¿Ser o no ser Alicia?: Notas inquietas
en el preámbulo de un nuevo montaje

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba

I

Me preguntan de un conejo,

blanco como el azahar,

y no sé qué contestar

ante mi propio reflejo.

Lo veo acercarse. Escapa

de mi falsa realidad.

¿Qué hay en su velocidad

que con frenesí me atrapa?1

El mundo en que vivimos se ha vuelto cada vez más absurdo, más disparatado. Los jóvenes de hoy se parecen mucho a la niña que inventó el profesor inglés Lewis Carroll en el siglo XIX, aquella infante que se aburría y tenía la necesidad de experimentar aventuras, cualesquiera que fueran. El entorno que la rodeaba carecía de interés, como le sucede a muchos niños de hoy, ansiosos de algo que no saben qué es, obsesionados con sueños y proyectos que no tienen en cuenta cuestiones tan esenciales como la familia, la amistad, la fe en las utopías. Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, novela corta o cuento largo de fuerte contemporaneidad, ha sido infinidad de veces dramatizada, cantada en musicales, plasmada en imágenes para la pantalla, desde el filme silente de los británicos Cecil Hepworth y Percy Stow, en 1903, hasta la apropiación cinematográfica en 3D de Tim Burton, de 2010. Se ha bailado en puntas y a pie descalzo por danzarines de ayer y de hoy. Fue pintada por Jhon Tenniel en la primera edición de 1865 y hasta el mismísimo Salvador Dalí la dibujó en los dorados 60. Es una fábula que no muere nunca.

Imagen: La Jiribilla
Alicia Lidell, la musa de Lewis Carroll para la novela, en una foto tomada por el autor en 1858

 

Teatro de Las Estaciones, en 2013, dirigirá su mirada escénica hacia el personaje de Alicia. Ella se sumará, con todas sus contradicciones y ansiedades, a las preguntas ingenuas de Caperucita Roja en nuestro montaje de 2001, a la astucia del Gato con Botas que estrenamos en 1995, a la soledad del Patico Feo, llevado al retablo en 2006, y a la búsqueda de la identidad de Pinocho corazón madera, espectáculo de 2011. Esa historia, sin una dinámica narrativa, por demás ilógica, posee algo que nos incita a abordarla en las tablas. No hemos sido los únicos en Cuba. Representar Las aventuras de Alicia…, fue uno de los proyectos inconclusos del Teatro Nacional de Guiñol en 1971. Para ellos había escrito una singular versión el dramaturgo Abelardo Estorino. El Guiñol de Camagüey en los comienzos de los años 90 estrenó una puesta en escena llamada Alicia, Alicia, bajo la dirección de Alejandro Meléndez. La Compañía Infantil La Colmenita, en los comienzos del siglo XXI, produjo una comedia musical inspirada en el libro de Carroll, con reminiscencias del entorno campesino. Lo mismo hizo el grupo Retablo, de Cienfuegos, con Roja, divertida versión de Liubar García, dirigida por Panait Villalvilla, que mezclaba personajes del mundo de Alicia con otros de la Caperucita Roja.

II

En sus orejas: mis sueños.

En su hocico: una canción.

Y en el blanco la ilusión

de realizar mis empeños.

Si lo atrapo he de librarlo,

y mira siempre perplejo:

“¿Si son sueños tu conejo

por qué temes alcanzarlo?” 2

Imagen: La Jiribilla
Alicia en el país de las maravillas, de Tin Burton, 2010

 

Si en Pinocho, corazón madera, Teatro de Las Estaciones se planteó el espectáculo de un muñeco rodeado de actores, con una estética que remarcaba su personalidad y constitución física diferente, en Alicia (En busca del conejo blanco) pretendemos esbozar un mundo de figuras, máscaras, sombras y telones, donde el único ser humano será la pequeña Alicia. Aparecerán los hermanos Ying y Yang, inspirados en los gemelos Tweedledun y Teweedledee, del libro Alicia a través del espejo y lo que encontró allí. Ellos tendrán un mundo fantástico tomado del imaginario poético de la escritora cubana Dora Alonso. El jardín de las flores parlantes, escena que también proviene de Alicia a través del espejo, será nuestro homenaje titiritero a la atmósfera mágica de la novela Jardín de la poetisa cubana Dulce María Loynaz. La Oruga Azul del cuento original, se volverá en nuestra fábula la Oruga de siete colores, los mismos tonos que tendrá la ropa de Alicia, según los diseños de Zenén Calero. Es un personaje que se encuentra en proceso de evolución y cambio, como la propia protagonista. La Duquesa se llamará Melopea, será la dueña del Gato de Cheshire, como en el libro original. Cuestionará y utilizará a la niña para intentar desviarla de su objetivo principal: la búsqueda del Conejo Blanco. El gato de Cheshire, maestro consejero y guía espiritual de Alicia, ofrecerá luz para el camino a seguir, responderá las preguntas de la pequeña con nuevas preguntas.

No prescindiremos de la escena del Sombrerero Loco y la Liebre de Marzo. Será un especial homenaje al alucinado poeta cubano Manuel Zequeira, que se creía invisible bajo la protección de su sombrero, y por supuesto mostrará lo absurdo y patético de la vida en muchas de nuestras costumbres, llena de gestos cotidianos que se repiten una y otra vez, sin ningún sentido. No faltarán las frágiles barajas  ni el encuentro con la Reina de corazones, una monarca de crueldad desmedida que se medirá con Alicia en una competencia inusual.

Final

Nunca respondo a sus ojos,

miedo me da tanto  blanco;

pero  si de mi lo arranco

cae  mi ambición de hinojos.

Tanto, y más, es mi conejo

que entre tanto ir y venir

a veces no se definir

si soy yo, él, o mi espejo.(3)

Queremos modelar en escena aspectos que no están literalmente en el libro, pero que encuentran su espíritu y esencia en esos maravillosos diálogos sin sentido que tienen sentido. Promover desde los escenarios la lectura de la mejor literatura para niños de todos los tiempos, es uno de los principales objetivos de Teatro de Las Estaciones desde su fundación en 1994. Ha sucedido con Martí, Lorca, Andersen, Perrault o Emilio Bacardí, entre otros autores y dramaturgos contemporáneos. Esta narración de Carroll es un cuento que siempre nos parece nuevo. ¿No hemos sido todos Alicia alguna vez? ¿Quién no ha buscado en la vida o en su labor profesional una quimera, una ilusión, un sueño, un conejo blanco?

 

1, 2, 3- Monólogo de Alicia, Poema de María Laura Germán

 

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.

Más información sobre opciones de formato