Ivan Lins

La música total junto con Carlos Varela

H. Hormilla • La Habana, Cuba

El encuentro entre Carlos Varela e Ivan Lins estuvo coronado por la descarga. Con la guitarra pasando de mano en mano, en ese espacio de gracia donde por siglos se ha cultivado el arte de trovar, el cantautor brasileño escuchó en vivo a Varela cantando “Una palabra” durante la fiesta de otro grande: Pablo Milanés, y quedó fascinado por la manera de decir e interpretar la música del autor de “Guillermo Tell”. La idea de trabajar juntos se fraguó por entonces. “¡Tienes que ser más conocido en Brasil!”, le dijo, y recibió poco después todos los discos del cubano.

Imagen: La Jiribilla

“Me quedé muy impresionado con la calidad de los textos, la voz y la manera de tocar la guitarra de Varela. Cuando regresé otras veces siempre nos encontrábamos en casa de Pablo y nos fuimos haciendo amigos, hasta que hace dos años hice una producción para la Wagner de España y lo llamé a colaborar conmigo”, evoca.

Varela puso su voz y versionó al español el tema “El color de la puesta de sol” en el más reciente disco de Lins, donde también participan Alejandro Sanz, Pedro Guerra, Jorge Drexler y Joaquín Sabina, que se presentará próximamente en el mercado español. Después, la colaboración se extendió al reciente concierto con el que el trovador cubano celebró sus 30 años de carrera artística y la filmación de su primer DVD en vivo, el 12 de enero en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba, al que llegó desde el gigante musical sureño Ivan Lins como uno de los invitados principales.

No es la primera vez que visita la Isla. Ha realizado varios conciertos e intervenciones en recitales aquí desde los años 90, la última vez como parte del festival Jazz Plaza, en 2005, donde desplegó sus capacidades como compositor e instrumentista, que lo han hecho reconocer como uno de los innovadores de la música moderna en su país.

Cuando se habla de Lins resulta difícil clasificarlo, pues el pianista, intérprete y compositor no entiende de fronteras o estancos en cuanto a apropiaciones musicales. Ha mezclado tanto la tradición rítmica brasileña como las influencias de la música portuguesa, el jazz y las sonoridades del Caribe.  

“Hago música de todas las maneras, no solo jazz. No tengo un estilo único, hago de todo tipo de música, lo que siempre buscando la belleza, el encantamiento y la calidad del trabajo”, asegura.

En Cuba se le recuerda como intérprete de varias canciones en telenovelas trasmitidas aquí, entre ellas la legendaria “Começar de novo”, tema de presentación de Una mujer llamada Malú que fue versionado por la cantante carioca Simone. Ha grabado casi 30 discos y sus canciones trascendieron hace mucho las barreras idiomáticas para ser cantadas en español o en inglés, en las versiones de grandes cantantes estadounidenses como George Benson, Ella Fitzgerald, Quincy Jones, Carmen MacRae y Barbra Streisand.

Imagen: La Jiribilla

Durante el concierto de Varela compartieron a dúo la canción “No es el fin”, que da título a la producción discográfica más reciente del trovador cubano. Poco después, lo vimos sentarse en el piano y entregar al público habanero algunos de sus éxitos.

En cuanto a la relación entre la obra de ambos, Lins especifica que son muchos los caminos en común. “Las raíces son parecidas, porque hacemos canciones de resistencia. Yo también soy activista político en mi país y pienso que Carlos es uno de los mejores compositores de música pop rock en el continente, no solo por la melodía, sino la manera en que toca y lo que dice, solo que merece ser más reconocido”, asegura.

Lins comenzó su carrera en la década del 60 del siglo pasado y entre los 70 y 80 ganó gran popularidad en su país, como parte de la generación que incluye también a otros como Chico Buarque, Milton Nascimento, Caetano Veloso y Maria Bethania. Toda una constelación de grandes intérpretes y compositores que por entonces marcaron la escala de la canción de autor en Brasil, a tono con lo que sucedía en el resto del continente.

