Resumen del audiovisual cubano fechado en 2012

Joel del Río • La Habana, Cuba

El año comenzó con la noticia de la nominación de Boleto al paraíso al Premio Goya en la categoría Mejor película iberoamericana de 2011. El director, Gerardo Chijona, subrayó que el reconocimiento no es solamente para él, pues con esta nominación “gana el cine cubano y todos los que somos parte de esto”. El filme se presentó en festivales que acontecen en ciudades como Montreal, Los Ángeles, Chicago y ha ganado, entre otros, el Premio Casa América en el Festival de Cine de Málaga (España), el Premio del Público del Festival de Biarritz (Francia), y el Havana Star a la Mejor Película en el Havana Film Festival New York (EE.UU.)

Imagen: La Jiribilla

Luego, ocurrió la entrega del Premio Nacional de Cine al cineasta, pedagogo y ensayista José Massip Ysalgué. El Premio se hizo público en una ceremonia oficial celebrada el 24 de marzo, día en que se celebraron los 53 años de la fundación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos. Allí tuvo lugar “un justo y merecido reconocimiento a un hombre que dedicó toda su vida a la cultura y al cine cubanos”, según expresó Eslinda Núñez, Premio Nacional de Cine del año 2011. En la lectura del acta del premio, la actriz comunicó la decisión unánime del jurado de premiar a Massip teniendo en cuenta su trayectoria y aportes a la cinematografía nacional desde los tiempos de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, la realización de El Mégano, la fundación del ICAIC y sus primeras grandes obras, hasta la etapa en que incursionó en la pedagogía y el ensayismo.

La Muestra Joven siguió demostrando suficiencia conceptual, e iluminado liderazgo, a la hora de reflejar las transformaciones que atraviesa el audiovisual cubano contemporáneo. A través de la oncena edición, que ocurrió en abril, el público pudo apreciar la competencia de 37 obras de ficción, 41 documentales y nueve animados. Entre las obras más destacadas por categorías quedaron Camionero, de Sebastián Miló (mejor ficción, dirección, música, edición, actuación, guion); La piscina, de Carlos Quintela (Premio Especial del Jurado por el riesgo y la búsqueda artística); De agua dulce, de Damián Sainz (mejor documental); Uvero, de Arián E. Pernas (mejor animación). También fueron mencionados los documentales Ausencia, de Armando Capó (mejor fotografía y sonido), y Pero la noche, de Gretel Marín.

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La piscina, de Carlos Quintela

 

Si algunos aportes medulares se asocian con la Muestra Joven en sus más de diez años de existencia, tales novedades tienen que ver sobre todo con el género del documental. En el segmento llamado La mirada del otro, fuera de competencia, estuvo Compacta y revolucionaria, dirigida por la portuguesa Claudia Alves, en Cuba, con un sentido observacional tan fino, con un nivel tan alto de compromiso con la verdad, y, en fin, con un amor tan evidente por sus personajes (una mujer y un hombre que organizan la marcha por el 1ro. de Mayo en una fábrica de cerámica y loza) que se convierte en uno de esos extraños documentales capacitados para hablarle, al mismo tiempo, a la inteligencia y la sensibilidad, a la emoción y al raciocinio. Tales méritos pueden atribuírsele, también, al documental presentado fuera de competencia Los bolos en Cuba y una eterna amistad, el detallista y preciso panorama sobre las relaciones cubano-soviéticas, dirigido y escrito por Enrique Colina, quien consigue presentarnos un análisis desapasionado, objetivo, a partir de la razonada organización de un torrente informativo en entrevistas e imágenes de archivo.

Justamente destacados por Fernando Pérez en el texto publicado según el cual renunciaba a presidir la Muestra pocas horas antes de que comenzara, también fueron remarcados los documentales El evangelio según Ramiro, de Juan Carlos Calahorra (que fue distinguido no solo en la Muestra sino también por el premio Coral, de diciembre); Cuerda al aire y Memoria del abuelo de Marcel Beltrán; y De agua dulce de Damián Saínz, entre otros que, según la opinión del director de Suite Habana podían impactar “por la riqueza de su lenguaje y lo inquietante de su mirada”.

