Inmovilidad por parte de Barack Obama II

Frank Rodríguez Bueno • La Habana, Cuba
Jueves, 8 de Noviembre y 2012 (3:19 pm)

Desde mediados del siglo XIX los sucesivos gobiernos de EE.UU. se han caracterizado por un marcado inmovilismo en su accionar imperial en el mundo entero, acentuado desde 1939 cuando estableció públicamente su Estrategia de Dominación Mundial (EDM) previa a su participación oportunista en la Segunda Guerra Mundial, un inmovilismo asociado a una evidente  incapacidad para reaccionar con agilidad y eficiencia a escenarios imprevisibles o no previstos para reajustar rápida y apropiadamente sus políticas y estrategias de dominación a largo plazo a nivel regional, internacional y mundial, y mucho menos para renunciar a alguna de ellas, a pesar de enfrentarse en la práctica al agotamiento progresivo de las condiciones objetivas y subjetivas que le permitieron una evidente superioridad hegemónica sobre el resto de los países del mundo a raíz de 1945, un mundo donde se fueron agotando los recursos naturales fundamentales para una economía capitalista que creció y se expandió casi sin límites hasta la década de los años 70 del siglo XX, en paralelo al progresivo fortalecimiento de otros polos o grupos de países en los órdenes económicos, productivos y militares, así como de nuevas o renovadas alianzas estratégicas de todo tipo y alcance, que excluyen y en algunos casos contraponen al imperio estadounidense.

La primera administración del demócrata Barack Obama fue una continuación, quizá algo más refinada, mentirosa e hipócrita de las políticas imperiales desarrolladas previamente por el republicano George W. Bush utilizando el llamado “poder inteligente”, en cuanto a temas cruciales como el mantener al terrorismo internacional como enemigo principal a combatir tanto en el interior de EE.UU. como en el extranjero con el desarrollo infinito de guerras de despojo en forma directa y preventiva, o indirecta siempre que fuera posible o conveniente como en el caso de Libia y Siria, empleando distintos métodos de subversión que desaten conflictos aparentemente internos aunque en realidad son provocados artificialmente desde el extranjero, acompañados por la necesidad de cambios de régimen condenados por el pretendido emperador mundial de turno, en este caso singularmente con antecedentes étnicos no totalmente arios, dentro de la aplicación de una estrategia de dominación basada en mentiras, hipocresía, engaño, cinismo, maldad, genocidio y total irrespeto a los derechos humanos y al derecho internacional, a través de desestabilizaciones, acciones terroristas, sanciones, bloqueos y agresiones de todo tipo en forma abierta o encubierta en los órdenes económicos, financieros, comerciales, diplomáticos y mediáticos, todos condicionantes y preparatorios a la intervención militar cuando se considere oportuno.

Guerras y agresiones de todo tipo que son apoyadas en lo posible por los mecanismos de dominación multilaterales establecidos a partir del final de la Segunda Guerra Mundial como el Consejo de Seguridad de la ONU y la OTAN como brazo armado del imperio, ahora a nivel mundial, así como de organizaciones regionales subordinadas que soportan la continuación de la Doctrina de Expansión Hegemónica y de Guerras Preventivas, enriquecidas con la doctrina de Cambio de Régimen, para beneficiar a las transnacionales y multinacionales estadounidenses de sectores estratégicos, en particular su complejo militar-industrial a través de gigantescos presupuestos de gastos militares y de seguridad, además de los ingresos que proporciona la producción y el contrabando de drogas y los grandes robos y estafas a los programas de supuesta ayuda para la reconstrucción en los países atacadas por ellos mismos (a mayor destrucción, mayores ganancias para la CIA, el complejo militar-industrial, los contratistas privados y las fuerzas militares ocupantes).

El 1ro. de diciembre del año 2008, ante su equipo de Seguridad Nacional y de Política Exterior, el futuro premio Nobel de la Paz, el presidente Barack Obama I, expresaba que “nuestro poderío económico tiene que ser capaz de sostener nuestra fuerza militar, nuestra influencia diplomática y nuestro liderazgo global” y que “para seguir adelante, continuaremos haciendo las inversiones necesarias para el fortalecimiento de nuestro ejército y el aumento de nuestras fuerzas terrestres, con el fin de derrotar las amenazas del siglo XXI”, adaptando en lo que fuera necesario al proyecto para el Nuevo Siglo Americano y la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada en el año 2002 por la administración de George W. Bush, y en este caso reajustada en mayo de 2010 en forma algo engañosa por parte de su administración.

