Silvio y Fabelo: El Riesgo de la estrella

Nirma Acosta • La Habana, Cuba

Navegando por los mares de un poema de Martí, "Yugo y estrella", dos cubanos de renombre mundial reflexionan sobre estos inicios de milenio. Uno, guitarra en mano, ha esparcido por todos los parajes los días y flores que labramos. El otro, con su pincel, ha sacado de luces y sombras la ternura que espera entre los hondos rincones del alma y de la vida. Silvio Rodríguez y Roberto Fabelo piensan en alta voz sobre el tiempo, la historia, el ser humano, el amor.

Cuando nací, sin sol,
mi madre dijo:
Flor de mi seno,
Homagno generoso,
De mí y de la Creación
suma y reflejo,
Pez que en ave y corcel
y hombre se torna,
Mira estas dos, que con dolor te brindo,
Insignias de la vida:
ve y escoge.
Fabelo: Hay, por estos inicios de siglo, un intento, un propósito de examen, de valoración originado por la lógica de la víspera de un nuevo milenio que aparece a partir del desconcierto. Hay un cierto desconcierto en el hombre; quizás porque es un momento de repaso; porque algunas cosas no han ido por el camino, de alguna manera idílica, por el que se pensó llegar. Y pienso que es la lección de la vida misma, la lección del acontecer natural que inclina, obliga a la voluntad a ir por unos u otros senderos; a tomar decisiones y a reconocer cuando ha habido errores, cosas inalcanzables, utopías, quimeras que en definitiva pueden ser alcanzadas.

Imagen: La JiribillaUna de las cosas que ha puesto alarma es cierta tendencia al desencanto, la apatía, la banalización, el desaliento que se produce como resultado de acontecimientos que conocemos y que se han precipitado en los últimos años del siglo. Cuando recuerdo este poema "Yugo y Estrella" de Martí, de alguna manera me planteo el propósito, el reclamo de asumir el camino más difícil: es el valladar para que uno salte sobre el desencanto, el acomodamiento, la frivolidad, el desarme.

Silvio: Martí, en ese poema, está caracterizando los dos prototipos de actitudes que puede haber ante la vida: la comprometida y la descomprometida. Es poema de la juventud de Martí, de sus versos libres. Plantea la dicotomía que tiene el ser humano: los momentos en que debe elegir que ética o que falta de ética va a adoptar respecto a la vida, a la problemática del mundo, del país.

Este, es un yugo:
quien lo acepta, goza.
Hace de manso buey, y como presta
Servicio a los señores, duerme en paja
Caliente, y tiene rica y ancha avena.
Fabelo: El fin del pasado siglo, con sus avatares, de alguna manera dañó una opción o una alternativa de optimismo y de fortalecimiento del espíritu; sin embargo, con voluntad y con un sustrato y una sustancia de optimismo, sacrificio y de renuncia incluso se puede hallar un antídoto y enfrentar este tipo de cosas. Es como decir: vamos a elegir el camino más difícil. O nos acomodamos, o nos plegamos ante cosas que se vuelven desarmadoras. Eso implica, lógicamente, un camino de renuncias, de enfrentamientos.

Imagen: La JiribillaSilvio: En general, es un tema para sentarse a conversar no sólo con los jóvenes sino con todo el mundo pero como son ellos los que más vida tienen por delante, quienes se supone van a ser los arquitectos, hacedores del futuro, en ellos se ve con mayor trascendencia.

La última vez que se pasó de un milenio a otro, viajar de una región a otra de la Tierra llevaba meses. Había pocos historiadores… La historia era recogida por hombres que pasaban mucho trabajo para enterarse y más aún para constatar científicamente sus afirmaciones y creencias. Desde el punto de vista informático, hay un salto descomunal entre la situación que vivía el hombre del pasado milenio y el que aborda al hombre de este momento. Y el hombre va a estar más preparado que ahora para enterarse de lo que tenga deseos de enterarse en el futuro. Claro, eso entraña peligros, pero también compromisos. Si los del futuro se ajustan estrictamente a lo que dicen determinados diarios porque tengan mayor difusión, más "consenso", en estos tiempos de globalización, por ejemplo, serían unos conformistas. Y eso implica que adoptarían el yugo como forma de vivir. Pero siempre van a existir quienes se pongan en la frente la estrella que ilumina y mata; esos van a ser, en el futuro, los que no se resignen a la versión de la historia más divulgada, más consensuada y en general, más aceptada.