Apenas recibió atención de la prensa ni del público, ni tampoco se hizo acreedor de galardones o encomios, salvo el reconocimiento tácito de Fernando Pérez, una de las más hermosas cavilaciones realizadas en Cuba últimamente sobre el paso del tiempo, la cercanía de la muerte, y el carácter transitorio y fugaz de toda belleza. Memoria del abuelo registra la voz del compositor Harold Gramatges mientras se escucha, escuchamos, la Mazurca en La Menor, evocada en la interpretación de Arthur Rubinstein, y el creador desgrana remembranzas, impresiones, se pierde en los laberintos de la memoria, mientras el cineasta da rienda suelta a su capacidad para la metáfora visual, para difuminar, y al mismo tiempo concretar, el milagro de la existencia, la respiración del prado, el estremecimiento irreparable ante la constante fuga del tiempo.

A propósito de otra cosa: A mediados de marzo tuvo lugar el XVIII Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica en Camagüey, un espacio que exhibió lo mejor del cine cubano y mundial al tiempo que restituyó la polémica en torno a sus tendencias pretéritas y actuales. El Premio Cinema, que otorga el Centro Provincial de Cine, le fue concedido al destacado humorista cubano Carlos Ruiz de la Tejera en reconocimiento a su carrera artística, en la que cuentan actuaciones como la de Los Sobrevivientes, La muerte de un burócrata y Las doce sillas, todas dirigidas por Tomas Gutiérrez Alea. La Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey mereció también el Premio Cinema por sus loables propósitos de preservar una tradición arraigada en la provincia desde el proyecto La calle de los cines, programa que convertirá la calle Ignacio Agramonte en un paseo temático en donde todos los servicios estarán vinculados al cine y, de manera esencial, se remodelarán los emblemáticos Casablanca y Encanto.

Conocido, y respetado, en el ambiente audiovisual cubano por marcar la diferencia en cuanto a la realización de videos musicales y de dramatizados televisivos (Diana, Doble juego), Rudy Mora es el director y guionista de Y, sin embargo…, el largometraje cubano del ICAIC estrenado el 10 de abril en las mejores salas del país. En la misma vena conceptual que sendos referentes muy cercanos en el tiempo, y tremendamente exitosos, como Viva Cuba (2005) de Juan Carlos Cremata, y Habanastation (2011) de Ian Padrón, el debut de Rudy Mora se propone explorar en los deseos, emociones y perspectivas de los niños cubanos, a partir del juego con géneros tan inusuales en nuestro ambiente como el fantástico y el cine musical.

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Y, sin embargo…, de Rudy Mora

 

Con la entrega de los premios principales en ficción, documental, cortometraje y guion inédito, en el cine Jiba, de Gibara, el 17 de abril, concluyeron dos años de expectativas respecto a la continuación del Festival Internacional del Cine Pobre. “Desde todo punto de vista, la intención es continuar con un proyecto que crece y alcanza otras significaciones desde cada perspectiva. Lo veo como continuación de un estilo de sacrificio en función de los demás, un acto de entrega en función de los proyectos de otros, un intermedio en la creación personal a favor de la creación más colectiva, más universal”, aseguró el director del evento, el también cineasta Lester Hamlet. Entre los lauros ganados por el audiovisual cubano se cuentan la Mejor Maqueta, otorgado por la Fundación Villa del Cine, para el largometraje cubano Y, sin embargo..., de Rudy Mora; el premio al mejor guion inédito fue para el cubano Abel Arcos por el proyecto Los fanáticos. Arcos es también guionista de La piscina, del realizador Carlos Quintela, que fue laureado en el Festival con el Premio Aniversario 25 del Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. a la Mejor Ópera Prima. En esta décima edición compitieron más de un centenar de obras de Latinoamérica, Asia y Europa.

El éxito en Cuba, y en todas partes del mundo, de la laureada cinta iraní Una separación, confirmó que la vida cotidiana de una familia constituye un tema universal, válido para otras culturas. “Olviden todo lo que han escuchado sobre mi película y sus numerosos premios, y sientan que han venido a ver un filme que no conocen. Espero, además, que encuentren más preguntas y respuestas cuando regresen a casa”, sugirió el director Farhadi en la noche inaugural de la Semana de Cine Iraní en la capital cubana, el 9 de abril.

