Leonardo Padura,
nuevo Premio Nacional de Literatura

Helen Hernández Hormilla • La Habana, Cuba
Martes, 18 de Diciembre y 2012 (4:03 pm)

Es tal vez el más joven autor al que se le confiere el Premio Nacional de Literatura en Cuba, pero su nombramiento no extraña pues Leonardo Padura Fuentes ha dejado desde hace mucho tiempo una obra trascendente en las letras de la Isla.

Imagen: La Jiribilla

 

El autor de la tetralogía Las cuatro estaciones acaba de ser anunciado como ganador del más alto galardón de la literatura cubana, concedido a los escritores que han enriquecido el legado de la cultura cubana y de su literatura, con el aporte de una obra literaria trascendente. El Jurado de esta edición, presidido por Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura 2003, e integrado además por Denia García Ronda, Jorge Fornet, Víctor Fowler, Cira Romero, Astrid Santana y Marylin Bobes, votó por mayoría entre 18 propuestas a favor del autor “de las célebres novelas policiales que le ganaron los favores del gran público ha seguido lo mejor de la tradición de la novela negra para ahondar en preocupaciones sociales y para crear un personaje que lo sobrevivirá y que, sin embargo, no le ha impedido correr nuevos riesgos, emprender algunas de las más ambiciosas experiencias literarias llevadas a cabo en nuestro país en las últimas décadas”, versa en la nota oficial difundida este martes.

Nacido en  1955, Padura se licenció en Lengua y Literatura Hispánicas y ha ejercido el periodismo y la crítica literaria en varios medios cubanos e internacionales. Ha trabajado tanto el ensayo como la narrativa, además de incursionar el guión cinematográfico, si bien es  la novela el género que lo consagra. Fiebre de Caballos, su primera incursión como novelista, fue publicada en 1988 por la editorial Letras Cubanas, seguido por los libros de cuentos Según pasan los años (1989) y El cazador (1990).

Por entonces ya rumiaba el carácter de lo que sería su personaje fetiche, Mario Conde, un cubano que sintetiza el sentir, los dolores y filosofía de una generación que es también la del escritor. El teniente de policía es el protagonista de las novelas Pasado perfecto (1991), Vientos de cuaresma (1994), Máscaras (1997), y Paisaje de otoño (1998) que conforman la citada tetralogía, con la cual el autor trasciende las habituales normas de la literatura policíaca para insertar su mirada en la realidad social y la historia reciente de su país. Con ellas se convirtió en un escritor de fama internacional y en el 1998 mereció el Premio Dashiell Hammett de la Asociación Internacional de Escritores Policíacos por su novela Paisajes de Otoño.

Conde ha seguido apareciendo en obras como Adiós, Hemingway y La neblina del ayer (2005) y es el protagonista de Herejes, la próxima entrega de Padura, prevista a publicarse en 2013 por la editorial española Tusquets. Sin embargo, otros personajes históricos como el poeta cubano José María Heredia y el revolucionario soviético León Trosky se han convertido en personajes para el escritor, en los libros La novela de mi vida (2002) y El hombre que amaba a los perros (2009). Este último -obra que reconstruye las circunstancias del asesinato de Trosky y se convierte, a decir de su autor, en una reflexión sobre la utopía socialista del siglo XX- ha tenido ya más de 10 reediciones y ha sido traducida a varios idiomas. Premios como el Francesco Gelmi di Caporiaco 2010 (Italia); Roger Caillois (2011) de literatura latinoamericana; el Prix Initiales 2011 (Francia); el Premio de la Crítica (2011) del Instituto Cubano del Libro y el Carbet del Caribe (2011) prueban la calidad literaria de la novela, así como su pertinencia a la luz del contexto contemporáneo.

Trabajó como crítico literario en la revista El Caimán Barbudo y fue jefe de redacción de La Gaceta de Cuba desde inicios de los 90 hasta 1995. Para el diario Juventud Rebelde realizó también desde finales de los 80 hasta inicios de la década posterior una serie de reportajes literarios sobre procesos históricos, personajes y barrios populares relevantes en la historia de Cuba que luego recopiló en el volumen El viaje más largo (1994, Unión).

El periodismo no ha cedido en su obra ante las seducciones de la ficción, pues ha seguido publicando periódicamente en la prensa y en libros como El alma en el terreno (1989), de entrevistas a peloteros cubanos; Los rostros de la salsa, conversaciones con los principales exponentes de esta modalidad musical; La memoria y el olvido (2012), recopilación de las crónicas y comentarios publicados en su columna para la agencia internacional de noticias Inter Press Service (IPS) y Un hombre en una isla, publicada este año por la editorial Sed de Belleza.

Ha escrito varios ensayos sobre la obra de Alejo Carpentier, entre ellos Lo real maravilloso, creación y realidad (1989) y Un camino de medio siglo: Alejo Carpentier y la narrativa de lo real maravilloso (1994). Es también el autor de Con la espada y con la pluma (1984), estudio profundo sobre el Inca Garcilaso de la Vega y de los ensayos Modernidad, posmodernidad y novela policial (2000) y José María Heredia: la patria y la vida (2003).

Cuando se anuncia la presentación de uno de sus libros, los lectores ya saben que deberán soportar largas filas pues se trata de uno de los autores más reclamados por el público en la Isla, al punto que sus libros se esfuman de las librerías casi al tiempo en que son editados. Pero, se trata de un escritor en plena madurez y, lo hasta hoy alcanzado, tal vez no sea más que el preludio de lo que pudiera acontecer en el futuro, cuando sigan apareciendo nuevos títulos con su nombre.  

La entrega del Premio Nacional de Literatura el domingo 17 febrero de 2013 durante la XXII Feria Internacional del Libro de La Habana.

 

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