Entrevista con Julieta Venegas

Mujeres libres de elegir su destino

Helen Hernández Hormilla • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

Su nombre es conocido en toda Latinoamérica. Ha pisado la alfombra roja de la industria de la música internacional, ganó un premio Grammy y cinco Grammy Latinos y ha vendido más de 10 millones de copias de sus discos. Pudiera decirse que escaló la fama, pero Julieta Venegas rehúsa cualquier pose de diva. Mira desde la altura justa, viste sencillo, apenas se maquilla, sonríe si le place y conversa sin reparos cuando se reta su inteligencia.

La condición de artista internacional supone un compromiso social que la cantautora mexicana ha sabido asumir con coherencia al apoyar campañas por el parto natural, la promoción de la lectura en la infancia y la lucha contra la violencia por motivos de género.

Por esa razón llegó hasta Cuba del 2 al 4 de diciembre, luego de una década de haberse presentado en la Isla. La primera visita fue hace 12 años, por razones personales, pero el ambiente habanero le ayudó a superar angustias existenciales. En 2002 regresó a cantar en el Cubadisco como asociada de la SGAE. “Cuba tiene un imán, un atractivo para relacionarse con la música. Es un lugar que me seduce”, confesó a la prensa en La Habana. No era entonces la gran estrella del pop mexicano, pero quienes la escucharon supieron que su estilo marcaba un cauce distinto. Canciones que parten de lo emocional para resaltar un tipo de amor autónomo se unen al bagaje rítmico que bebe del funk, rock y la tradición musical mexicana. Además de admirar a Suzanne Vega, David Bowie, Prince y Charly García, de quienes reconoce marcada influencia, Julieta se sorprendió al encontrar las canciones de Silvio Rodríguez que la convencieron de confiar en su idioma para trasmitir la poesía. Prefirió los compositores capaces de crear un mundo propio, y fue ese el camino a explorar en su carrera.

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La música se convirtió para Julieta en un rasgo de su identidad. Hermana gemela en una familia de cinco hijos, recuerda como uno de los momentos definitorios de su vida el instante en que su padre le regaló el piano de la casa, a los nueve años. El instrumento se convirtió en el territorio exclusivo de su posesión, en un refugio. Aprendió, además, la guitarra y el acordeón, elemento que la singulariza dentro de la escena latina. Ha grabado cinco discos: Aquí (1997); (2003); Limón y Sal (2006); MTV Unplugged (2008) y Otra Cosa (2010), además de musicalizar varias obras de teatro y una decena de películas, entre ellas Amores Perros.

Aunque el mercado musical la ha favorecido, no permite ser tragada por el comercio. “Mis discos nunca han dejado de ser algo personal. Una disquera transnacional no determina mi manera de hacer las cosas. Para mí ha sido importante ser egoísta y llevar la verdad en lo que hago, porque el acto creativo tiene mucho de desahogar, contar algo propio. Lo que ha sucedido conmigo ha sido casi por accidente, porque solo me di a conocer con mi tercer disco, sin que la disquera apostara mucho por mí. Lo pusieron en la radio de manera tímida y la gente comenzó a pedir mis temas. Sé que eso no se va a repetir más. Después Limón y Sal tuvo mucha promoción, pero no sigo una estrategia para eso. Marco mi camino según el momento y necesidad, pero no me puedo convertir en una persona complaciente porque la música jamás puede ser para mí un trabajo, tiene que ser un disfrute. Primero busco ser coherente con lo que quiero”, reveló en otra de sus intervenciones en la Capital.

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Los lazos de Julieta con Cuba se intensificaron desde aquella primera estancia, en la que conoció a la cantante Rochy Ameneiro, quien lidera la iniciativa Mujeres Contracorriente para promover desde las artes una cultura de paz. Por eso, no extraña la invitación de este proyecto y de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM) para que participase en la Jornada Cubana por la No Violencia contra las Mujeres y las Niñas y se adhiriera a la Campaña Únete, lanzada con igual propósito por el Secretario de Naciones Unidas Ban-Ki Moon para visibilizar, sensibilizar y buscar acciones concretas que resuelvan esta problemática.

