Mosaico titiritero: Baúl mágico y Guiñol Guantánamo

Omar Valiño • La Habana, Cuba

Baúl mágico: El lucero del alba

De las tres agrupaciones que se han dedicado en los últimos años al cultivo de la especialidad del teatro de sombras entre nosotros, Baúl mágico es la iniciadora de tal sendero, nada menos que en Sancti Spíritus, territorio del país con menos éxitos teatrales que otros, aunque en tiempos recientes ha sustentado el crecimiento de nuevos colectivos cuyas potencialidades son visibles y pronto darán mejores frutos.

Junto a La Comarca y El Arca, ya reseñados en este espacio, participaron el año pasado en Asombrarte, el evento también mencionado aquí. Allí presentaron El lucero del alba, de Ricardo Cobo, quien firma, además, la dirección artística. En estos meses, han estado realizando el espectáculo en distintos programas de intercambio cultural fuera de Cuba.

Imagen: La Jiribilla

Fundado en la primera década de los 2000, no sé con exactitud dónde bebieron las fuentes particulares de esta técnica, más allá de las referencias generales que se pueden obtener. Tal vez probaron e inventaron mucho por sí mismos, y algo de ello es observable en el perfil muy propio de su propuesta artística, cercana a aquellos proyectores de nuestra niñez donde uno mismo se convertía en “proyeccionista de cine” haciendo girar los rollitos con hermosas historias que comentaba a los más pequeños espectadores.

Cobo nos sitúa casi frente a una miniatura, una suerte de retablo en pequeño formato que solo puede disfrutarse de cerca. Un rey en su castillo, declarado amante del Sol, destierra a la Luna en aparente castigo hacia ella, pero el hermoso satélite de nuestro planeta se hace extrañar por su ausencia y el Rey desvela su amor por ella.

Cualquier carencia de ritmo y reclamo de agilidad, así como probables indefiniciones de lenguaje (usan una imitación idiomática, pero también  hay pinceladas en español), se debieron con seguridad a una función en parte vulnerada por problemas técnicos, un aspecto más delicado cuando se trabaja con las sombras. Ello no fue óbice para apreciar la delicadeza de diseño, el cuidado de la animación y los aciertos de la banda sonora, todo en manos muy jóvenes.

Baúl sí nos quiere contar una historia, y lo hace. El Rey se convertirá en una estrella para alumbrar el alba, el propio reto de luz para el camino de Baúl mágico.

Imagen: La Jiribilla

Guiñol Guantánamo: El buen curador y la vecina

Desde que conocí de cerca al Guiñol Guantánamo, en medio de las montañas del macizo nororiental de Sagua-Baracoa, allá por el segundo lustro de los 90, siempre he pensado que es un grupo merecedor de una mayor visibilidad dentro de la escena insular, sobre todo por el alcance que han dado a sus propuestas los años de intercambio y crecimiento propiciados por la Cruzada Teatral, así como los desafíos derivados de una trayectoria de cuatro décadas, buena parte de ellas con la conducción de Maribel López.

En los últimos años se ha acrecentado la presencia de la agrupación en giras, en eventos nacionales y en las carteleras capitalinas, además de por el apoyo institucional, por la sana motivación resultante de la valoración de sus propuestas en distintos espacios, y por el empuje de un segmento de jóvenes actrices y actores que derrochan energía dentro y fuera de las tablas.

Dos de los mencionados son Dilailis Martínez y Yosmel López —asistidos con la música en vivo y la ayudantía por la joven actriz Ailín Zamora—, protagonistas absolutos de El buen curador y la vecina, no solo porque abarcan todo el tiempo de la representación, sino porque es visible su aporte, desde la actuación, a la creación misma de la pauta escénica mediante un juego desenfrenado, pero preciso, bajo la dirección del también actor Emilio Vizcaíno Ávila, quien asumió, además, el diseño y la construcción de muñecos, con la habitual eficacia con que realiza estas labores.

El texto de El buen curador y la vecina, llegó seguramente a manos de los guantanameros mediante Armando Morales, quien ha sido una suerte de amparador del desarrollo del Guiñol. Obra del maestro argentino Kike Sánchez Vera, ya antes visitado por el grupo, quien falleciera en 2010 tras dejar una estela de enseñanzas como cultivador de varias disciplinas, fundador de su compañía Barco de Papel y titiritero de ley, de esos de la estirpe de maese Javier Villafañe.

El escarceo amoroso entre la vecina y el curandero centra la fábula del espectáculo, caracterizado por una doble presencia de los personajes mediante la asunción de los mismos por los actores en vivo y su “reproducción” como muñecos tras el retablo en medio del espacio escénico, único elemento escenográfico de la puesta. Actores y títeres se desdoblan con idénticos vestuarios delante o detrás del retablo. Ella va de amarillo dorado y es Vecina, al tiempo que Reina, Virgen de la Caridad y Ochún. Él va de blanco y es Curador, al tiempo que babalawo y Obatalá. Una reubicación de la historia en función del contexto nacional que amplía el diapasón del montaje y su comunicatividad con el espectador.

Muchos efectos titiriteros bien dosificados resultan de esa imagen doble del “espejo”, porque los títeres de guante pueden asumir cabriolas negadas a los actores. Y los histriones son muy dúctiles, complementarios como buena pareja sobre el escenario. Diestros en el movimiento, pujantes en el ritmo, precisos manipuladores, creíbles en la comedia, auténticos decidores del verso; bailan con delicadeza y cantan con potencia, al toque de la sencilla percusión en vivo que es parte coherente de la partitura del espectáculo.

A fin de cuentas, como sabemos, la mujer vencerá. La vecina le prepara una pócima en el café porque el curandero es el destinatario de ese amor cercano que él curará al rendirse ante ella, víctima del mejunje o de su propio engaño, no por sus recetas o sus mañas. Los personajes hacen el amor como en un trampolín donde los títeres saltan al liberarse del deseo, con fuerza equivalente a la demostrada por la actriz y el actor en El buen curador y la vecina.

Comentarios

ojalá otros jóvenes como ricardo sean reconocidos por su nivel de su propuesta artística para ese publico generico que somos todos los que habitamos este planeta, ya que muchos penzaron en su fracaso nada mas por el hecho de haber nacido en Sancti Spíritus .Solo digo que serán esos jovenes como el, orgullo de su pueblo....al difundir arte a todo rincon de este planeta...!!! suerte ricardo!!!

posdata: cuidate del frio...ya vimos tus fotos en face es teatro de sombras

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