Frank Padrón: “Sobre todo, y por encima de todo, soy escritor”

Paquita Armas Fonseca • La Habana, Cuba
Jueves, 22 de Noviembre y 2012 (12:35 pm)

A una (des)conocida obra literaria —Más allá de la linterna (2000, Ed. Oriente, ensayos); Erosiones  (2001, Ed. UNION, cuentos); Pura semejanza (2004, Ed. Loynaz, poesía);  Sinfonía inconclusa para cine cubano (Ed. O, 2008, ensayo); Los latidos del espejo (Ed. UNION 2009, poesía); y El cóndor pasa. Hacia una teoría del cine “nuestramericano” (2011, Ed. UNION, ensayo), entre otros libros—, el reconocido crítico Frank Padrón suma ahora una antología: Con la buena voluntad del tiempo, que reúne ensayos y artículos sobre cine, teatro, música, artes plásticas e, incluso, acercamientos a temas como el choteo en Cuba.

El estudioso, quien con su programa televisivo De nuestra América ha logrado dar a conocer al público cubano imprescindibles filmes de esta parte del mundo,  hurgó en lo que ha publicado durante 30 años (1978-2008) y conformó este volumen dividido en capítulos, que son prologados por intelectuales como Reynaldo González, Rogelio Rodríguez Coronel y Roberto Zurbano.

El volumen de Ediciones UNION contiene fotos y un apéndice donde otros destacados intelectuales y artistas opinan sobre los libros y la trayectoria de Padrón.

Imagen: La Jiribilla

Has demostrado ser un hombre que se enfrenta con soltura a las cámaras de televisión ¿Por qué, entonces, te acercaste primero a la palabra impresa?

Porque sobre todo y por encima de todo, soy escritor. Me encantan los medios: la televisión, la radio (donde también ejerzo desde hace mucho, aunque algunos lo ignoran); pero siempre, guardando las inmensas distancias, suscribo lo que afirmó alguna vez Woody Allen: de elegir, me quedo con la palabra escrita, y fíjate que no digo impresa, porque aunque ello no ocurra —y claro que generalmente es su destino último, su fin— la verdadera satisfacción está en hacerlo. Escribir por el placer de escribir.

¿Estudiaste periodismo u otra carrera afín? ¿Te sirvieron para acercarte a la prensa?

Me licencié en Filología por la Universidad de La Habana, con especialidad en literatura cubana. Este libro se inicia con el capítulo dedicado a ese ejercicio sobre todo durante aquellos maravillosos e inolvidables años pues, aunque no lo he abandonado del todo, mi trabajo con otras disciplinas, me ha alejado un tanto de la crítica y el ensayo literarios. De cualquier manera, hacerme filólogo me aportó un método de análisis, unas herramientas para enfrentarme al hecho artístico y estético en general, que me han servido para todo: lo mismo la prensa periódica que la especializada, igual una manifestación que otra. A ese instrumental hay que ponerle mucho de estudio, de preparación autodidacta, y es lo que he intentado hacer en estos treinta y tantos años. 

Una de tus obsesiones es el cine, ¿desde cuándo y por qué has sido tan sistemático en el ejercicio del criterio sobre esta manifestación?

El cine llena mi vida, no me concibo sin ir a la sala oscura (porque en tal sentido, sigo “a la antigua”) al menos tres o cuatro veces a la semana, sin descontar lo que aprecio en TV o DVD. Es algo que me contagia y motiva, pero hay otras muchas manifestaciones que lo hacen, y es de lo que dejo constancia en este libro nuevo y viejo a la vez. 

A propósito, ¿ha cambiado mucho el cine por el desarrollo tecnológico que permite hacer muchas cosas sin necesidad de una gran industria?

Ha cambiado según quien lo hace; hay directores que se escudan en las nuevas tecnologías pero ni ellas pueden escamotear su falta de imaginación y talento, quienes lo poseen si acaso se revisten de aquellas; en cualquier caso, sigue brillando por encima de todo la capacidad individual, como demuestra (o sigue haciéndolo) el cine de bajo presupuesto, el “cine pobre”, el independiente, lo cual, por otra parte, tampoco es siempre signo de altura estética. 

Sé que durante 30 años se escribe mucho; pero, ¿de música, literatura, teatro musical…? ¿acaso no crees en la especialización del crítico?

Es que me he especializado en todas esas disciplinas, solo que muchos tienden a reducirte a lo que más haces o lo que ellos más ven. De mis vínculos con la literatura (además de, yo mismo, escribir ficciones) ya te hablé; pero quizá no sabes las horas que paso en el teatro, los libros de esa materia que me he bebido y me bebo, mi condición de compositor que he abandonado del todo por falta de tiempo, y si te decía cuánto amo el cine, sin música sencillamente no puedo vivir, algo que también he complementado estudiando teoría sobre la misma. No se trata de simples gustos: amo mucho el ballet y las artes plásticas, pero te reto a que encuentres en este libro-compendio o en cualquier medio, una mínima reseña mía sobre ellas: soy aficionado sí, pero también “profano”, nada experto y de lo que no sé, aunque sea un poco, sencillamente no hablo… ni mucho menos escribo.

Un libro como el tuyo es un raro suceso hoy en día, a pesar de lo necesario ¿Por qué se publican tan pocos ensayos y críticas?

Eso mismo me pregunto yo. En cuanto a los libros conocemos las crisis (papel, imprenta, dinero en definitiva); pero es cierto que a pesar de contar con tantos medios más o menos especializados (incluidos los digitales) no son suficientes los textos críticos y ensayísticos ante tanto fenómeno estético, tanta obra, autor, evento dignos de estudio. Y contando, además, con tantos notables analistas como sin dudas tenemos.

Comentarios

quisiera tener el correo de franak para poder establecer comunicación con un excelente artista

Felicidades.
Merecido reconocimiento al talento y el arte que tu representas.
Estamos muy orgullosos de ti.
Bendiciones.
Martha.

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