Literatura

Sospechas y disidencias.
Una mirada cubana en la Red
, de Iroel Sánchez:
Una inolvidable manera de aprender

Daniel Chavarría • La Habana, Cuba

Imagen: La Jiribilla

 

En la presente selección, tomada de La pupila insomne, Iroel con la suya de siempre, nos regala algo menos de 60 artículos de enfrentamiento y denuncia a las grandes campañas mediáticas contra la izquierda mundial, en especial contra Cuba.

En ellos desenmascara métodos, financiamiento, mentiras y emblemas de las grandes entidades de la derecha global, de la OTAN a la USAID, y de la FUNCA al PSOE. Viejos conocidos, entre ellos quiero decir, no solo para nosotros.

Los escritos de Iroel demuestran un alto nivel de información actualizada que, unida a su talento para establecer interconexiones, le permite desmontar la propaganda perniciosa contra el planeta, y muy enfilada a demonizar países y líderes populares enfrentados a ellos. En su afán destructivo, arrasan museos, costumbres, culturas, religiones. Fraguan acusaciones falsas y blanden macabras mentiras para denunciar inexistentes arsenales de armas de exterminio masivo, biológicas o nucleares.

Además, quiero hablar del estilo periodístico de nuestro querido compañero, que transita por las sutilezas políticas con alto nivel insinuativo, que utiliza finas y sugerentes ironías, y emplea incluso el sarcasmo oportuno, que hacen al lector reflexionar y hasta divertirse, inolvidable manera de aprender.

De paso debo decir que esta prensa de combate me recuerda las anécdotas que se cuentan de otro combatiente de la palabra: Pablo de la Torriente Brau, de cuyas arengas y ripostas en el frente madrileño solo queda la memoria imperecedera de los luchadores por la verdadera libertad, que es la justicia social.

Me alegro de compartir esta trinchera insomne con Iroel y los amigos aquí presentes. A pesar de todo, hemos visto que hace falta más de una carga para matar bribones. Yo mismo tengo a veces la sensación de haber escrito en vano, arado en vano como dijera el Libertador, cuando veo a alumnos míos, y a otros de su generación, profesar una literatura del equívoco, en que jamás se refieren a la Revolución cubana en los términos laudatorios que merece ni combaten a sus enemigos. Los muy desagradecidos solamente miran las manchas del sol.

Imagen: La Jiribilla

No pido panfletos ni apología de compromiso; y desde luego, no ignoro que en este país abundan razones para la crítica, por sus imperfecciones, errores, corrupción en algunos casos, y hasta abusos e injusticias a veces; y yo mismo he escrito de eso en mis novelas, pero nunca con rencor ni mala leche. Y sobre todo, reclamo a esos jóvenes críticos no haber sido nunca claros en el elogio merecido por esta Revolución, que a mi juicio ha creado una de las sociedades más justas del mundo.

Y desde luego, me conmueve la posibilidad de repetir con Rubén y Pablo la consigna más hermosa, breve y precisa de las revoluciones antimperialistas: “No pasarán, no pasarán, no pasarán”.

 

Palabras en la presentación del libro Sospechas y disidencias, de Iroel Sánchez. La Habana, 18 de diciembre de 2012.

 

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