en un pase de lista del tiempo por: Rosa Ileana Boudet, Vivian Martínez Tabares, Yana Elsa Brugal y su actual guía, Omar Valiño.

Imagen: La Jiribilla

Esta, nuestra revista, ha convocado a muchos de nuestros trascendentes maestros a dejar huellas en sus páginas y a compartir  el testimonio de su pensamiento, obra y vida. También, ha publicado artículos académicos necesarios con contenidos de personalidades nacionales e internacionales del arte de las tablas. Todas  estas acciones han servido de fuente vital para la consulta de jóvenes estudiosos del teatro. Ha sido un espacio para interactuar sin distancias con diversas especialidades: la dramaturgia, el diseño, la actuación, los títeres, la danza, el arte lírico, la dirección, el circo, la narración oral, la pantomima y la crítica, reseñando eventos, seminarios, escuelas, festivales, talleres, encuentros, giras de nuestras compañías.

tablas nos ha expresado, a través de sus reveladoras letras e imágenes, la enorme vocación de la pasión de nuestro teatro, de sus mentes laboriosas, reflejando cada momento de nuestro patrimonio teatral.

Se podrían emitir señalamientos en su trayectoria editorial, pero sería injusto; considero que su ritmo cardiaco ha sido muy similar al que hemos vivido todos en la naturaleza discordante y divergente de la sabiduría criolla, vernácula y paródica  del ejercicio teatral. Existen tres razones que pueden acallar cualquier murmuración: La constante información, actualización y el enriquecimiento de la cultura teatral en nuestros creadores y artistas; la renovación persistente de sus secciones y espacios;  y el  incremento  participativo de  nuevas generaciones de teatrólogos  a la práctica concreta  de la crítica de nuestra identidad escénica, practicando la opinión abierta, sin subvaloración o tendencias, estilos, procesos y categorías  escénicas en la viña creadora de tablas.

En el 2000, tablas con la voluntad común se convirtió en la Casa editora tablas-alarcos, del Consejo Nacional de las Artes Escénicas

Hoy, llega a mis manos “el anuario 2011”,  desde el 14 Festival de Teatro de Camagüey con algo de atraso; pero pienso en voz alta… que con mucho esfuerzo, conociendo la realidad económica de nuestra Isla.

Desde Matanzas, la Ciudad de los puentes.

¡Gracias, tablas

 

Palabras en el homenaje por los 30 años de la revista tablas. Casa de la Memoria escénica, Matanzas, 2012.

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