En solo dos días Venegas realizó un concierto en el Teatro Nacional para 3 mil personas acompaña de Rochy, el pianista Rodrigo García y el trovador Santiago Feliú; participó en un panel de creadoras por la No Violencia contra las Mujeres y las Niñas donde oficialmente se incorporó a la Campaña Únete y conversó con el público en el espacio Encuentro Con… de la Asociación Hermanos Saíz, conducido por la periodista Magda Resik. Tanto en su presentación en vivo el 3 de diciembre como en las intervenciones públicas del siguiente día, la mujer nacida en la ciudad fronteriza de Tijuana mostró sensibilidad en cuanto a lo complejo de combatir la violencia contra las mujeres, que va mucho más allá del daño físico perceptible y se instala en la construcción socio-histórica y cultural del poder patriarcal. 

“Vengo de un entorno familiar con mucho machismo. Mi padre era un hombre mexicano que quería que sus hijas se casaran y tuvieran hijos. Yo era una niña con carácter y eso fue muy difícil en la sociedad que habito. Por suerte, las cosas fueron cambiando. Me tocó abrirme camino en mi entorno familiar”, relató en la AHS.

La presencia de la agresividad patriarcal en todos los países latinoamericanos resulta dolorosa a decir de Venegas, de ahí que conviene educar a niños y niñas en ambientes de equidad. “Muchas veces la imagen que tiene la mujer en los medios de comunicación no es la mejor. Nosotras trabajamos, estudiamos, tenemos otras condiciones para relacionarnos con nuestras parejas. En ese sentido, platicar sobre estos temas debe ser un objetivo constante, no solo mientras dura una campaña”.

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Ser independiente y escoger su camino con libertad es la contribución principal que puede hacer a esta causa. “Me encantaría que todas las mujeres tuvieran el derecho de elegir esa posibilidad, porque hay muchas que no pueden o no lo hacen porque el ambiente en que han sido educadas se los impide. Hablar de la violencia contra las mujeres es un asunto de todos los seres humanos. El balance de la vida es masculino y femenino, pero nos han educado en el patriarcado”, señaló a la prensa.

El reto sería entonces aumentar las campañas de concientización y valorar de otra manera a las mujeres, superar su autoestima y permitir acciones equitativas que las integren a la sociedad. “Aunque el tema violencia puede ser muy general, en realidad son cuestiones concretas que ocurren todos los días. Muchas mujeres ni siquiera saben que son violentadas porque existe también daño emocional, sicológico. Hay que hacer un frente común, sacar el tema y que se compartan las experiencias de enfrentamiento a la violencia en distintos espacios, tanto por cineastas, escritoras o profesionales de la música”.

Para su país, la violencia y los feminicidios son conflictos severos que necesitan respuesta inmediata. En conversación con La Jiribilla, Venegas confesó que aunque existe un trabajo por parte de organizaciones feministas para frenar la escalada de maltratos y asesinatos a mujeres que se reportan en las ciudades mexicanas, la solución es distante. “El gran problema es que no solamente mueren mujeres todos los días sino que son casos que prácticamente no se denuncian y no hay detenidos. Eso habla mucho de un problema que tenemos: el hacer visible la violencia en nuestra sociedad”.

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¿Existen experiencias en su país que estén trabajando al respecto desde la cultura?

Hacemos lo que podemos. Tenemos escritoras muy importantes que también defienden estos temas, en el cine, etc. La cultura juega un papel primordial en el cambio de la imagen femenina, pero tiene que darse un giro en la mente de los individuos para comprender que hay otras maneras de vivir como mujeres y hombres.

¿Qué demandas con respecto a la violencia de género y las problemáticas femeninas haría al nuevo gobierno de México?

El nuevo gobierno tiene que demostrar su interés por resolver la violencia, en todas sus formas, sobre todo hacia las mujeres y enaltecer el papel de nosotras en la sociedad. Cojeamos como nación por todos los actos agresivos que sufrimos las mujeres. Existe una alta incidencia de feminicidios en el país y es algo que le toca enfrentar a los gobiernos. Ojalá lo demuestren y puedan trabajar en la búsqueda de soluciones concretas.

