Profesionales a la par del mundo

Ulises Hernández • La Habana, Cuba

El ISA comenzó con varios profesores soviéticos dentro del claustro de la escuela de Música. Muchos de ellos eran profesores experimentadísimos del Conservatorio Chaikovski, de Moscú. Otros venían de diferentes ciudades, pero todos estudiaron en conservatorios muy importantes. Eso dejó una profunda huella en la preparación de los planes de estudio que equiparaba en gran medida el nivel del ISA con un conservatorio de Europa, por ejemplo.

Antes del período especial, hubo mucho reciclaje de esos especialistas que venían a impartir clases. Ahora hemos tratado de retomarlo, sobre todo en el caso del piano, trayendo a varios pianistas importantes ya sea de Japón, de Egipto, de Francia, Polonia, para corroborar constantemente que nuestra enseñanza no está desfasada con relación a lo que se hace en el resto del mundo. Es muy importante reciclarse constantemente, tocar las tendencias actuales, mantener el contacto con otras universidades, y creo que en este momento —no solo en piano, sino también en otras especialidades dentro del ISA— estamos volviendo a retomar ese contacto de primera mano para saber por dónde van nuestras exigencias.

Un nivel superior en la enseñanza de la música no puede ser rígido, porque tiene muchas condicionantes. Hemos sufrido un déficit en los niveles medios por el éxodo de profesores del país, esta ha sido la causa fundamental, aunque el período especial también afectó las condiciones materiales. Por otro lado, ese nivel de especialización lleva tiempo, por tanto, los planes serán más o menos flexibles en la medida en que el estudiante sea capaz de vencer todas estas etapas de manera satisfactoria.

Cuando se habla de especialización universitaria, uno aspira a que el estudiante que llegue a ese nivel lo haga con la capacitación necesaria, o sea, luego de cursar la enseñanza media. Pero a veces los planes académicos no pueden cumplirse cabalmente porque puede darse el caso de que hayan entrado estudiantes de nivel medio con déficits en algunas asignaturas.

Por suerte, se ha rescatado bastante la organización de los niveles medios y estoy seguro de que en muy poco tiempo recuperarán su calidad. Entonces, el día que nosotros recibamos un alumno con la preparación necesaria, un plan de estudios en el ISA pudiese completarse entre tres y cinco años. Esto, lógicamente, también depende del alumno, porque hay estudiantes que tienen mayores capacidades que otros, o tienen un desempeño destacado, y algunos han recibido premios internacionales, lo cual quizá les permitan culminar el programa en menos tiempo.

No obstante, creo que los cinco años es el tiempo ideal para que un estudiante pueda alcanzar los niveles interpretativos y la profundización que necesita en cuestiones estilísticas y repertorio. Tal vez pueda parecer mucho; sin embargo, en el caso del piano, la literatura es tan abarcadora que un universitario no debe culminar sus estudios sin dominarla lo mejor posible. Hablamos de siglos de música con muchísimo repertorio e información.

Por ejemplo, para tocar una partitura de Mozart en este nivel no basta con que los dedos del estudiante respondan a la perfección o conozca muy bien la partitura, sino que es necesaria toda una investigación y que el alumno haga un trabajo sobre esa pieza para que ese examen también se convierta en una tesis.

Por tanto, la flexibilidad de un programa de estudios en la enseñanza artística dependería, en primer lugar, de recibir un alumno con un buen nivel medio; y, por otro lado, en el tiempo que requiera ese estudiante para llegar a hacer tesis cada vez que tenga un examen. En el caso de piano tenemos cuatro exámenes al año, o sea, cuatro posibilidades de demostrarle a un jurado y al público la tesis que desarrolló el estudiante sobre la obra de Beethoven, Bach, Debussy, la música contemporánea o la música cubana. Además, de la investigación teórica, el alumno tiene que demostrar su tesis en la práctica, con el instrumento delante.

Mis alumnos de piano tienen que hacer cuatro tesis por año, exceptuando el último, donde deben defender un trabajo de graduación, y en todos los cursos siempre deben estudiar sobre música cubana. Tocamos la música cubana de los siglos XIX y XX entre el primer año y el segundo; en el tercero damos la contemporaneidad; y en el cuarto estudiamos a los jóvenes compositores. O sea, trato de que se lleven una panorámica de la música cubana lo más completa posible.

Géneros como el jazz o la música popular todavía no tienen mucha fortaleza dentro de nuestra universidad, pero creo que se debe principalmente a una cuestión de organización. En ocasiones hay músicos que no quieren hacer una especialización clásica, sino en otros géneros como el jazz, en ese caso el problema radica en encontrar a los profesores que impartan esas clases y tal vez no puedan ceñirse a un plan de estudios como ocurre con la música de cámara, porque uno no puede tener todas las semanas en un aula a Chucho Valdés ni a Ernán López-Nussa o a Aldo López-Gavilán. Debemos buscar una mayor flexibilidad en esos cursos y quizá diseñar talleres. Pero lo importante es que logremos que en cada examen ese futuro jazzista haga una tesis también.

Creo que un graduado nuestro tiene el mismo nivel que el de cualquier otro lugar del mundo. Además, en Cuba tenemos algo que nos favorece: en las universidades de los países capitalistas muchos estudiantes deciden comenzar a estudiar música a los 18 años o incluso más tarde, y con esa edad entran a la universidad, nosotros afortunadamente contamos con un nivel medio que sirve de filtro, y cuando un alumno llega al nivel superior, sabemos que es un buen músico que ya está haciendo una especialización.

Los conservatorios más importantes del mundo gradúan a músicos de muy alto nivel porque tienen un proceso de selección muy parecidos al nuestro. Por eso tratamos de mantener un contacto directo con estos profesores para saber cuáles son las exigencias y que nuestros estudiantes intercambien con ellos.

De manera extracurricular, participamos en el Musicalia, un concurso que se lleva a cabo en el ISA todos los años. En el caso del de piano, este es el cuarto año en que lo convocamos con un nivel internacional, y el objetivo principal es que vengan muchos músicos de fuera. Estamos invitando tanto a profesores como a todos los alumnos que quieran venir de otras universidades para, más que competir, tener un intercambio me