Libros para niños en la cercana Feria

Soledad Cruz • La Habana, Cuba
Martes, 8 de Enero y 2013 (9:48 am)

Otra vez se acerca la Feria Internacional del Libro de La Habana, la XXII. Otra vez la Editorial Gente Nueva ha preparado un racimo de obras para los más chicos, los pre-adolescentes, los jóvenes y en verdad es muy amplio ese diapasón etario desde los pequeñuelos que comienzan a leer hasta los  que ya leen de corrido, como decían los abuelos.
Justo la escritura para los pequeñuelos es la más difícil y, en general, los libros que le están destinados; porque esas primeras edades requieren de particulares atractivos y también de posibilidades de participar que les entusiasmen.
Por eso, hay que saludar el que ya estén listos para presentarse en la gran fiesta del libro y la lectura cuatro títulos que pueden resultar seductores para las primeras hornadas de lectores: Musiquito, de Lina de Feria; El espantapájaros, de Olga Navarro; Contar hasta Diez, de Reinaldo Álvarez Lemus y Coloreando Caballos, de Emilio L. Arias Borrego.
Musiquito, de la Colección Tesoro, con ilustraciones de Anabel Alfonso y Gabriela Gutiérrez nos aproxima a una historia sencilla y de fácil comprensión sobre la amistad entre diferentes: un canario trompetista, un niño, una familia y un gato, y sus escenarios y peripecias se pueden colorear mientras se van conociendo.
Musiquito, el canario trompetero, no es muy grande, pero sus ojos están llenos de amor, por eso su melodía brota cálida como los rayos de un sol refulgente, y fresca como la hierba buena.
En Coloreando Caballos no se trata solo de colorear diversos tipos de caballos ilustrados por el propio autor sino de conocerlos, porque de forma sintética aparece una información útil sobre el origen de los caballos, cómo se denominan cada una de las partes de su cuerpo, las características similares y diferentes según los lugares de surgimiento y el uso que le dan los terrícolas en sus vidas. Pero también incluye a los caballos mitológicos —Centauro, Pegaso, Unicornio—, y una lista de jinetes famosos.  
Si en Musiquito y Coloreando caballos existe la posibilidad de poner en acción los lápices de colores, en El espantapájaros está la de aprender canciones sin desentonar, porque es una historia que incluye letras y música con las partituras al alcance de los ojos para que padres, maestros y amigos, u otros niños que estudian música las puedan echar a volar.
Tengo una casa de cristal
Tilín tilán tilín tilán
Y sus paredes suenan
Tilín tilán tilín tilán.
Puedo mirar al cielo
Acostada en mi cama
Y asomarme al paisaje
Sin abrir la ventana.
Cuando  la lluvia cae
Tilín tilán,
Siento mil campanillas
Sonando igual.
Y cuando el sol calienta
Me hace pensar
Que mi casa es un huevo
Que han puesto a  asar
Tilín tilán tilín tilán
Tilín tilín tilán tilán.
Así suena mi casa de cristal 
Pero tanto El espantapájaros como Contar hasta Diez tienen un encanto adicional: las muy peculiares, hermosas y artísticas ilustraciones de Raúl Martínez, cuya obra le ha consagrado como un, si no el más, significativo ilustrador de libros para niños y jóvenes.
Las ilustraciones de Contar hasta Diez son particularmente imaginativas partiendo de la figura de los números reproducidas con las bondades de plasticidad que ofrece la imagen de un payaso. A ese verdadero regalo visual se añade la gracia y el ingenio de los poemas de Reinaldo Álvarez, multipremiado autor que sabe aprovechar  las posibilidades de la escritura, la música y el teatro para lograr una obra con la que fácilmente se identifican los pequeños.
El uno
El uno se aburre
No sabe qué hacer
Nadie lo visita
Ni juega con él
Y trenza los pies
Soñando algún día
Llegar a ser diez.
Esta pequeña muestra de lo que podrán disfrutar los niños con los libros pensados para que ellos se diviertan y tengan la posibilidad de participar, es solo una hendija para avizorar lo que aparecerá cuando se abran las puertas de la cercana Feria Internacional de Libro de La Habana en febrero. Habrá mucho más y será avisado.