En cuanto al Medio Oriente, los desafíos para continuar una política de inmovilidad o de realización de algunos cambios reales positivos son enormes, en especial en Siria, Irán, Líbano y la palestina ocupada por Israel, un aliado cada vez más conflictivo e insubordinado. En el caso de Siria, desde el día 7 de noviembre el reelegido presidente, Barack Obama II, se enfrenta a una obstinada resistencia del gobierno de Bashar Al Assad, del Ejército Árabe Sirio y del pueblo sirio en general a las agresiones internas y externas desatadas desde marzo de 2011, al igual que a la firme oposición de los gobiernos de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU, resistidos a viabilizar una intervención militar de Occidente en ese país árabe, teniendo en cuenta entre otras razones, los desastrosos resultados de una acción similar en una Libia devastada por las acciones militares de la OTAN encabezadas por EE.UU., Francia y Reino Unido, convirtiendo a ese país del norte de África en una nueva Somalia bajo el dominio de numerosas bandas armadas de naturaleza terrorista y extremista, parte de las cuales se desplazaron hacia Siria para combatir al gobierno de Bashar Al Assad, mientras que otras cometen atrocidades como las realizadas durante el mes de octubre de 2012 contra la población de la ciudad de Bani Walid afectando a miles de civiles de una población anteriormente partidaria del líder libio Muammar al-Gaddafi, con el empleo de armas prohibidas internacionalmente sin que el Secretario General de la ONU, ni el Consejo de Seguridad de la ONU, ni la Liga Árabe, ni la prensa monopólica capitalista se dieran por enterada de los asesinatos y genocidios que se cometen en la nueva y democrática Libia, por buen tiempo a la sombra protectora y fatídica de la OTAN y ahora de la embajada de EE.UU. en Trípoli.

Durante todo el mes de octubre y la primera semana de noviembre de 2012, el nuevo representante especial conjunto de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Lakhdar Brahimi, desplegó un intenso trabajo de exploración y de coordinación de esfuerzos con los dirigentes de numerosos países que están involucrados en el conflicto sirio, así como con el Gobierno de ese país y grupos de la oposición en el interior de Siria al igual que en el exterior, que en este último caso tratan de representar en lo fundamental a los grupos rebeldes y terroristas que actúan dentro del país, proponiendo entre otras posibles acciones beneficiosas un cese al fuego durante cuatro días a fines de octubre coincidiendo con una festividad religiosa musulmana, cese al fuego que fue aceptado por el gobierno de Bashar Al Assad condicionado a la aceptación y cumplimiento real por parte de los grupos beligerantes, un intento de tregua que fue respondido por los grupos rebeldes con brutales acciones terroristas en ciudades y regiones como las de Damasco y Alepo y ataques contra puestos del Ejército Árabe Sirio que incluyeron asesinatos masivos de soldados prisioneros. Aquí cabe destacar la negativa de los miembros permanentes occidentales del Consejo de Seguridad de la ONU a condenar los ataques terroristas estimulando de esta forma su continuación.

Por su parte la situación militar de los grupos rebeldes y terroristas dentro de Siria se hace cada vez más difícil y el supuesto nuevo líder de Al Qaeda hacía un desesperado llamado público a los miembros de esa organización terrorista, siempre al servicio del Gobierno de EE.UU., a trasladarse a Siria (se denunciaba que 3 000 de sus miembros se estarían concentrando en Líbano para su ingreso a Siria), en su intento de cambio de régimen a favor del imperio estadounidense y de aliados como Israel, la Unión Europea, Turquía, Egipto y las monarquías del Golfo Arábigo Pérsico, ante la perspectiva muy cierta de que miles de mercenarios financiados, entrenados y utilizados por Occidente durante años y ahora fuertemente armados procedentes de numerosos países de la región e incluso fuera de la región, sean aniquilados por el accionar del Ejército Árabe Sirio.

En el caso de Turquía, su gobierno se ha situado en una verdadera encrucijada cuando las fuerzas leales al presidente Bashar Al Assad resisten con éxito el embate de las fuerzas rebeldes en varias regiones del país y en particular en la ciudad norteña de Alepo y en toda la zona norte fronteriza con Turquía, después de haberse involucrado profundamente en el conflicto junto con potencias occidentales, Israel y varias de las monarquías árabes en el financiamiento y entrenamiento de mercenarios en su territorio y en el suministro de armas modernas y de combatientes a través de su frontera con Siria, sufriendo afectaciones en cuanto al desplazamiento hacia su territorio de decenas de miles de refugiados sirios y situaciones militares comprometidas dentro de su territorio que lo llevaron a desplazar a fuertes contingentes militares terrestres a su frontera sur, así como a realizar provocaciones a la transportación aérea internacional de naturaleza civil que atravesaron legalmente su espacio aéreo, tratando de establecer por su cuenta, y como precedente internacional, una zona de exclusión aérea contra el Gobierno sirio.       

