Luis Marquetti: Entre deudas y plazos traicioneros

Josefina Ortega • La Habana, Cuba

Dicen que tenía un “carácter honesto, muy lúcido, cortés, de espíritu práctico y con gran determinación para no perder tiempo ni eludir deberes” y, sin embargo, gracias a una “Deuda”, su nombre se inscribe en la historia de la música popular cubana. Naturalmente, no era una deuda cualquiera, sino una en particular, que en forma de bolero llegó a tener una treintena de versiones y una larga vida, como la existencia de su propio autor.

Para algunos eran solo boleros de bares y cantinas, pero como ocurre con los buenos tangos, pocos pueden permanecer incólumes a los reclamos, advertencias y lamentos del corazón, que llenaban las letras de las 75 obras conocidas del cubano Luis Marquetti.

Sé que sufrirás

porque tú hiciste sufrir mi corazón

es una deuda que tienes que pagar

como se pagan

las deudas del amor.

Pero antes de “Deuda”, de 1945, cuando ya Marquetti había compuesto otras 19 piezas entre boleros, guarachas, pregones y afros―, el compositor no había tenido la resonancia que merecía. O, tal vez, la que imaginó, luego de haber dado a conocer en 1941 sus primeros diez temas, entre los que se encuentran “A ti madrecita mía”, “Alma de azúcar”, “Las Américas Unidas”, “Enséñame a deletrear”, “Sabor de conga”, o “Son de maíz”.

Su prolífica obra no salió de la nada. Marquetti, nacido el 24 de agosto de 1901, a las cinco de la tarde, en un pueblito de campo llamado Alquízar, de la entonces provincia de La Habana ―hoy Artemisa―, tuvo en su formación varios estamentos que le dieron el sedimento necesario para producir lo que vendría después.

De mucho habrá servido su desempeño como maestro colegiado, graduado en 1922, de la Escuela normal para maestros de La Habana. O haber iniciado su labor docente en un aula de primer grado de la Escuela Pública No. 1 de Alquízar, el día 12 de septiembre de ese mismo año, y en la que estudiaban escolares con ¡15 y 16 años de edad! Marquetti no solo se enfrentó a tan complicada situación, sino que emprendió métodos con esencia martiana para la formación de hábitos laborales en sus alumnos, combinando sabiamente el estudio con el trabajo agrícola.

Tal vez ayudara que muchos años antes, su padre le impusiera como tarea la copia íntegra de la novela de Émile Zola, Yo acuso. Lo que sí es evidente es que su éxito como compositor tuvo despegue la mañana en que entró en la entonces Radio Cadena Suaritos, buscando cómo promocionar sus canciones.

Cuentan que en el instante en que mostraba al dueño de la planta la partitura de “Deuda” ―letra y notas para piano― se acercó, nada más y nada menos, el gran cantante mexicano Pedro Vargas, quien de un golpe de vista apreció el valor de la pieza musical. Como si fuera poco, el llamado Tenor de Las Américas se comprometió a estrenarlo esa misma noche en la emisora, y formalizaba luego el compromiso de grabarla para la RCA Víctor, en Nueva York.

No voy a llorar

porque la vida

es la escuela del dolor

donde se aprende

muy bien a soportar

las penas de una cruel desilusión.

 

“Deuda” fue versionada por intérpretes de tan diversos estilos y timbres como Orlando Vallejo, con la Orquesta Ideal de Joseíto Valdés, el venezolano Alfredo Sadel, o el portorriqueño Bobby Capó. Está en la banda sonora de las películas Sueños de Gloria ―de México e interpretada por Luis Aguilar―, y en María Antonia,  en la voz de Daysi Granados.

Otras versiones fueron asumidas por el Conjunto los Bocucos, los tríos San Juan y Los Embajadores, Gina León e Hilda Gorría, acompañadas por el Conjunto Caney, Roberto Sánchez ―a dúo con Fernando Álvarez―, el Conjunto Tropicuba, el venezolano Oscar Santana, Antonio Machín y el ecuatoriano Julio Jaramillo. De igual modo, dio su interpretación Cheo Feliciano; y reciclando el sabor dado por Arsenio Rodríguez, se incluyó en un CD de Buena Vista Social Club, esta vez en la voz de Ibrahim Ferrer.

Sin embargo, no pocos prefieren, por estar mejor estructurada y por conseguir, mediante la ironía, mejor lirismo, otra de las conocidas piezas de Marquetti, que al igual que “Deuda”, también fuera famosa en la voz de Roberto Faz:

Cada vez que te digo lo que siento

tú siempre me contestas de este modo:

¡deja ver... deja ver!…

¿Para qué son esos plazos traicioneros?

Como para gustos se han hecho los colores, cada quien tendría para escoger el tema que más se aviene al momento preciso en que se sufre, se reflexiona o se expande la alegría de vivir en cada una de las composiciones de Luis Marquetti.

En el verano de 1991, exactamente en la tarde del 30 de julio, su corazón dejaba de latir.

Comentarios

El tenor favorito de Venezuela Alfredo Sadel (Alfredo Sánchez Luna, Caracas 1930 , Caracas 1989) cuando fue a grabar el bolero Deuda comentó: "voy a grabar este bolero que recibí de las manos del propio compositor mi amigo Luis Marquetti..."

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