Santiago Feliú con su razón de vivir

Isis María Allen • La Habana, Cuba

Orgulloso expresó sentirse el reconocido trovador Santiago Feliú de festejar con sus canciones el cumpleaños del espacio A guitarra limpia que él inauguró 14 años atrás; y emocionados declararon estar quienes vivieron esta jornada de pasión de un trovador, que en escena, y con piano o guitarra en mano, destella como la luz del trueno en cada segundo de su presentación.

Imagen: La Jiribilla

“Magicote” calificó Santiago el ambiente creado durante este concierto, de título Ay, la vida  porque se desarrolló en el sitio cumbre de la trova, “en el más auténtico” —precisó— el Patio de las yagrumas del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, que se vio colmado de público y en total complicidad con el afamado cantautor.

Antecedida fue su presentación, el sábado 22 de diciembre, por las palabras de Víctor Casaus, director de la citada institución, que oportunamente tomara fragmentos del catálogo escrito para la ocasión por el crítico Humberto Manduley, donde se afirma: “En una época de confusas certezas, de despistes y confrontaciones, de extravíos y definiciones, la canción de Santiago Feliú sigue siendo un antídoto necesario”.

Con esas luces nos adentramos en el convulso mundo interior de un creador que parece vivir escudriñando cada sentimiento, cada efervescencia o declive, cada añoranza o realización, cada desencanto o ilusión, cada momento en el que para él es preciso el cambio o lo que considera mejor al comparar lo que una vez vivió. Pero a medias quedaría su aporte a la reflexión si esas realidades llevadas a la canción no estuvieran marcadas por una singular manera de decir, que no deja espacio a la duda ni al desencuentro con lo que se propuso expresar.

Y para completar el impacto profundo de su modo de hacer y proyectar, está la música que en su diversidad va acompañando los buenos textos y dando muestras de que quienes la ejecutan con solo hacerlo están diciendo de su reconocida profesionalidad.

Imagen: La Jiribilla

Así fue el reencuentro con Santiago Feliú marcado por la pasión y el desenfado, acompañado por Roberto Luís en la guitarra, Yandiel Cruz en el bajo, Naylé Sosa en la percusión y Robertico Carcassés en el piano, así como en la dirección musical.

Con ellos transitamos por el más novedoso CD de Santiago Ay, la vida, así como por obras de amigos entrañables y alguna que está por grabar.

Integrados al espectáculo estuvieron dos grandes de la canción y la música de Argentina, Julia Senko y Luis Gurevich, quienes pusieron  su cuota de encantamiento a esta tarde noche memorable de cumpleaños, al igual que Rochy, quien hizo coros y acompañó al trovador así, con desenfado y complicidad, con los mismos con los que Robertico Carcassés pasó del piano —su impresionante piano de siempre— a la percusión, cuando hizo falta.

Fue, como dijera el director del Centro Pablo, una jornada de “reencuentro, y confirmación de este espacio cultural, sistemático y cambiante, poético e indagador, comprometido y arriesgado como debieran ser todas las instancias de nuestra vida social, es decir de nuestras vidas”.

Reconoció Casaus el apoyo recibido, en estos años, de amigas y amigos de la Isla y de lugares como Puerto Rico, España y Argentina, entre otros de América y Europa.

Agradeció al Instituto Cubano de la Música, a Radio Francia Internacional y al Fondo Ojalá, que el afamado trovador Silvio Rodríguez creó para apoyar, desde el Centro Pablo “a sus hermanos de oficio”.

Precisamente, sobre Silvio Rodríguez comentaba Santiago al término de su concierto, que de él aprendió mucho en el orden profesional a partir de las relaciones que siempre tuvieron y de las presentaciones conjuntas; “él —puntualizó— me enseñó de la actitud del cantautor ante la vida y de la ideología”. Se refirió también al concierto de la Sala Raquel Revuelta junto con Frank Delgado dedicado a los 40 años del Movimiento de la Nueva Trova.

Imagen: La Jiribilla

Se celebraron así los 14 de A guitarra limpia, que contó con un público diverso en edades que agradeció la existencia de este espacio y el regreso de Santiago Feliú, quien les emocionó y tocó en lo más profundo y hasta hizo rodar alguna lagrimita. Al menos así lo comentó Julia Senko, mientras el joven Ricardo Morel decía que pese a la diferencia generacional la presentación de este trovador le tocó al corazón más de lo que suponía. Para muchos fue esta la primera vez que aquí encontraron a quien en una de sus letras afirma: Ningún dolor supo terminar/ la fatalidad de los sueños perdidos./Ningún dolor se quedó sin morir: /me volvió en canciones la razón de vivir.

En este aniversario, además, el Centro otorgó su Beca de Creación Sindo Garay —que concede desde hace varios años para apoyar el trabajo de trovadores y de proyectos de trova en diversas provincias del país— al dúo Cofradía, de Trinidad. La beca se le entregará en los primeros días de enero en esa hermosa ciudad, durante la presentación allí de Julia Zenko y Luis Gurevich, en el espacio creado por estos músicos cubanos, El lío de Lía.

 

Comentarios

esta muy bueno ese comentario, sobre Feliu

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