La ley Google, ¿a quién beneficia?

Miguel Ernesto Gómez Masjuan • La Habana, Cuba

Cada minuto del día los medios de comunicación, en su conjunto, reciben aproximadamente 100 mil clics, procedentes de las búsquedas de los internautas en Google y su recopilador de noticias. La cifra es significativa y parecería poco prudente desistir de estos servicios; sin embargo, en Brasil, 154 periódicos renunciaron a que el popular Google News citara sus contenidos y algo similar podría ocurrir en Alemania, Francia y España. ¿Razones? Los editores quieren que la compañía, con sede en Mountain View, les page un porciento de las ganancias que obtiene por publicidad.

Imagen: La Jiribilla

Las relaciones entre los buscadores —especialmente Google— y los medios de comunicación, han atravesado por momentos muy complejos; aunque, quizá, ninguno haya sido tan tenso como el actual. A primera vista no existe ningún problema, pues las dos partes logran beneficios. Los motores de búsqueda obtienen nuevos contenidos diarios y con ellos realizan sus negocios publicitarios —su principal fuente de ingresos—; mientras, los medios online tienen en los buscadores a su fuente fundamental de tráfico, por lo que necesitan estar bien posicionados en los rankings, para recibir una mayor cantidad de visitantes.

¿Dónde está el conflicto? Las ganancias de Google continúan en ascenso —tal vez en esto haya influido también su estrategia de ingeniería fiscal, mediante la cual “salvan” anualmente multimillonarias cifras, al colocar los dividendos en paraísos fiscales y evadir así el pago de impuestos—; pero los medios siguen hundiéndose en una profunda crisis económica, que ha provocado el despido de miles de profesionales e, incluso, el cierre de cabeceras.

Ante esta situación, los editores de medios en Brasil y Alemania decidieron que una opción para recaudar dinero era exigírselo al que más tiene, en este caso, los buscadores. ¿Qué pedían los medios? Recibir un porcentaje de las ganancias publicitarias cada vez que Google News publicara las entradillas de una noticia —conocidas como snippets— debajo del enlace a la noticia original. El argumento era sencillo: los motores de búsqueda se beneficiaban comercialmente con los contenidos de calidad de los medios y, por tanto, debían aceptar un modelo de remuneración por esos materiales.

Como era de esperarse, Google no estuvo dispuesto a ceder ni un solo centavo de dólar. Los brasileños fueron los primeros en adoptar las medidas más drásticas: a partir de octubre, 154 medios de ese país sudamericano le prohibieron a Google News publicar sus snippets; aunque los contenidos de esos medios sí pueden ser encontrados en el buscador.

En Alemania, la situación parece todavía más complicada, porque los editores pretenden recibir apoyo jurídico en sus demandas. Durante meses han presionado para que el Parlamento apruebe una ampliación del copyright por textos periodísticos a los snippets de Google.  

Un detalle que quedó claro desde el primer momento es que, al menos en Alemania, los blogueros no tendrán que preocuparse por el pago de las entradillas, ni por los enlaces a los medios de comunicación, ya que la propuesta de ley está dirigida solo a los sitios comerciales que agregan noticias y otros contenidos digitales, producidos por terceros.

La proposición teutona ha tenido muchos seguidores y también ha afrontado una fortísima campaña en contra, liderada por Google. La empresa estadounidense criticó los pasos seguidos por los alemanes y argumentó que no era necesario recurrir a una ley, porque, en la actualidad, los editores ya contaban con herramientas para, cuando lo consideraran pertinente, quedar fuera de los resultados de búsqueda. Además, Google alegó que ellos no se beneficiaban con los contenidos de los medios en su recopilador de noticias, pues este es un servicio libre de publicidad.

Con el título Defend your Net [https://www.google.de/campaigns/deinnetz/], Google ha tratado de crear un movimiento para que la mayor cantidad de personas, sobre todo en Alemania, conozca cuál es la postura del buscador frente a la propuesta legislativa. El objetivo, para nada encubierto, es despertar el miedo entre los internautas; pues aducen que, si entrara en vigor la ley, los usuarios germanos tendrían muchas dificultades para encontrar la información que buscan. Ahí no terminan los “miedos”: la ley dañaría la economía germana, también sería una amenaza para la diversidad de la información y provocaría una gran inseguridad jurídica.

El dinero invertido por Google en esta campaña parece más que justificado. Temen —y con razón— que lo ocurrido en Brasil y Alemania se extienda a otras partes del orbe. Por ejemplo, los editores españoles le han reclamado en varias ocasiones al Gobierno de Mariano Rajoy que incluya, en la reforma de la Ley de propiedad intelectual, la llamada “tasa Google”.

Mientras los editores luchan con todos los medios posibles para recaudar más dinero y los buscadores, con Google a la cabeza, recurren desde los tribunales hasta la invocación a la “libertad de expresión” para no pagar ni un dólar extra; ¿qué sucede con los periodistas, los creadores del contenido que ahora se disputan fieramente editores y buscadores?

La mejor respuesta a esa pregunta está en las declaraciones ofrecidas por la Asociación de periodistas alemanes: ellos consideraron que la ley beneficiaba a las empresas, no a los redactores de textos. De acuerdo con el director de esa Asociación, Michael Konke, los reporteros seguirán indefensos ante los editores que revendan sus trabajos o los publiquen en diferentes plataformas. Además, Konke también duda —¿cómo no hacerlo?— que los posibles beneficios obtenidos por las compañías mediáticas con la ley alemana lleguen a los periodistas.

 

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