La Academia de los Óscar en Cuba

Las superproducciones no son el único interés
de Hollywood

Mabel Machado • La Habana, Cuba

Entre los mayores atractivos de este 34 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano está la visita de la delegación más importante que ha llegado desde Hollywood a los festivales de La Habana. Entre los visitantes destacan el director de la Academia norteamericana Hawk Koch, la actriz Annette Bening, la directora Lisa Cholodenko y el productor Mark Johnson.

Imagen: La Jiribilla

La primera parte del filme fantástico Las crónicas de Narnia (Andrew Adamson, 2005) y la comedia familiar Los chicos están bien (Lisa Cholodenko, 2011) fueron exhibidas en La Habana como parte de una selección de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de EE.UU. para el 34 Festival del Nuevo Cine. Además de estas dos películas se proyectaron a toda pantalla y en 35mm, las cintas Código fuente y Madres e hijas, ambas producidas en 2010. Sin embargo, los dos primeros filmes, con los cuales estuvieron involucradas algunas de las personalidades que viajaron para esta ocasión a la Isla, resultan singularmente ilustrativos de la situación que atraviesa la industria cinematográfica norteamericana y de los objetivos de trabajo que defiende actualmente la institución que otorga cada año los premios Óscar.

Imagen: La Jiribilla
Código fuente

 

Para explicarlo, basta con examinar rápidamente el tipo de historias y la factura, el presupuesto sobre el que se montó el andamiaje de producción, posproducción y distribución de los filmes, y la recaudación lograda por ambos a partir de las ventas de boletos en los cines y de DVDs en las tiendas de películas.

Para Las crónicas…, el director que había asumido antes las riendas del exitoso animado Shrek, emprendió la adaptación de la novela de C.S. Lewis protagonizada por un grupo de niños intrépidos, un león, un viejo profesor y una bruja. La película costó 180 millones de dólares. En el primer fin de semana en los cines recaudó más de 65 millones y medio. El DVD se vendió en unas 12 mil copias y se convirtió en el más demandado del año 2006. Por su parte, la cinta de Cholodenko aborda una historia poco convencional: los hijos de una pareja de lesbianas buscan al donante de esperma que podría ser su padre. El filme, rodado con un presupuesto de cuatro millones de dólares, obtuvo aproximadamente 35 millones a partir de la venta de entradas en diferentes países.

Imagen: La Jiribilla
Las crónicas de Narnia

 

La visita de la delegación norteamericana ocurre después de un cierre desfavorable de las estadísticas de ventas veraniegas en taquillas para el conjunto de filmes estrenados este año. Si bien The Avengers, The Dark Knight Rises y The Amazing Spiderman lograron capturar ingresos colosales, otro grupo importante de cintas con repartos de primera línea fueron calificados de absolutos fracasos comerciales. En general, la temporada se considera la más baja en asistencia de público a los cines desde que, dos décadas atrás, la empresa Hollywood.com comenzara a registrar este tipo de datos.

Al apostar por producciones tan distintas como Narnia y la cinta de Cholodenko, la Academia norteamericana muestra un interés por ensanchar la fórmula a partir de la cual se evalúa el éxito de las películas. Su recién nombrado director, el productor de cine Hawk Koch, declaró al iniciar su mandato a mediados de agosto de este año, que se hace necesario “traer lo mejor del cine a la industria. La industria tiene que abarcar a un gran cúmulo de personas, colores, razas y géneros”. Desde que ocupó la silla del máximo jefe de la institución que presidió también su padre Howard W. Koch entre 1977 y 1979, “el halcón” (su sobrenombre traducido al español) expresó, claramente, que además de la creación de un enorme museo cinematográfico, se ocupará de propiciar acciones de intercambio entre la comunidad de cineastas y de ampliar el alcance internacional de la Academia.

La apuesta de Hollywood por lograr un mayor alcance internacional se traduce, en palabras de Koch, en un interés por apoyar a los jóvenes cineastas y a los realizadores de cine independiente. Durante su estancia en La Habana comentó: “Con el avance que ha experimentado la tecnología, en la actualidad no se necesita de una gran cámara, ahora se puede filmar hasta con equipos muy pequeños y simples. En EE.UU. está Hollywood, que tiene en realidad los estudios más importantes del mundo y realiza enormes producciones, pero también se está haciendo mucho cine independiente al que hay que mirar, pues en él se vuelcan las inquietudes de un gran número de jóvenes”.

