El Patico feo de Teatro de las Estaciones,
un adiós a Carucha Camejo

Farah Gómez • La Habana, Cuba
Lunes, 12 de Noviembre y 2012 (8:55 am)

En 1967 Carucha Camejo trajo a la escena cubana por primera vez la obra El patico feo en versión de Sergei Prokofiev para piano y voz, que, como bien dijera Rubén Darío Salazar, “solo ella era capaz de hacer eso”. Después la llevo a escena años más tarde el Guiñol Nacional en versión del escritor danés Hans Christian Andersen y por último, Feo, una versión libre del cuento original realizada por René Fernández.

Este último fin de semana Teatro de Las Estaciones trajo a la sala Raquel Revuelta su Patico feo, obra que se estrenara en agosto de 2006. La función del domingo comenzó con la triste noticia del fallecimiento el sábado 11 de noviembre en Nueva York —a pocos días de su cumpleaños 85— de Carucha Camejo, fundadora del primer Guiñol profesional de Cuba en 1949. Debido a este acontecimiento Rubén Darío, director del grupo, dedicó especialmente a Carucha el espectáculo del domingo.

El Patico feo de Teatro de Las Estaciones, paisaje musical en cuatro tiempos para figuras, máscaras y actores, version poética de Norge Espinosa con música compuesta por Elvira Santiago y cantada por Mayuley Álvarez es un concepto e idea visual de Rubén Darío Salazar y de Zenén Calero. Propuesta hermosa y singular que puede ser disfrutable por cualquier tipo de espectador, ya sea niño o adulto.

Nos recibe, un huevo-arcoíris en el escenario, y aunque los niños se pregunten ¿por qué el huevo es de colores? como bien anunciaba al comienzo su director, es una puesta que defiende y apuesta por la diferencia.

Esta singular puesta en escena incorpora lenguajes diversos como la danza, coreografiada por Liliam Padrón con una economía de movimientos y expresión muy precisas. La música es otro elemento protagónico aunque pesa mucho menos que la magia visual del espectáculo, así como los títeres planos y el uso de los colores cargados de simbologías. El Verano (Karen Sotolongo), representado con tonos amarillos, es el momento en el que comienza la historia y nace el patico multicolor, luego llega El Otoño (Ivan García) con tonos ocres y beiges para dar paso más tarde a El Invierno (Laura Germán) oscuro y luminoso y concluir en La Primavera (Francis Ruiz) florida del desenlace feliz. Todos los elementos, diseñados por Zenen Calero constituyen un punto clave en la propuesta. La escenografía creada a partir de teloncillos desmontables que arman el retablo, así como los vestuarios, las máscaras, las luces, las sombras, etc. nos hacen viajar dentro de una historia que podría ser de cualquier tiempo, llena de una carga poética y buen gusto no habitual en los escenarios infantiles de la isla.

En el 2001, Teatro de Las Estaciones ya le había rendido un merecido homenaje en Matanzas a Carucha Camejo, en el cual contó con su presencia. Sirva esta puesta para recordar y decir a adios a esta artista que, junto a su hermano Pepe Camejo, contribuyó a que se sentaran las bases para el teatro de títeres en Cuba.

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