En cuanto a Irán, durante los primeros cuatro años de la administración de Barack Obama I continuaron los preparativos de la guerra de EE.UU. y de Israel contra ese país, reforzando continuamente las capacidades militares de las monarquías árabes aliadas y totalmente subordinadas a EE.UU., al tiempo que mantenían un constante acoso a las fuerzas progresistas en la región. Sin embargo el reforzamiento militar de las Fuerzas Armadas iraníes, resultante entre otros factores del retraso en los planes del Pentágono concretados a partir del 11 de septiembre del 2001 de atacar a Irán después de invadir, ocupar y controlar rápidamente, entre otros países a Afganistán, Irak, Somalia, Líbano, Yemen, Sudán, Libia y Siria, y la determinación del Gobierno de ese país a cerrar el Estrecho de Ormuz en caso de un ataque preventivo quirúrgico con la resultante confrontación militar y la ocurrencia en forma inevitable de una profunda y prolongada depresión económica en EE.UU., la Unión Europea, Japón y otros países capitalistas desarrollados debido a los cortes que se producirían de fuentes energéticas tradicionales a nuevos e impredecibles precios internacionales.

Lo anterior, unido a las amenazas obsesivas de algunos altos dirigentes extremistas de Israel de desatar un conflicto nuclear regional de incalculables consecuencias a nivel mundial tal como pretendieron hacer en 2010, llevaron a la administración de Barack Obama I a preferir, por ahora, la adopción progresiva de fuertes sanciones económicas, financieras, comerciales y diplomáticas contra el país persa, al tiempo que desde mediados de febrero del 2012 importantes líderes políticos, militares y de agencias de inteligencia en EE.UU. hayan cuestionado o desmentido públicamente en varias oportunidades la capacidad actual de Irán de desarrollar en poco tiempo el arma nuclear.

¿Qué puede esperarse de Barack Obama II en los próximos meses y en el resto de los cuatro años de su segundo mandato para afrontar un conflicto armado provocado en Siria que amenaza con desbordarse hacia países vecinos como Turquía, punta de lanza de la OTAN en la región, Jordania, Líbano e Israel, en este caso en la zona del Golán sirio ocupado militarmente por el principal agente del imperio estadounidense en la región?, cuando el 1 de noviembre de 2012 a cinco días de las elecciones la secretaria de Estado, Hillary Clinton, declaraba en Zagreb, Croacia, “que los esfuerzos del Gobierno de EE.UU. y de sus socios en la Unión Europea y en la Liga Árabe están dirigidos al reforzamiento y recrudecimiento de las sanciones contra Siria y prestar asistencia a la oposición siria en la unión en torno a una estrategia común eficiente que pueda oponer resistencia al Gobierno sirio”; en un Medio Oriente abocado además a una sumamente peligrosa confrontación bélica con Irán que se extendería hasta Israel y hasta varias monarquías del Golfo Arábigo Pérsico.

¿Seguirá insistiendo en forma casi suicida en las agresiones contra Irán, Siria, Líbano y la Franja de Gaza para junto con sus socios de la Unión Europea apoderarse en forma directa y excluyente de las grandes reservas de petróleo y de gas de Irán y de las descubiertas recientemente en zonas marítimas del Mediterráneo oriental, seguramente tratando de revivir e incorporar el gas proveniente de esa zona del Mediterráneo al proyecto de gasoducto conocido como Nabucco, que partiendo desde países del Asia Central y de los alrededores del Mar Negro, pasando por Turquía, que actuaría como centro de almacenamiento, recorrería Bulgaria y Rumania hasta Hungría, además de llegar a la República Checa, Croacia, Eslovenia, Grecia e Italia, compitiendo con los proyectos rusos North and South Stream de suministro de energía a Europa occidental, poniendo de esta forma en grave peligro a sus aliados en la región en su pretensión de crear un “Nuevo y Gran Medio Oriente” al que aspira junto con Israel, o reconsiderará mantener el actual Medio Oriente con sus contradicciones históricas pero con menores amenazas y peligros incluyendo una conflagración nuclear al menos a nivel regional?

¿Insistirá o profundizará en sus planes de dominación imperial a países invadidos, ocupados o atacados como Irak, Afganistán, Paquistán, Libia, Yemen y Somalia, o adoptará una política de respeto mínimo a su soberanía e independencia?

