La transición de Newsweek

Miguel Ernesto Gómez Masjuan • La Habana, Cuba

Utilizaron la espectacularización más burda de las noticias: llamaron a Barack Obama el “primer presidente gay”, colocaron a Diana de Gales junto con la esposa de su hijo, Kate Middleton, en una portada y se burlaron de Sarah Palin y Michele Bachmann; pero nada detuvo el éxodo de lectores hacia los contenidos digitales. Ante las continuas pérdidas económicas, la octogenaria revista Newsweek abandonó la versión impresa y sus editores, como tabla de salvación, decidieron pasar al mundo online.

Newsweek surgió en 1933 y era considerada una de las revistas más prestigiosas, no solo en EE.UU. Las llamativas portadas y, especialmente, los reportajes de investigación atrajeron la atención del público. En aquel momento, Newsweek pertenecía al grupo editorial The Washington Post y no parece una coincidencia que haya sido entre los años 60 y 70 del siglo pasado —época en que Carl Bernstein y Bob Woodward daban a conocer sus artículos sobre el “Caso Watergate” en el Post—que la revista se consolidara como una de las publicaciones más serias en el universo mediático estadounidense.

Durante ocho décadas, Newsweek mantuvo una férrea competencia con su rival, Times, y probablemente, pocos en ese entonces hayan imaginado el poco agradable final de la versión impresa de la revista. Los problemas económicos de Newsweek comenzaron con la crisis en que cayó el modelo de negocios de la prensa impresa, en los primeros años del siglo XXI.

El aumento del número de usuarios de Internet, los altos costos de la impresión y el desinterés de los anunciantes por los “viejos” formatos se combinaron para provocar la desaparición de más de 140 medios —solo en EE.UU.—, mientras otros optaron por avanzar hacia una “transición”: del papel al online. Según datos de la Comisión Federal de Comunicaciones, entre 2005 y 2010, los medios impresos perdieron cerca de 23 mil millones de dólares. Esto contrasta con el crecimiento, en más de mil millones de dólares, de los beneficios obtenidos por los medios online. Además, más de 35 mil profesionales de los medios quedaron sin empleo.

The Washington Post Company continuó sufriendo pérdidas financieras por Newsweek y esto forzó la decisión de vender la revista al multimillonario californiano Sidney Harman, por la suma simbólica de apenas un dólar, en 2010. La “venta” vino acompañada por un acuerdo con la empresa de Internet, IAC, para fusionar la revista y el sitio web The Daily Beast [http://www.thedailybeast.com/newsweek.html].

La nueva directiva de Newsweek empleó supuestas “estrategias agresivas” para atraer a más audiencias; pero ni las insinuaciones sobre Obama o el trabajo en Photoshop con Lady Di y Middleton funcionaron. En los años 80, más de cuatro millones de personas compraban la revista; mientras en 2011, de acuerdo con el anuario State of the Media [http://stateofthemedia.org/], esa cifra disminuyó hasta 1,5 millones. En 2012, la revista perdió otros 35 millones de dólares.

Frente a este caos económico, el grupo editorial— que también controla a The Daily Beast— decidió que había llegado el final de la “vida impresa” de la revista. A partir de 2013, la publicación solo estará online y se llamará Newsweek Global. El objetivo de sus editores es “convertirse en líder de audiencia para todos aquellos que pretendan estar informados”; aunque, para supuestamente informarse, los internautas tendrán que pagar una suscripción, ya que esa será la única vía de acceder al contenido periodístico.

La última portada impresa de Newsweek es una fotografía, en blanco y negro, del edificio neoyorquino donde radica la revista. No obstante, el titular que acompaña la foto sí es muy actual y lanza un guiño directo a las redes sociales —uno de los espacios donde la nueva publicación online espera obtener importantes ingresos—: #LastPrintIssue.

Imagen: La Jiribilla

Los editores de Newsweek han recalcado que no se trata de un adiós de la revista, sino de una “transición”. Sin embargo, el futuro de ese medio —como el de tantos otros— parece cada vez más incierto, porque podría quedar atrapado en una compleja situación, entre un modelo de negocios que ya todos saben que no funciona y otro, el online, que todavía no ofrece garantías de supervivencia económica.

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