Títeres al Sur

Rubén Darío Salazar • Matanzas, Cuba

I-Títeres cubanos en Montevideo

Llegamos a Montevideo los del Teatro de Las Estaciones bajo la lluvia. El avión se bamboleaba con los vientos huracanados que nos recibieron al Sur. Escribo Sur refiriéndome a Uruguay y me pasan por la cabeza los hermosos poemas para niños de Juana de Ibarborou, los de Mario Benedetti y Delmira Agostini, las canciones de Alfredo Zitarrosa y Daniel Viglietti junto a la presencia inmensa del mar. La capital uruguaya tiene parecido con La Habana, con Barcelona, es una rara mezcla de ciudades y a la vez una ciudad única en sí.

Hemos venido para participar del momento final del 6to. Encuentro Iberoamericano de Museos y en el 6to. Festival de Títeres de Maldonado, este último organizado junto a diversas instituciones gubernamentales, por los colegas Tato y Raquel del Teatro Gira-Sol, dos hermanos de la juglaría titiritera, siempre abiertos para dignificar el universo de los muñecos, para promoverlo y enriquecerlo con las múltiples experiencias que existen en el mundo.

En el Espacio Multiarte, ubicado en el Museo del Carnaval, realizó Las Estaciones la primera función de Por el monte carulé en tierra uruguaya, un espectáculo titiritero musical para adultos y niños,  escrito por Norge Espinosa, ganador del Premio Villanueva de la crítica teatral en 2009. Es la tercera vez que este montaje cruza los mares para participar en festivales, antes fue en Francia y los EE.UU. Desde que arribamos para el ensayo técnico en la populosa instalación que guarda la memoria de la fiesta de las comparsas en esa región, el recibimiento es caluroso. El público, conformado por titiriteros, trabajadores de los museos de Iberoamérica, funcionarios diplomáticos de Cuba y población en general, aplaudió efusivamente nuestra representación, que rinde tributo a la vida y música del intérprete, pianista y compositor nacido en la Villa de Guanabacoa, conocido mundialmente como Bola de Nieve.

II Hacia Maldonado

Emprendimos viaje en la mañana hacia el Departamento de Maldonado por dos horas. Primero por el litoral de Montevideo, que alcanza otros pueblos y luego se intrinca entre bosques hasta llegar a uno de los parajes más hermosos del mundo: Punta Ballena, un promontorio desde donde se ven dos zonas de playa, una de ellas la famosa Punta del Este, con sus edificaciones y playas tentadoras.

Llegamos a Maldonado, ciudad sede del 6to. Festival de Títeres que organizan varias instituciones gubernamentales uruguayas de la educación y la cultura, junto a la labor del Museo Vivo del Títere, ubicado en la Municipalidad de Cultura maldonadense, justo en el centro de la villa, cercano a la Casa de Cultura y al Teatro Fernandino, espacios oficiales del evento, además de las escuelas, plazas y parques de la localidad.

El Museo Vivo del Títere atesora la hermosa colección de muñecos de la profesora, crítica teatral y titiritera uruguaya Irma Abirad, directora del grupo Maese Pedro, surgido en los años 40 y desaparecido en los años 60. El citado conjunto combinó danzas y figuras, montó cuentos clásicos y piezas teatrales nacionales e internacionales, destacándose por un cuidadoso diseño plástico. Recorrieron todo el país realizando conferencias, charlas y representaciones titiriteras. La compañía Gira-Sol, de Gustavo Martínez y Raquel Ditchekenian se convirtió en el albacea legítimo de tan importante colección patrimonial. El Museo abrió sus puertas en octubre de 1999, y desde entonces combinan las muestras con otras acciones formativas y promocionales donde destaca el festival de títeres.