¿Insistirá o profundizará en sus compromisos imperiales de protección a Israel de apoderarse totalmente de Cisjordania, impedir a toda costa la creación de un Estado palestino y la solución pacífica del conflicto israelí-palestino e israelí-árabe en general, dominando por medio de terror, terrorismo de estado, violencia, fuerza militar e impunidad internacional al mundo árabe, extendiéndose como el Gran Israel desde el río Nilo hasta el río Éufrates, así como en la confabulación para un ataque militar contra las instalaciones nucleares de Irán, o se impondrá y controlará a los dirigentes sionistas extremistas y mesiánicos como el gran imperio mundial que pretende ser, o trasladará a Israel a territorio continental de EE.UU. como un Estado Libre Asociado, judío y democrático, tal como algunos pregonan que debería ser, reestructurando un Estado judío que debió crearse en 1947 y 1948 en territorio estadounidense o en territorio europeo como resarcimiento a las agresiones sufridas por el pueblo judío antes y durante la Segunda Guerra Mundial en ese continente, en lugar de establecerlo en territorio árabe como componente de la moribunda Pax británica y de la emergente Pax estadounidense en la región?

¿Insistirá o profundizará en sus planes de dominación imperial a países objetivos en otras regiones como Asia Central y otros países africanos como Túnez, Egipto, Argelia, Sudán, Mali, Níger, Etiopía, Eritrea, Nigeria, Angola y varios otros países con costas al Golfo de Guinea con un alto potencial de reservas de hidrocarburos, o competirá racionalmente con China en el desarrollo y el comercio de todo el continente africano?

Por otra parte, ¿qué puede esperarse de Barack Obama II en los cuatro años de su segundo mandato en cuanto a Rusia?, ¿continuarán las políticas agresivas de EE.UU. reforzando el cerco militar con el desarrollo del llamado escudo antimisiles tanto de EE.UU. como de la OTAN en varios países europeos y en Turquía, así como el sabotaje por todos los medios posibles al mejoramiento de las relaciones de Rusia con Europa Occidental y Oriental, China, Irán, Siria, con países del Asia Central, Mar Caspio, Cáucaso, Mar Negro y Mar Báltico, o dejarán de considerar a Rusia como uno de los dos grandes peligros, amenazas y enemigos y renunciarán a la actual Guerra Fría del siglo XXI, aceptando la irreversibilidad de un nuevo mundo multipolar?

En cuanto a China, ¿qué puede esperarse de Barack Obama II en los cuatro años de su segundo mandato respecto al gigante asiático?, ¿continuará el reforzamiento de la presencia militar de EE.UU. en la región Asia-Pacífico con extensión al Océano Índico y a los mares cercanos a China, declarados de interés vital para EE.UU., así como a las intrigas para oponer a Japón, India, Paquistán y países del sudeste asiático y del Pacífico en contra de una China sumergida en un proceso de desarrollo y crecimiento vertiginoso, y así tratar de evitar la conformación de un bloque regional que sería el más poderoso del mundo desde el punto de vista demográfico, económico y comercial, como ocurre ya a través del Tratado de Libre Comercio del Este Asiático (EAFTA, por sus siglas en inglés) el cual incluiría los Tratados de Libre Comercio de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) con China, Japón y Corea del Sur (ASEAN+3) con 1 700 millones de consumidores y la creación de una Comunidad del Este Asiático (EAS, por sus siglas en inglés) con la participación de la EAFTA más Australia, India y Nueva Zelanda, también conocida como (ASEAN+6) con cerca de 3 000 millones de consumidores, o como en el caso de Rusia, aceptarán con racionalidad la irreversibilidad de un nuevo mundo multipolar?

En cuanto a Corea del Norte, ¿qué puede esperarse de Barack Obama II en los cuatro años de su segundo mandato para la península coreana?, ¿continuarán los juegos de guerra junto con Corea del Sur provocando una guerra nuclear en la península coreana que afectaría directamente a competidores comerciales como China, la propia Corea del Sur y la región este de Rusia, considerada como la región de mayor desarrollo futuro de la otra gran amenaza y enemigo de EE.UU., o el pueblo de Corea del Sur negará el triste papel que le ha sido asignado a ese su país por parte del gran imperio universal y lo evite con sus acciones de protesta e insubordinación?

