La escuela del buen decir

Mario Aguirre • La Habana, Cuba

Siempre recuerdo una anécdota que tiene mucho que ver con el espíritu combativo de Raquel contra las injusticias. A finales de los años 60, Olga Andreu fue expulsada de la Biblioteca Nacional donde trabajaba porque había exhibido como libro del mes un volumen que alguien había considerado contrarrevolucionario. Entonces, Raquel la llevó como productora para Teatro Estudio.

Alguien le preguntó un día por qué había contratado a Olga si era contrarrevolucionaria. Raquel respondió con gran tranquilidad: “Si fuera contrarrevolucionaria estaría presa, si no lo está es porque, evidentemente, no se lo han probado. Y si no es revolucionaria depende de nosotros que llegue a serlo”.

Aquello me pareció una respuesta no solamente inteligente, sino totalmente orgánica, porque ella —podía equivocarse o no— siempre era consecuente con lo que pensaba, y con su manera de ver la vida, la obra artística, la obra social.

Después de 25 años de que nos separamos —y no de la mejor manera—, me mandó a buscar un día con Alberto Oliva. Le habían anunciado que se iba a inaugurar la Sala Llauradó, que era la futura sede de Teatro Estudio, y quería que empezáramos a hacer Tartufo. El montaje de la obra fue una fiesta para todos los actores que estábamos allí. Ella se volvió a teñir el pelo, se volvió a maquillar, volvió a sentir muchísimas ganas de vivir. Y recuerdo con una gran satisfacción que me esperaba para decirme: “¡qué bueno que volvimos a trabajar juntos!”

Tartufo, como cualquier obra en la que ella estuvo involucrada, tanto como directora que como actriz, es un ejemplo de lo que mucha gente, como Rine Leal, ha llamado la escuela del buen decir. Eso es algo en lo que se debe hacer siempre hincapié cuando mencionemos su nombre.

En una de las últimas funciones de la primera temporada de Tartufo, ya la tenía convencida para que, entre los dos, dirigiéramos La Ronda. Yo le iba a ayudar a conseguir el elenco y ella estaba entusiasmada porque no era una obra difícil para montar. La vida muchas veces es injusta y se llevó a Raquel antes de que pudiera concretar aquel proyecto, se la llevó en el momento en que no debía.

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