Tengo un amigo -hace como treinta años que lo no veo- que fue muy importante en la etapa en que yo tenía unos 12 o 13 años -él tenía 16 ó 17-; me guiaba… era un amigo en el que yo creía. Es educador y vive en la Isla de la Juventud; se llama Jesús. Me decía: Silvio, vale la pena perder la vida en cualquier esquina de una calle porque si no te arriesgas a perderla en la esquina, no te la vas a jugar nunca por nada. Y me repetía: no vaciles nunca en participar en una cosa aunque parezca la más loca. Ese es un principio que es bueno que el que se está haciendo hombre, lo tenga muy claro: hay que arriesgarse. Uno se puede equivocar pero eso es parte del aprendizaje de la vida.

Esta, oh misterio
que de mí naciste
Cual la cumbre nació
de la montaña,
Esta, que alumbra
y mata, es una estrella.
Como que riega luz,
los pecadores
Huyen de quien la lleva,
y en la vida,
Cual un monstruo
de crímenes cargado,
Todo el que lleva luz
se queda solo.
Fabelo: Cuando estudiaba no me pasó nunca por la mente que el mercado y el dinero lograran el protagonismo que tienen. A veces me digo ¿cómo sucedió? Muchas cosas se fueron sin que pudieran ser como pensábamos. Fue un proceso complicado. Quizás muchos de nosotros no estuvimos preparados para afrontar eso y quizás también, nos falta un poco de tiempo para evaluar mejor lo sucedido durante estos años. Es muy reciente aún. Muchas cosas cambiaron; los valores por ejemplo, pero la idea de no renunciar al ideal no podía, ni debe extraviarse.

Silvio: Siempre pensé que el Socialismo se hacía porque era más fácil hacer la revolución social para después hacer la revolución del individuo. Esa revolución individual, que cada ser humano necesita tanto, se aleja con la globalización porque pone como opción más fácil y cómoda al egoísmo; juega un papel muy reaccionario en el desarrollo Ético y Humano de los hombres.

Pero al hombre que
al buey sin pena imita,
Buey torna a ser,
y en apagado bruto
La escala universal de nuevo empieza.
El que la estrella
sin temor se ciñe,
Como que crea, ¡crece!
Fabelo: Para el hombre es temprano aún; para el hombre entendiéndolo como ese ser imperfecto -mitad demonio, mitad ángel- que lo hace más atractivo, interesante como ente, es temprano; y creo que va a seguir siéndolo en ese momento de evolución en el que eternamente va a estar involucrado; es decir, no hay un estadio paradisíaco en el que, encaramados encima de ese estadio, podamos decir: llegamos, se acabaron los problemas, se acabó la maldad, las imperfecciones, las frustraciones… El afán de llegar originará muchos cambios que llevarán al hombre a ir identificándose cada vez más y decantando su propia naturaleza. Es posible que el siglo que viene sea muy convulso y probablemente, también muy revolucionario.

El hombre tiene hoy una gran responsabilidad en lo que está aconteciendo en la naturaleza y en SU naturaleza. Está haciendo mucho contra sí mismo y no creo que sea porque tenga un instinto suicida. Se daña a sí, a su entorno, a los otros. Esas cosas han originado reflexiones en todos los campos: económico, filosófico, religioso, en las artes…Y pienso que es necesario que sea estudiado desde esos ángulos.

Mientras existan los hombres en la tierra va a haber creación, pero también desgraciadamente va a haber destrucción. Recuerdo ahora esa sentencia martiana que dice que "los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y construyen y los que odian y destruyen". No creo que sea fatalismo, es una visión realista. Porque admito eso, creo que el hombre puede encontrar mejores soluciones, caminos para labrarse a sí mismo una perspectiva mucho más edificante, alentadora.

Lo ideal sería que cada ser humano pudiera hacer lo que necesita, lo que quiera hacer, su vocación, lo que le viene de dentro del alma. Por eso para mí ha sido tan importante no renunciar a amar la naturaleza de mi país -en el sentido más amplio y abarcador, trasciende a la Historia, la Cultura…-, no renunciar a quedarme en Cuba incluso en los momentos más difíciles, no renunciar a pesar de ciertas cosas como que la muerte llegue y te dé un manotazo a un ser querido, un hijo…

Dame el yugo,
oh mi madre, de manera
Que puesto en él de pie, luzca en mi frente
Mejor la estrella
que ilumina y mata.
Silvio: El Socialismo tiene que venir… o algo parecido. Creo que debe ser realizable. A nosotros, por ejemplo, nos condicionó mucho la cercanía del vecino; su agresividad nos obligó a meternos en una ostra, a tapiar los alrededores. Eso nos daba la ventaja que nos defendía pero nos dio la desventaja de que nos desvinculó del resto del mundo. Eso estuvo influido también por esa condicionante de estar cerca de estar solos en este hemisferio y de en, determinado momento, llegar a saber que nadie nos iba a defender. El día que nos dimos cuenta de que estábamos realmente solos fue como la mayoría de edad. En Cuba se han dado condiciones excepcionales: un líder excepcional, un pensamiento, una serie de dirigentes también excepcionales, una historia muy particular, el hecho de ser una Isla -que nos aísla para bien y para mal-. Creo que el Socialismo en el mundo debe emprenderse y puede realizarse óptimamente pero estoy seguro de que debe ser otro Socialismo.