En cuanto a América Latina y el Caribe, Barack Obama I mantuvo la reactivación de la IV Flota, realizó grandes esfuerzos para mantener y ampliar los Tratados de Libre Comercio (TLC) firmados con distintos países de la región en forma bilateral y subregional, reforzó aún más su presencia militar, entre otros países en Colombia, Honduras, Panamá, Costa Rica, Paraguay, Perú y Chile, realizó numerosas acciones de desestabilización para lograr “cambios de régimen”, algunos de ellos por la vía de golpes de estado como en Honduras, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Paraguay, así como contra procesos y organizaciones integracionistas de la región en particular contra MERCOSUR, UNASUR y CELAC como parte de su clásica y revitalizada estrategia imperial de “dividir para vencer”, y así tratar de contrarrestar en parte sus fracasos vinculados con las Cumbres de las Américas, con la cada vez más desprestigiada y repudiada Organización de Estados Americanos (OEA), con el insostenible bloqueo de más de 50 años contra Cuba y con su más que cuestionable neutralidad sobre la situación colonial anacrónica e inaceptable en el siglo XXI respecto a las Islas Malvinas en el Atlántico Sur pertenecientes a Argentina y ocupadas por la fuerza militar por parte del Reino Unido, uno de sus principales socios imperiales en todo el mundo.

¿Qué puede esperarse de Barack Obama II en los próximos cuatro años para la región de América Latina y el Caribe, sin otras opciones posibles, que no sean?

  • En el orden político y mediático, la consolidación de los golpes de Estado en Honduras y Paraguay al igual que de gobiernos de derecha como en Chile y Panamá, la neutralización de posibles cambios progresistas de gobiernos de centro-derecha como en Colombia y Perú y de la posible profundización de cambios democráticos y liberadores de otros gobiernos como los de Argentina, Uruguay y Brasil, así como la consolidación de los procesos de subversión, desestabilización y búsqueda de cambios de régimen en las próximas elecciones presidenciales en Ecuador y en todo momento en otros países miembros del ALBA como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba y algunos países del Caribe insular.
  • En el orden comercial y de saqueo menos directos, la articulación de los TLC Pacíficos (para la zona Asia-Pacífico) utilizando como base los TLC bilaterales y subregionales firmados con Chile y Colombia, el NAFTA con México, el CAFTA con Centroamérica y con otros países sudamericanos que dan al Pacífico como Perú; TLCs calificados por algunos como un intento de revivir un ALCA parcial a favor de las empresas transnacionales estadounidenses, que además sea confrontacional y debilitador de mecanismos de integración intraregional sin la participación de EE.UU. y de Canadá. En todos los casos se insistirá en sabotear todas las posibilidades de cooperación e integración inversionista, financiera, comercial, científico-técnica, militar, política y de todo tipo intraregionales y extraregionales en particular con China, Rusia, India, Irán y Bielorusia e incluso con Japón y países miembros de la Unión Europea, además de sabotear acuerdos comerciales bilaterales y subregionales con algunos países de Asia-Pacífico en el marco del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) y el Foro de Cooperación de América Latina y Asia del Este (FOCALAE).
  • En el orden militar, la ampliación y el reforzamiento de sus bases militares navales, aéreas, terrestres y fluviales en la región donde quiera que sea posible, integradas al accionar de la IV Flota desplegada en la región y del despliegue militar de países europeos miembros de la OTAN en el Caribe y en la región en general encabezado por el Reino Unido en el Atlántico Sur.

Aquí cabe preguntarse, ¿será capaz la administración del demócrata Barack Obama II, con una estructura del Congreso similar a la de los dos últimos años de la era de Barack Obama I, de realizar cambios positivos demandados durante décadas por miles de millones de personas en el mundo entero en cuanto a las políticas agresivas llevadas a cabo por parte del imperio estadounidense, al ser reelecto supuestamente con el respaldo a sus políticas imperiales desarrolladas durante su primer mandato, considerando además la inmovilidad y la incapacidad de las élites de poder estadounidenses en sacar experiencias, rectificar errores y desarrollar nuevas ideas creativas y positivas en el orden ético, moral e ideológico que contribuyan a la paz y a la seguridad mundial? Es lamentable para toda la humanidad pero la más probable respuesta es negativa en casi un 100 %, por lo anterior y porque los dirigentes de EE.UU. se han caracterizado entre otras virtudes imperiales por arrogancia, prepotencia, soberbia, fundamentalismo, extremismo, dogmatismo e ignorancia, así como por la entrega, subordinación e incorporación progresiva a las élites de poder económico del capitalismo neoliberal, su incapacidad intelectual y política y sobre todo por su arraigada cultura e ideología hegemónica de pretendida dominación a nivel mundial.

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