Presentación de la revista cubana de hip hop

Movimiento en El Canal

Eileen Sosin • La Habana, Cuba
Viernes, 11 de Enero y 2013 (3:02 pm)

Probablemente, una institución de nombre tan sugerente como Taller de Transformación Integral del Barrio, en El Canal del Cerro, resulte el escenario ideal para una publicación que, siendo coherente consigo misma, quiere “moverse”. Y para ello, qué mejor sino regresar la cultura hip hop a sus predios originarios, según asevera su director Jorge Enrique González.

A diez años de creada la Agencia Cubana de Rap, la revista Movimiento alcanza su edición diez, aunque no surgieron parejas en el tiempo. Estos son números cerrados, significativos, que dan cuenta de un quehacer ya consolidado.

Así, era casi ineludible un repaso de lo que ha sido su decursar hasta hoy, pasando por la misma evolución del movimiento cubano de hip hop. Tal fue la misión asumida por Roberto Zurbano, presentador de esta entrega, quien también fuera su director y actualmente figura en el Consejo editorial de la misma.

Los momentos primigenios se remontan hacia la segunda mitad de los años 90, durante varias conversaciones entre algunos raperos y Harry Belafonte, interesado en qué estaba pasando con este género en Cuba. El recuerdo también trae los primeros multitudinarios festivales realizados en Alamar, y la atención creciente de la prensa extranjera a las figuras que surgían.

Por entonces, existían más de cien agrupaciones repartidas entre La Habana, Matanzas, Santiago de Cuba, Camagüey… y ya comenzaban a juntarse esfuerzos con la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Obsesión, Anónimo Consejo, Instinto (una de las primeras agrupaciones de mujeres raperas), SBS, Amenaza (luego Orishas)… conformaban un panorama en auge.

“¿Qué es lo que estaban diciendo los raperos cubanos? Gracias a los raperos se ha rescrito y se ha repensado una historia de la sociedad cubana que no ha sido pensada suficientemente: la historia negra, la historia de los marginales, de los olvidados. Ellos empezaron a decir todas esas cosas de una manera dura, directa… algunos muy entretenidos también.

“Empezaron a hablar del racismo, de por qué no los dejaban entrar a los hoteles, de la prostitución, de la belleza del pelo negro, de las grandes tragedias que sufrían todos los días, de su familia, sus barrios, sus mujeres”.

En esta panorámica, Zurbano se refirió asimismo a quienes han sido productores de discos domésticos, y a algunos exponentes devenidos hacia el reguetón. Evocó también momentos hermosos como la gira de los raperos por las cárceles y el curso Historia social del negro, coordinado por Tomás Fernández Robaina en la Biblioteca Nacional.

“Es imposible explicar la cultura cubana de este siglo que acaba de comenzar o del siglo que terminó, sin las sonoridades y el pensamiento de la cultura hip hop”.

Movimiento ha contado con sus colaboradores, quienes escriben expresamente para ella. De igual modo, la sección Qué es el rap para… ha garantizado la presencia en sus páginas de muchos académicos importantes, como Gloria Rolando, Tato Quiñones y Eliseo Altunaga.

Sin embargo, a juicio del presentador “lo más importante son los raperos, cómo ellos llegan al mundo del rap, cuáles son sus temas y sus preocupaciones, qué representa el hip hop en Cuba, no solamente en La Habana”.

El panorama actual se caracteriza por el crecimiento de las agrupaciones dentro y fuera de las instituciones, así como una presencia muy fuerte de mujeres, jóvenes y proyectos en el extranjero. “Hoy Movimiento y la Agencia tienen mucha más competencia que cuando empezamos, porque la tecnología ayuda a que la gente no tenga que estar en una institución para hacer un disco, una promoción, un concierto, para ganar un premio; en Puños Arribas, Lucas, o Cubadisco, ya hay discos independientes que han alcanzado premios”.

Zurbano destacó la necesidad para la Agencia Cubana de Rap, al arribar a estos diez años, de replantearse su propio concepto, así como el trabajo en las comunidades y el aporte de las culturas juveniles.

Coincidiendo con la convocatoria y las intenciones del director, Jorge Enrique Rodríguez, invitó a repensar los límites en términos musicales, sociales y políticos de lo que significa el movimiento hip hop en Cuba. “A este discurso, a ese sentido de la pobreza, de la dignidad, de construir un país diferente, también hay que ‘darle movimiento’ ”.

Este número de la revista incluye un paneo por la trayectoria de Doble Filo, agrupación con 15 años de trabajo. Una reflexión sobre el caso paradigmático de Los aldeanos encuentra espacio aquí, junto con protagonistas noveles como Sigrid y el grupo Golpe Seko, de Santiago de Cuba.

No se descuida tampoco la relación con la tecnología, a propósito de la multimedia sobre hip hop cubano, todavía en proceso de terminación.  El artículo “Alicia pateando el espejo” vuelve sobre la presencia femenina en este fenómeno, mientras las secciones de Discos y De Libros muestran obras actuales y necesarias para documentar y comprender el rap en Cuba.

Aparecen, asimismo, un trabajo de la antropóloga Melisa Rivière acerca de un espacio común creado para que raperos cubanos y puertorriqueños unieran sus voces; y un acercamiento al spoken word o poesía hablada, una zona poco atendida dentro del hip hop.

La jornada concluyó con un homenaje a fundadores y redactores de Movimiento en distintas etapas como Víctor Fowler, Ariel Fernández, Pablo Herrera, Marta Lesmes, Ismael González, Tomás Fernández Robaina y el propio Roberto Zurbano, entre otros. Sigrid y el dúo Ruta 11 cerraron con su flow, en plena esquina de Cepero y Peñón, ante un público de entusiastas vecinos.

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