No quiere decir que el hombre araña y el murciélago vengador corran el riesgo de expirar demasiado pronto. La directora Lisa Cholodenko, quien se sumó a la Academia como miembro hace muy poco y llegó a Cuba en su representación para el 34 Festival, se mostró reservada al emitir pronósticos sobre un drástico cambio en las agendas de la industria. Sin embargo, señaló que de manera paulatina la producción de películas se ha diversificado, dando espacio a voces y temáticas que antes no hubieran interesado a ningún productor. Por tal motivo, Lisa recomienda a los cineastas que comienzan “que escriban una historia personal, aunque sea muy suya y que busquen la manera de traducirla para el resto de las personas”.

Con el filme Los chicos… Lisa nunca pensó que alcanzaría éxito comercial. “Sin embargo, después todos fuimos gratamente sorprendidos. Todo el mundo piensa que en Hollywood los directores tienen mucho tiempo y dinero para rodar, pero en nuestro caso, quizá por el tema que estábamos tratando, no ocurrió de esa manera. Tuvimos que lograr una combinación mágica entre todas las personas que trabajaron en el filme y eso fue lo que hizo que la cinta superara y trascendiera el bajo presupuesto”.

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Los chicos están bien
 

Al decir de Koch, estos ejemplos ilustran cómo la Academia se preocupa no solo por las ventas, sino también por el público que recibe las películas: “Es importante saber que la audiencia no se va a interesar por cuánto cuesta un filme, sino por cómo le hace sentir”.

El propio director reflexionó sobre las complejas relaciones arte-industria desarrolladas a partir del modelo norteamericano: “Desde sus inicios el cine ha sido conocido como un negocio del espectáculo, constantemente ambos elementos, arte e industria, aparecen en el mismo contexto. Con el fin de que el cine siga adelante debe existir en cierta medida el negocio, el público debe desearlo.

“En la actualidad, los estudios hacen películas gigantes, con ambiciosos presupuestos, se utiliza el 3D, grandes dosis de acción, animaciones, etc., porque se sabe que las personas irán a ver este tipo de producciones. Pero, al mismo tiempo, existen muchísimas películas independientes, pequeñas cintas de estudio que se están haciendo aparte de la gran industria. Hay mucha esperanza puesta en ellas, porque son muy buenos filmes, y las personas también querrán verlos”.

La actriz Annette Bening (American beauty, Bugsy, etc.), cuya presencia en La Habana fue uno de los hitos más importantes de este Festival, significó también el hecho de que, actualmente, el interés de la Academia y de una parte de los estudios tiende a privilegiar una representación distinta de los sujetos sociales. “Ahora nuestra cinematografía apuesta por más inclusión. No obstante, aún queda mucho camino por recorrer en este sentido, y debemos aprender de todo lo que se pueda, que es muy importante estar abiertos para entregar y traer  más y más”.

“Siempre hay una tensión entre arte y economía —advirtió la Bening— y en muchos aspectos el comercio es lo que mueve el trabajo. Sabemos que es dentro del mundo del cine independiente donde se tratan el tipo de temas que la industria prefiere ignorar y por ello la Academia, desde su membresía, está tratando de abordar estos temas. Sé que dentro del sector de actores esto tiene una gran prioridad, queremos que todos estén representados y que sus voces sean incluidas”.

Por su parte, el destacado productor Mark Johnson, quien ha trabajado en películas legendarias como Rainman, explicó en La Habana que desde la Academia“existen programas muy importantes que incluyen becas para realizadores, premios, el apoyo directo a festivales y otras acciones que van mucho más allá de la entrega de las estatuillas”.

En cuanto a las oportunidades de reconocimiento y distribución del cine latinoamericano en EE.UU., y específicamente desde la Academia que otorga los Óscar, Koch expresó: “Grandes cineastas de América Latina han venido a Hollywood y se han consolidado como estrellas. En ese caso están, por ejemplo, Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y otros muchos. Se han convertido en grandes realizadores. No nos oponemos a que los talentos, no importa de donde vengan, lleguen a Hollywood y hagan grandes filmes allí también”.

Sin embargo, el propio Koch recuerda que el público norteamericano muestra recelos para ver películas subtituladas de otros idiomas. Como alternativa —cuestionable, sin duda— algunos realizadores han comenzado a rodar sus filmes en inglés. Esto no quiere decir —aclara el director— que los cineastas deban pasar por Los Ángeles para consagrarse: “tenemos excelentes realizadores de cine en todas partes del mundo que no necesitan ir a Hollywood. Ahí está el ejemplo de Fellini y de otros que nunca dependieron de los estudios y se cuentan hoy entre los mejores de la historia del cine”.

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