Imagen: La Jiribilla
Irma Abirad, directora del Teatro de Títeres Maese Pedro

 

La inauguración de la sexta edición tuvo lugar en el Foyer del Teatro de la Casa de la Cultura con la presencia de las autoridades de la Dirección general de cultura de la Intendencia de Maldonado, el Ministerio de Educación y Cultura, la Dirección Nacional de Cultura y la Asociación de Titiriteros del Uruguay. Seguidamente se declaró a Maldonado como Ciudad del Títere en la banda oriental del continente latinoamericano. Lo que continuó fue la apertura de la exposición Un arcoíris en el Caribe: 4 diseñadores cubanos (Pepe Camejo, Armando Morales, Zenén Calero y Christian Medina), contentiva de bocetos originales de estos tres artistas cubanos. Los grupos nacionales Tango y Quipus ofrecieron espectáculos de teátricos de caja bajo el título Una noche en Montevideo, donde asombró por su ternura, creatividad y suma gracia el titiritero Fernando Bezzosi.

III-Títeres cubanos y uruguayos a escena

El Teatro Fernandino acogió en la noche inaugural y en la clausura vespertina al Museo y Teatro de Títeres El Arca, de La Habana, Cuba, colectivo fundado en 2010, asentado en el casco histórico de la capital. Con El gato de Lilo, versión libre de Maykel Rodríguez de la Cruz sobre el cuento de Perrault “El gato con botas”, los jóvenes artistas cubanos suman a su elenco a la experimentada actriz titiritera Miriam Sánchez. Frente a especialistas, aficionados, curiosos y público en general, El Arca mostró su singular aproximación al universo del teatro de sombras, en una puesta en escena en pantalla gigante de Liliana Pérez Recio, quien en este, su segundo trabajo como directora artística al frente de su pequeña tropa de creadores, dibuja todo en largos paseos vespertinos de la mano de sus siluetas blanquinegras, con algunas secuencias digitales a color y dos planos de sucesos escénicos donde tiempo real y literatura buscan un camino único, mezclando cotidianidad y fantasía literaria.

Imagen: La Jiribilla

La lluvia y el mal tiempo amenazaron con hacer tambalear las actividades del segundo día de festival, pero los titiriteros son tercos, empecinados, y todo se realizó acorde con lo previsto en el programa oficial, funciones, talleres y charlas.

En la noche el Fernandino acogió la puesta en escena de El traje invisible, del grupo nacional La Ovidio, basada en el conocido cuento mágico de Andersen. El espectáculo, con guiños a los tiempos actuales a nivel sonoro y textual, correctamente animado y actuado mediante la técnica de títeres de mesa parlantes, desaprovechó las maravillosas posibilidades de los títeres para hacer lo que al ser humano le es vedado, pues perfectamente esos diálogos chispeantes pudieron haber sido hecho por actores de carne y hueso sustituyendo a los muñecos. Cuando eso sucede, siempre suelo preguntarme: ¿para que sirve el teatro de títeres si no es para subvertir y parodiar un mundo demasiado predecible como el de los entes de verdad?

Todo lo contrario ocurrió en la tercera jornada del festival, con el también nacional Teatro Cachiporra. Javier Peraza, el guía de esta agrupación con más de 35 años de andadura escénica, deslumbró a todos con su maestría artística. Durante la presentación de la obra Sopa, concebida para adolescentes y adultos, Peraza acude a diversas técnicas titiriteras como el guante, la varilla, la sombra, entre otras, más una exquisita banda sonora y gracia derrochada a mares, donde destaca el trabajo con la escena. Es propietario de la obra La República del caballo muerto, del argentino Roberto Espina. El espectáculo ha sido apreciado en Polonia, Brasil y España con el mismo éxito.

Otros montajes uruguayos como Achachai, de La Pluma; Blanca, de Mainoi; Ladrón de lechugas, de Del Timbó; El panadero y el diablo, de La Taller; Dos extraños, otra historia de ciencia, de Aquínomás; Don Orlando y la sirena, de Los Otros; El pícaro burlado, de Verdelanada; Juan sin chucho, de La Loca Compañía; Aventuras del pirata Barbaroja, de La Nave; La bruja Nubelika, de El Tesoro; La Deriva, por el Teatro Umbral; más la obra Haciendo historias, de La gotera, dejaron ver en colegios, plazas, bibliotecas, paseos peatonales y jardines, un movimiento titeril que vive su desarrollo de manera febril, intensa y con fuerte presencia juvenil.