Ocurrida a finales de abril, la edición número 27 del Festival de cine sobre gays, lesbianas, bisexuales y transexuales de Torino, Italia, el evento más antiguo y prestigioso de este perfil en Europa, programó el estreno mundial de Verde Verde, el más reciente filme de Enrique Pineda Barnet, y la más decidida apuesta del cine cubano, desde Fresa y chocolate, en 1993, en torno a los temas que concentran la atención del Festival de Torino.

Con Habanastation, de Ian Padrón, quedó inaugurado en Nueva York el XIII Havana Film Festival, cita anual competitiva que dedicó esta edición a rendir homenaje a dos glorias del séptimo arte de la Isla: la actriz Eslinda Núñez y al fotógrafo Raúl Pérez Ureta, quienes ostentan el Premio Nacional de Cine de 2011 y 2009, respectivamente. En el Directors Guild Theatre se proyectó la ópera prima de Padrón, a quien acompañó Blanca Rosa Blanco, actriz protagonista del popular filme. En el homenaje a Eslinda Núñez, se exhibieron Amada, Cecilia y Bailando Cha, cha, cha. Como parte del programa se impartieron charlas y mesas redondas y se proyectó el documental Los 100 sones cubanos, de Edesio Alejandro.

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Habanastation, de Ian Padrón

 

El Festival de Cine Francés en Cuba, el mayor de su tipo que se celebra fuera del país galo, arribó a su decimoquinta edición con la esperanza y el deseo de mantener vivo el intercambio cultural entre los dos países; muestra de ello fueron los más de 10 mil espectadores que visitaron las salas de cine durante la primera semana del evento. El cineasta y promotor Christophe Barratier, fundador del Festival, quien además presentó su película La guerra de los botones, comentó el lujo que significa para este evento tener como invitada de honor a Isabelle Huppert, a quien se le rindió homenaje con la exhibición de nueve de sus filmes emblemáticos. Hasta el 23 de mayo los cinéfilos cubanos tuvieron la posibilidad de apreciar una selección de lo mejor del cine francés: 13 largometrajes de ficción, tres documentales y dos animados.

La película Al borde del río, ópera prima del documentalista cubano Rigoberto Jiménez, se rodó en las inmediaciones de San Pablo de Yao, poblado del municipio de Buey Arriba, en la Sierra Maestra, con apoyo de Televisión Serrana y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. Según indicó la página digital de Televisión Serrana se trata de un largometraje de ficción inspirado en la vida de las hermanas Lola, Gelacia, Pepa y Cira Garlobo Gil, protagonistas de Las cuatro hermanas, laureado documental de Jiménez. Con guion de Arturo Arango y Xenia Rivery, sobre un argumento original del director y Roberto Renán, el filme está ambientado en tres etapas de la historia del país (décadas de 1950, 1960 y 1990), y abarca personajes y entornos poco tratados en la producción audiovisual cubana.

Durante un año y medio trabajaron sendos equipos de especialistas, procedentes del ICAIC y del francés Instituto Nacional del Audiovisual (INA) con el propósito de lograr un convenio que se firmó el jueves 21 de junio, en el salón Vedado del Hotel Nacional, para restaurar, digitalizar y comercializar todas las ediciones del Noticiero ICAIC Latinoamericano. La colección está compuesta por 1490 emisiones semanales, producidas y exhibidas entre junio de 1960 y julio de 1990. Omar González, presidente del ICAIC, y Mathieu Gallet, director general del INA, firmaron el convenio signado por el espíritu constructivo y la voluntad de garantizar la permanencia de ese arsenal de imágenes para conocimiento de las generaciones venideras.

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En las principales salas habaneras, se estrenaron a mediados de año tres documentales y tres largometrajes de ficción. De corte musical y biográfico, contemporáneo, viajero y construido a base de la sucesión de sketches con la participación de algunos de los mejores intérpretes cubanos se vio Amor crónico, que dirige Jorge Perugorría. Luego, apareció A un siglo de El Vedado, en el cual sus codirectores Carlos León y Cristina Fernández apuestan por la inclinación historicista y archivera mediante un documental también dramatizado e interesado en recuperar valores y memorias. Luneta  No. 1 de Rebeca Chávez, aporta nuevas aristas a la historia constantemente reescrita de la cultura en Revolución y de la ciudad capital.