Se reconoce como un cantante popular, no solo en su país, sino en el resto de Latinoamérica y EE.UU., lo que corresponde a un momento informativo y musical distinto al que actualmente habitamos. “Me torné muy conocido en un periodo donde se podía consumir música de calidad. Por eso soy un privilegiado, pero las nuevas generaciones están sufriendo mucho. En los años 60 y 70 un artista como yo en tres meses o un año conseguía tornarse conocido. Hoy tiene que pasarse más de seis años para ganar popularidad si hacen este tipo de música. En mi tiempo más del 50 porciento de los músicos que tocaban en los medios eran de calidad. Hoy son menos del 10 porciento, el resto es para consumo rápido, para darle a las poblaciones un poco de placer y no con el fin de dar cultura, sino de vender su producto rápido”.

Con respecto al papel rezagado que otorgan los medios a la canción de autor, Lins ha elaborado argumentos particulares. “Las clases más bajas son hoy los nuevos consumidores culturales, porque tienen la posibilidad de comprar por alcanzar un mejor poder adquisitivo, pero no se ha elevado su apreciación cultural. Los medios están atendiendo a esta demanda de los nuevos consumidores y, por tanto, se está haciendo una música que atienda directamente a esas personas, aunque eso no significa que no sean capaces de gustar de una música más sofisticada, bien hecha. En Brasil la clase media está por crecer, pero la mentalidad sigue siendo la del mediatismo, el consumismo rápido, la superficialidad en el pensamiento. Además, con la velocidad de la información y la tecnología, las personas están pensando menos y consumiendo más. Por tanto, descartan más música y cambia la manera de escuchar, porque las personas no tienen mucho tiempo para eso. La música no es la actividad principal, se consume rápidamente, la disfrutan y después descansan. Ese es un mercado que se coloca a corto plazo, una música de rápido consumo, que no da mucho que pensar”.

Tal vez por esta preocupación Lins fundó en los 90 junto con su compañero de trabajo Vítor Martins la compañía discográfica Velas, un proyecto independiente para promocionar a cantantes brasileños reconocidos pero olvidados por el comercio, o a los jóvenes valores de entonces como Chico César, Lenine y Guinga.

Imagen: La Jiribilla

Sus contactos con la música cubana vienen desde Beny Moré y Ernesto Lecuona, a quienes escuchaba en sus inicios a través de las grabaciones antiguas que abundaban en el mercado brasileño. Después, Irakere se convirtió en una referencia para la música instrumental en el mundo y le ganó admiración. “Recuerdo que estaba en un festival en Portugal en el 81, en la celebración de una jornada comunista, e Irakere se presentó en vivo un día antes que yo. Conocía del grupo por grabaciones en casete, pues era muy difícil conseguir música cubana en ese tiempo, pero cuando los vi tocando me impactaron”, recuerda.

También estaban las referencias de la Nueva Trova, con Silvio y Pablo a la cabeza. “En Brasil había mucha resistencia a la dictadura y la música de los países de izquierda, sobre todo Cuba y Portugal, que ya había tenido la Revolución de los Claveles, estaban siempre presentes en los recitales que hacíamos en el teatro de la embajada portuguesa. Cantábamos la música de resistencia de América Latina: Mercedes Sosa, Violeta Parra, Silvio y Pablo, porque queríamos provocar al gobierno brasileño e invitábamos a músicos de la región a cantar con nosotros. Era un momento en que la música cubana tenía una importancia muy fuerte”.

El resto de las influencias vienen de todas partes. “Yo no discrimino música, especialmente cuando está hecha con sinceridad, cuando es auténtica. Porque la música es una contribución humana importante y yo soy humanista. Como creador siempre necesito más material para inspirarme”.

Entre sus principales proyectos, Lins incluye un disco en el que se habla del amor en todas sus maneras y diversidad lingüística, donde versionará un poema del escritor brasileño Salgado Maragnon. “Será una especie de síntesis musical de mis 40 años de carrera, con todo tipo de sonoridades. Es que no me gustan los rótulos. Cuando me preguntan qué tipo de música hago digo que es la música total”.

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