Premio Documental Memoria: pluralidad y diálogo

Analía Casado Medina • La Habana, Cuba

A propósito del 34 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, durante la entrega de los premios colaterales este jueves en la Sala Taganana del Hotel Nacional, el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau otorgó el Premio Documental Memoria a la cinta argentina Memoria para reincidentes de los directores Violeta Bruck, Gabriela Jaime y Javier Gabino.

El minucioso proceso de investigación y recopilación de archivos fílmicos de la época estudiada, así como el rescate de los procesos de lucha y el uso creativo, certero y sin excesos del lenguaje audiovisual en función de la historia contada, fueron elementos resaltados en este filme por el jurado de la institución, conformado por Alejandro Ramírez Anderson, Ernesto Pérez Zambrano y Yus Escobar.

Pero, ¿qué buscaron en los documentales en concurso —que superaron la veintena— estos especialistas? Pues materiales que exploraran la memoria histórica de las luchas de los pueblos latinoamericanos, películas que indagaran en los valores de las generaciones que defendieron la justicia y lucharon contra los abusos de las dictaduras. Asimismo, no se perdió de vista la rigurosidad de las investigaciones de los procesos de realización, ni la importancia de sacar a la luz archivos de gran valía, que contribuyen a que los jóvenes no olviden la historia que les pertenece.

Con estos preceptos, el joven jurado galardonó con una obra de Diana Balboa y una colección de libros de Ediciones La Memoria del Centro Pablo, la obra de los realizadores argentinos, quienes manifestaron que su documental busca mostrar a las nuevas generaciones caminos alternativos de confrontación contra los poderes opresores, cualquiera sea su procedencia. De esta manera, subrayaron Bruck y Gabino, la historia rescatada no se considera tesoro museable, sino fuente de inspiración e identificación, espacio de reencuentro del cual pueden extraerse para el presente experiencias, ideas, formas de enfrentamiento.

Por otro lado, interrogados sobre los documentales vistos en este 34 Festival, Ramírez Anderson y Pérez Zambrano llamaron la atención sobre la extensión de las películas, sobre el rescate de escenas de nuestra memoria continental que múltiples propuestas trajeron a La Habana. El primero puntualizó que algunas de estas producciones están encaminadas a rescatar la historia latinoamericana, muchas veces oculta o silenciada, sobre todo durante el periodo de las dictaduras militares en la región. Diversas miradas y estéticas, desde las más íntimas hasta las más distanciadas que tratan de buscar la objetividad, caracterizan esta selección, subrayó Ramírez.

Por su parte, Pérez Zambrano destacó igualmente la pluralidad de discursos, temáticas y estéticas del documental latinoamericano de nuestros días. “Más allá de los problemas que puede tener el género en cuanto a distribución y producción, podemos afirmar que entre los cineastas existe la necesidad de revisitar la historia contemporánea de la zona”, acotó el autor de Las Terrazas, boceto de un paraíso.

Con la premisa de que cada documental constituye un fragmento de ese gran mosaico que es la historia latinoamericana, que resulta imprescindible rescatar a través del audiovisual, cerramos esta jornada de premiación, donde el Centro Pablo, una vez más, convocó, desde la pluralidad y el diálogo, al rescate y la conservación de la memoria.

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