En el pequeño enclave de la amistad

Isis María Allen • La Habana, Cuba

Ideal refugio para la lluviosa tarde en que La Habana celebraba su  aniversario 493 lo fue la sala Majadahonda del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, donde el folclorista argentino Raúl Carnota nos hacía llegar la plenitud de sus sentimientos a través de sus poéticas canciones.

Imagen: La Jiribilla

El “pequeño enclave de la amistad y la solidaridad”, como lo calificara Víctor Casaus, director del Centro Pablo, recibía a un referente de la música argentina que guitarra en mano y con un estilo de interpretación muy particular materializaba uno de los sueños de la institución sede, la cual reafirmaba sus vínculos culturales con el país sudamericano donde trovadores de la Mayor de las Antillas protagonizan la quinta edición de la gira anual Nuestra voz para vos.

Entre los presentes, la embajadora de Argentina en Cuba, Juliana Marino, una familiar concurrencia de seguidores de la trova y visitantes de otros países que dentro del amplio programa de actividades por el cumpleaños de la villa de San Cristóbal de La Habana, optaron por este concierto de un cantautor que tiene por fuente primera de inspiración la profundidad del sentir, pensar y hacer de los seres humanos.

Con él transitamos por la variedad de géneros que componen la música folclórica argentina a través de los cuales nos hizo historias diversas, desde simpáticas anécdotas hasta apasionadas denuncias, pasando por evocadoras reflexiones como la relativa a los 200 años de la independencia de Argentina.

Señorearon la milonga, la chacarera y el candombe que, entre otros, quedaban como constancia de una cultura viva y reluciente pese a su omisión en los grandes medios, pues como nos comentaba Carnota, ese tipo de música tiene un público seguidor  y permanente, de ahí su constante quehacer por las diferentes ciudades y provincias de Argentina, donde le llueven las solicitudes de presentaciones, de las que, lamentablemente, no se hace eco la prensa.

En esta su primera visita a Cuba en función de trabajo, ha podido compartir con creadores de las ciudades de Santa Clara y Trinidad, en la región central de Cuba, lo que calificó de experiencia valedera. En cuanto a estar en La Habana y en el Centro Pablo, dijo que era una ambición de años que al fin se había hecho realidad. Expresó  su gratitud por la gran acogida y la calidez del público que lo ovacionó largamente y ante el que tuvo que cantar dos canciones más de las previstas.

Entre los presentes estuvo el bandoneonísta argentino José Nieva, quien se encuentra de visita en Cuba y llegó al Centro Pablo atraído por la música de su terruño que escuchó desde lejos. Llegar aquí —comentó— “fue como tener un pedacito de mi país en Cuba, me sentí tan identificado con todo este ambiente y con La Habana, que pensé en el decir de nuestros próceres cuando afirmaban que Latinoamérica toda es una patria grande”.

Muy próximas estaban estas palabras a las expresadas  por el director del Centro Pablo en los inicios del concierto, cuando hablaba de la interrelación que establece esta institución con otros pueblos a través de diversas manifestaciones de la cultura, y en torno a lo cual se han nucleado organizaciones y personas que van ampliando y fortaleciendo la solidaridad y la amistad que, en el  caso particular de Argentina, ha contado con el entusiasta apoyo de la cancillería de ese país y de su embajada en Cuba.

En ese contexto de aspiraciones comunes y de objetivos afines es que se materializan sueños como los de Raúl Carnota en La Habana, en el aniversario 493 de la ciudad, donde el Centro Pablo reluce como enclave de la amistad y la solidaridad que necesitan nuestros pueblos. 

 

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