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Entre los largometrajes de ficción estrenados en 2012 se cuentan tres títulos tan dispares Chamaco, rodada por Juan Carlos Cremata hace tres o cuatro años; La piscina, que el joven Carlos M. Quintela realizó en 2009, e Irremediablemente juntos, dirigido por Jorge Luis Sánchez y adaptación a la pantalla grande del musical teatral Pogolotti-Miramar, concebido por el dramaturgo Alexis Vázquez. Chamaco conoció una serie de preestrenos y exhibiciones en eventos previos a su verdadero lanzamiento y, además, el contacto de la película con el público, en salas, fue saboteado por la piratería, pues circuló prolijamente una copia de trabajo que Cremata deslegitimaba. La piscina llegó a la pantalla grande después de ser estrenada, injusta y subrepticiamente fuera de competencia en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. En enero de 2013, el Festival Internancional de Berlín seleccionó La piscina (discutida y elogiada durante meses por la crítica cubana) para integrar el prestigioso segmento llamado Panorama, un honor difícilmente alcanzable por producciones de la Isla.

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Apenas concluyó la posproducción del largometraje Jirafas, Enrique Álvarez inició el rodaje de Venecia, otro largo que grabó su último plano en septiembre pasado. En Jirafas, Lía y Manuel viven ilegalmente en una casa cerrada. Tania intenta recuperar sus derechos sobre el espacio que su tío le dejó y se propone desalojarlos; pero la pareja no está dispuesta a irse, y Tania decide atrincherarse en el piso alto de la casa. La guerra que comienza terminará acercándolos. El mismo equipo creativo erigió Venecia, escrito por Claudia Muñiz, la joven actriz y guionista de Jirafas y Marina, y que cuenta la historia de tres mujeres, trabajadoras de una peluquería estatal, que el día del cobro deciden acompañar a una de ellas a comprarse un vestido. Se inicia así un itinerario de sucesos imprevistos que las llevará a pasar juntas una noche, y al amanecer tienen el sueño común de abrir un salón de belleza al cual nombrarán Venecia.

De vuelta a los numerosos éxitos del documental cubano en 2012, hay que mencionar el largometraje La certeza, dirigido por Armando Capó y ganador de la tercera edición del concurso DocTV Latinoamérica, que se exhibió en septiembre en las salas de estreno cubanas y también, de manera simultánea, en 18 televisoras públicas del continente. El realizador de Nos quedamos y La marea, muestra, a través de tres personajes, una práctica religiosa y popular, mientras dialoga con el espectador sobre el papel de la fe y del destino en la vida cotidiana.

Una de las películas más exitosas en el circuito festivalero, entre las rodadas en Cuba últimamente, es Una noche, dirigida por la británica Lucy Mulloy, que alcanzó los galardones por Mejor Dirección, Mejor Cinematografía y Mejor Actuación en el Festival de Tribeca 2012. El filme fue reconocido por su guion en el festival de cine de Brasilia, y compitió en los festivales de Deauville, Vancouver y Río de Janeiro. La directora se acercó a la temática de la migración, la juventud, la marginalidad y la falta de perspectivas. La película fue filmada íntegramente en Cuba y luego exhibida en varios cines de la Capital.

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Juan de los Muertos y Larga distancia fueron las seleccionadas por el jurado encargado de elegir las películas cubanas que representarán a la cinematografía nacional en las competencias por los premios Goya y Ariel, respectivamente. Juan de los Muertos, segundo largometraje de Alejandro Brugués, concurrió a la competencia de los Premios Goya en la categoría Mejor Película Iberoamericana. Larga distancia, ópera prima de Esteban Insausti, optó por el Premio Ariel, que otorga la Academia de Cine de México.