Ahora, lo que sí está claro es que el Capitalismo no puede venir; eso sería un gran fracaso. El Capitalismo deshumaniza, aleja cada vez más a las sociedades de esas revoluciones de justicia social, equidad, que la humanidad requiere. El Capitalismo es la antítesis de la razón aunque pueda parecer justificado por muchos mecanismos muy razonados: económicos, cientificistas… Pero eso no quiere decir que sea bueno para el hombre, y mucho menos para el Futuro de la Humanidad.

Un mundo de contrahechos

Fabelo: Siempre me ha conmovido ver el sufrimiento reflejado en la gente, ver el paso del tiempo en el rostro humano, vidas desmoronadas por una u otra razón. A veces he conocido personas relucientes, iluminadas y luego las he visto apagarse... Eso me conmueve. Me doy cuenta que temo; siento una suerte de solidaridad -no compasión- con ese que va cayendo. Forma parte de mí el deseo de asistir, colaborar… Me preocupo por ese mundo que necesita asistencia, ayuda, aliento. Puede estar a tu lado, pero también muy lejos. Creo que es necesario fomentar el espíritu de colaboración. La solidaridad no puede abandonarse y dejarse sola ahí, hay que regarla.

En los rostros que veo siempre encuentro un aire tierno aunque a su vez resulte monstruoso. No hablo de un Pinochet o un Hitler, esos son asesinos y aunque se vean en el acto más tierno de pasarle la mano por la cabeza a un hijo, son unos perturbados asesinos.

Probablemente las manos de alguien, puede ser la cara de alguien pero la cabeza además de ser la cima del cuerpo es como la cima del hombre. Por eso, desde el principio dibujé cabezas, luego le añadí cuerpos, después le incorporé animales, cosas encima, pero siempre dibujé rostros y no me canso. De alguna manera están ahí las tres esencias del hombre según la novela de Abel Prieto: el Alma Razonable, el Alma Animal y el Cuerpo.

Imagen: La Jiribilla

Silvio: No me gusta hablar de cosas personales pero voy a hacer una excepción: la revolución personal más importante que ha habido en mi vida en los últimos tiempos es el amor. El amor purifica como el dolor también purifica. No quiero decir con esto que el amor y el dolor tengan que estar acompañados para que purifique. Ambos por separado pueden purificar. Por supuesto, siempre es preferible la purificación desde el amor que desde el dolor, que es mi caso.

Fabelo: Esos contrahechos están sacados de la realidad, no forman parte de ninguna utopía. Es el summun de una experiencia, de una vivencia, de una relación con la realidad a la que yo he estado conectado… Realidad que he querido atrapar. Cuando abordo en mis obras esos personajes que Silvio describe en su canción de una forma muy creativa, el término contrahecho no es una referencia física exactamente, es una alusión a lo imperfecto como esencia de la vida y como acicate en la búsqueda de la perfección.

Qué pasión, qué melodía
Tocó el corazón humano
Para conducir la mano
Del sueño a la poesía.
Silvio: Esos contrahechos son personajes amorosos, que inspiran afecto, simpatía. Es muy raro que Fabelo dibuje algo sórdido o repulsivo. Las cosas más fantasiosas que dibuja siempre son con un sentido de la belleza, del equilibrio y ese es el poeta que es Fabelo. Es el pintor cubano que rescató un vínculo con la pintura antigua. Trajo eso a nuestra pintura, lo incorporó. Después de él, muchos otros lo han hecho -con un lenguaje plástico propio-, pero ese vínculo con lo renacentista, con los miniaturistas, quien lo sacó a la luz desde la óptica nuestra fue Fabelo. Es uno de los dibujantes más extraordinarios que ha existido jamás.

Fabelo: Silvio es un hermano notable. De alguna manera hemos sido sus discípulos, de su maestría como pensador. Es un hombre honesto, valiente, un poeta que ha sabido hacer la poesía de este tiempo. Si no es común la frase: será imprescindible a la hora de contar la historia de estos años.

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