Teatro de Las Estaciones repitió el éxito de su función en Montevideo, ahora ante un público infantil y adulto que llenó el Fernandino y acompañó con palmadas y cantos a viva voz el homenaje titiritero a Bola de Nieve. Puestos de pie los espectadores hicieron estremecer nuestros corazones en una representación inolvidable.

IV-Talleres, charlas, hermanamientos y homenajes

Los muchachos de El Arca ofrecieron interesantes talleres de creación como Títeres y PC, Objetos que miran y Del bloqueo a la proyección. Miriam Sánchez, en su condición de maestra titiritera encantó a todos contando su extensa trayectoria como artista en importantes grupos de Cuba como el Teatro de Muñecos de La Habana y el Teatro Nacional de Guiñol. Miembro ahora del joven elenco de El Arca, cerró su intervención con una brillante representación de su unipersonal Los tres pichones, puesta en escena de otro maestro, Roberto Fernández, basado en un conocido cuento para niños del escritor Onelio Jorge Cardoso, con más de 30 años de representación por Cuba y el mundo.

En el Salón 102-103 de la Casa de la Cultura, adjunta al Museo Vivo del Títere, realicé mi conferencia Teatro de títeres en Cuba, un camino corto, un camino largo, acerca de los más de 50 años de historia titeril en la Isla, apoyada con imágenes de los principales grupos y personalidades de nuestro movimiento teatral con muñecos.

Hermoso, por sencillo y sentido, fue el homenaje del festival y la Asociación de Titiriteros del Uruguay en la Sala Ex–Junta Departamental de la Casa de la Cultura, a la contribución artística y profesional de Susanita Freire, artista uruguaya radicada en Brasil, que preside la Comisión UNIMA para América Latina y se ha mantenido siempre en contacto con el comité organizador del evento de su país natal. Allí mismo tuvieron lugar los hermanamientos entre los Museos titiriteros de Maldonado y La Habana, con intercambios de libros y banderas, y entre el Taller Internacional de Matanzas y el evento anfitrión, con intercambios de la mascota en madera policromada identificativa del taller cubano y la Torre del Vigía que identifica a Maldonado como ciudad que mira al mar y recibe también entre gaviotas y ballenas a los juglares de los retablos. Nuevos proyectos fueron generados en reunión posterior que contaron con la presencia de autoridades del Sistema Nacional de Museos, la Dirección de Cultura del Departamento sede del festival, entre otras organizaciones artísticas nacionales y la representación artística cubana. Se concibió una agenda de trabajo Uruguay-Cuba para los años 2013-2014 que estrechará más los lazos de amistad entre ambas naciones.

V-Una despedida sin adiós

En el Restaurant Sumo, ubicado en el propio centro de la apacible Villa, y sitio de encuentro de los participantes del festival ocurrió la despedida. Gabriel Di Leone, director de Cultura de la Intendencia de Maldonado, asistido por otras autoridades, junto a la cálida e imprescindible presencia de Tato y Raquel y la sorpresiva llegada del dramaturgo y psiquiatra Miguel Cherro y Blanca Loureiro, artista titiritera, ambos vinculados a la historia del retablo de figuras del prestigioso grupo uruguayo El Galpón, junto a Policho, Nicolás Loureiro, y otros creadores, dieron un cierre familiar y entrañable que nos marcó a todos. Entre anécdotas, visitas a lugares típicos de la ciudad, abrazos, regalos y alguna que otra lágrima, los integrantes del Museo y teatro de Títeres El Arca y Teatro de Las Estaciones nos despedimos sin adiós de los colegas uruguayos, gente maravillosa y transparente que entre tangos y mates extendieron sus manos a los que llegamos del Caribe. Nos quedamos enamorados para siempre de ese país al Sur, que vive como nosotros frente al mar y luego se pierde entre montañas, bosques, ríos, flores, árboles extraños y títeres que  lo iluminan todo.

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