En Cuba, donde se han alcanzado un grupo de reivindicaciones importantes en cuanto a los derechos de las mujeres, la violencia de género sigue siendo un tema que se soslaya. ¿Dónde radica, a su juicio, la necesidad de trabajar en este sentido dentro de nuestro contexto?

En todos los frentes es necesario motivar la sensibilidad con respecto a la violencia hacia las mujeres, en todos los países y espacios. Desde la posibilidad de cada quien, en territorios como la música, el arte, la literatura y la cultura, debemos seguir sacando el tema a la mesa porque no se puede obviar que el machismo es todavía un problema muy grave en Latinoamérica. Cuando nos referimos a la violencia contra las mujeres no abordamos solamente la física. También tiene que ver la manera en que se perciben a las mujeres, cómo se les trata en los medios de comunicación, cómo son representadas y valoradas. Si un niño desde chiquito es expuesto a ese tipo de mensajes que subvaloran a las mujeres, su visión sobre ellas no puede ser positiva, no puede haber respeto ni equidad. Por eso, es importante continuar visibilizando el problema y buscar la manera de que llegue a la mayor cantidad de gente posible, para que se percaten de que en sus gestos diarios, en lo que consumen, en lo que cantan, en la vida cotidiana, se va perfilando la noción machista que existe sobre las mujeres.

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Ud. trabaja también en favor de la infancia, como Embajadora de Buena Voluntad de la UNICEF. ¿Cómo se articulan ambas causas?

El aprendizaje de la violencia empieza desde el entorno familiar. No me refiero a una familia tradicional, sino en todos los sentidos. Las mujeres han cambiado, las familias y las relaciones de pareja también. No se trata solo del papá, mamá e hijos porque hay otros modelos de familia. Por tanto, se tienen que balancear de otra manera las relaciones entre hombres y mujeres, el cómo logramos entendernos y luego llevamos eso a los niños y niñas.

La pareja no es solamente el marido que trae el dinero a casa sino que es un compañero que te apoya. Las mujeres ya no solo queremos tener hijos, a veces ni siquiera pensamos en eso. Simplemente, se trata de desarrollarnos de la mejor manera posible y de ser felices. Si está presente la violencia en la sociedad, qué mejor manera de enfrentarla que con amor desde las primeras edades. Cambiar la visión con que percibimos lo femenino es un paso para erradicar la violencia.

El machismo ha sutilizado sus mecanismos de pervivencia y golpea también a las mujeres exitosas. ¿Cómo inciden estos micromachismos en el mundo del arte?

Uno nota en las artistas cierta objetivización de su cuerpo, sobre todo en los medios de comunicación. En ese sentido, hay que hacerse valer y no pensar que lo externo hará que la gente te mire. Convertirse en una muñeca y estar todo el día enseñando piel no es muestra de talento. Hay que empezar por el respeto que una se tiene y que muestra a los demás, algo que se relaciona con la manera en que se construyen las relaciones, la imagen personal. Otro punto importante es enseñarle a las niñas desde chicas a valorarse. Cuando yo sé que valgo puedo decidir mi propio camino, nadie lo hará por mí, nadie irá a decirme lo que tengo que hacer o qué tengo que cumplir. Esa necesidad es lo que merecemos todas las mujeres y niñas.

¿Hay en proyecto alguna canción o disco que explicite el conflicto de la violencia en su obra?

Lo que escribo siempre viene desde un punto de vista emocional, aunque me sumo a los temas que me interesan como el de la violencia contra las mujeres, los problemas de la niñez, la educación, etc. En México participé en una campaña a favor del parto humanizado y tuve a mi hija en casa. Me interesa apoyar campañas que analicen cómo son tratadas las mujeres en los hospitales, por ejemplo. Pero a la hora de sentarme a escribir son otras las motivaciones. Mi contribución sería que cualquier niña de pueblo vea que yo, también nacida en una ciudad pequeña, con un papá muy conservador, pude inventarme un rumbo propio sin importar problemas y errores. Entonces, sabrá que también ella puede elegir por sí misma si se lo propone.

Comentarios

El mercado si se la comió tanto es así que sus antiguos fans de cuando era rockera en Tijuana nada tienen que ver con los modernos, se reinvento para satisfacer al mercado netamente comercial.

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