Burundanga...

Un espectáculo para disfrutar en cualquier parte del mundo

Gerardo Fulleda León • La Habana, Cuba
Fotos: Yuris Nórido

Acabo de releer las notas al programa de mano del espectáculo Burundanga, lío con actrices y muñecos para una reina y una faraona, del joven dramaturgo Luis Enrique Valdés Duarte. Me alegro ante los resultados del primer texto suyo que veo representado. De entrada hay ficción y de la buena, con un argumento ingenioso y bien llevado por los raíles de las coincidencias, suposiciones y ese sentido lúdico que debe tener siempre el teatro, sea el de personas o el de animación de títeres.

Imagen: La Jiribilla

Dos figuras carismáticas y con sentido de pertenencia e identidad como son Celia Cruz y Lola Flores —a las que admiro como hacen otros miles—, son vistas en una peripecia que hubiera hecho las delicias tanto del Cervantes de los entremeses, como del Quevedo de los chistes subidos, y que a este infeliz mortal —lejos, muy lejos de los escritores anteriores— le obligó a olvidar penurias y desalientos para divertirme sobremanera, además de obligarme a reflexionar.

Desde que uno entra al recinto teatral se empieza a disfrutar con la banda sonora de ambientación del espectáculo, llena de esos bolerones que me hicieron revivir una juventud ya ida, pero latente, como pude comprobar al repasar los textos y las interpretaciones de los cantantes que lograron conmoverme como siempre.

Otra vez el director artístico Rubén Darío Salazar, el diseñador Zenén Calero y la coreógrafa Liliam Padrón, del núcleo realizador de Teatro de Las Estaciones, dan en el clavo, y logran esa correspondencia necesaria para todo buen espectáculo: selección de un texto creativo y provocador, buen diseño de escenografía, vestuario, muñecos, y una muy buena conducción de actores.

Imagen: La Jiribilla

Sara Miyares está en la mejor caracterización de su vida teatral, no recuerdo otra ahora, pero está madura, orgánica y creíble. Plena de matices, sin vulgaridades, haciendo uso de su sensibilidad y del dominio de las voces al máximo. Es una labor actoral para premio. ¡Qué bueno que no se le pintó la cara de negra para encarnar a Celia! Por su parte, Marybel García Garzón es toda una revelación. Logra los acentos, la postura y las entonaciones requeridas en su representación de la gitana Lola. Tiene un ángel que espero no le abandone en la carrera por venir.

Imagen: La Jiribilla

Burundanga es un espectáculo para disfrutar en cualquier parte del mundo. Felicito a todo el equipo artístico y de realización y a Pedro Valdés Piña, director del Teatro de Muñecos Okantomí de La Habana, por haber acogido este proyecto en coproducción con Las Estaciones de Matanzas. A ellos y en especial al nuevo autor teatral le regalo las palabras del poeta griego Konstantino Cavafis “alégrate, has subido un peldaño en la escalera”.

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