El documental Unfinished Spaces (Espacios inacabados) presenta el conmovedor relato de uno de los grandes proyectos de la Revolución: la construcción de las Escuelas Nacionales de Arte de Cuba, a partir de las entrevistas a los arquitectos que tuvieron la tarea de ponerlo en práctica. Codirigido por Alysa Nahmias y Benjamin Murray, el documental se propuso el reto de lograr declaraciones francas y responsables de los arquitectos y de varios personajes implicados en una época muy compleja para Cuba. Unfinished Spaces fue estrenado en la televisión norteamericana el 12 octubre por el canal PBS.

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Vinci, de Eduardo del Llano

 

Vinci, el filme cubano escrito y dirigido por Eduardo del Llano, se alzó con el premio al Mejor guion, y una mención a la Mejor música en el Festival Internacional de Cine de Gramado, en Brasil. La película propone una reflexión en torno a la sensibilidad que puede estimular el arte, recreando la experiencia del pintor Leonardo Da Vinci cuando fue apresado en una mazmorra, junto con dos delincuentes comunes. Del Llano, quien tiene una extensa carrera como guionista, protagonizó también una encendida polémica con algunos críticos sobre los valores de su película.

Para octubre y noviembre se anunciaba el estreno de los largometrajes cubanos Los desastres de la guerra, de Tomás Piard, distopía que narra la peregrinación al mar de siete sobrevivientes de una guerra apocalíptica, y Penumbras, del consagrado director de televisión Charlie Medina quien nos trasladó a la Cuba de los años 90 mediante la adaptación de la puesta teatral Penumbra en el noveno cuarto, de Amado del Pino. Con las destacadas actuaciones de Omar Franco e Ismercy Salomón, el filme cuenta la historia de un pelotero famoso, quien en compañía de su amante acude a uno de los últimos lugares de encuentros para parejas en La Habana.

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Penumbras, de Charlie Medina

 

Celebrada en varios circuitos como un filme en la saga de películas confeccionadas a partir de historias breves que ocurren en una gran ciudad, como Paris, je t'aime y New York, I Love You, Siete días en La Habana fue exhibida en Praga, Bucarest y Moscú. La crítica local elogió el potencial de algunas de las siete historias dirigidas por igual número de directores: Benicio del Toro, Pablo Trapero, Julio Médem, Elia Suleiman, Gaspar Noé, Laurent Cantet y el cubano Juan Carlos Tabío. El filme también formó parte de la sección panorámica Zabaltegi, del Festival Internacional de San Sebastián. En las ciudades portuguesas de Lisboa y Porto se había estrenado comercialmente a principios de septiembre.

El año audiovisual cierra con los premios que entrega el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Fueron destacadas la comedia que deviene melodrama La película de Ana, de Daniel Díaz Torres, con el Coral por la mejor actuación femenina (Laura de la Uz) y el mejor guion; mientras que realizaciones de la Isla coparon otras categorías importantes como el documental (Mejor obra sobre Latinoamérica de un realizador no latinoamericano: Escenas previas, de Aleksandra Maciuszek; Premio Especial: De agua dulce, de Damián Saínz, Primer Premio Coral: El evangelio según Ramiro, de Juan Carlos Calahorra), el mejor guion inédito (de nuevo fue reconocido el talento para crear historias sugestivas de Carlos M. Quintela con Ismael) y mejor cortometraje para Los anfitriones, realizada en la Escuela Internacional de Cine y Televisión por el peruano Miguel Ángel Moulet. Se vende, de Jorge Perugorría, fue distinguida como la película más popular del evento.

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Entre los premios colaterales, el Vigía, de Matanzas, correspondió a Penumbras, de Charlie Medina; El Mégano, otorgado por la Federación Nacional de Cineclubes, a Melaza, de Carlos Lechuga; el que entrega el Círculo de Periodistas de Cultura de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), a La película de Ana, y el premio CINED, Cinematografía Educativa del Ministerio de Educación, reconoció los valores de Un siglo de El Vedado, de Cristina Fernández y Carlos E. León (Cuba).

Si bien es imprescindible reconocer que algunos largometrajes de ficción estrenados a lo largo del año distaron de satisfacer los requerimientos del público o de los especialistas, es importante apuntar también la insurgencia de una nueva generación, dedicada por ahora al documental y al cortometraje, y proveniente de las escuelas de cine o con formación autodidacta, que está renovando paulatinamente la estética y los contenidos del audiovisual cubano.

 

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