A propósito de la peña La bella cubana

Una opción de lujo para los amantes
de la música

Paquita Armas Fonseca • La Habana, Cuba
Viernes, 14 de Diciembre y 2012 (6:46 pm)

La sencillez es uno de los atributos más visibles de Alicia Valdés Cantero, una mujer que acumula un número de investigaciones y acciones a favor de la música en Cuba, que maravillan a quien conozca ese quehacer.

Musicóloga, historiadora del arte, profesora universitaria, dibujante musical  y gestora cultural; Máster en Arte con Mención en Música por  la Facultad de Música de la Universidad de las Artes (2008) tiene otros importantes títulos; pero si solo hubiera escrito —entre decenas de artículos, publicados en Cuba y el extranjero— el Diccionario de mujeres notables en la música cubana, bastaría para reconocerle un mérito especial.

Imagen: La Jiribilla

Es la única cubana que forma parte del Comité de Honor Internacional de la Fondazione Adkins-Chiti: Donne in Música,  institución radicada en Fiuggi, Italia. Ha sido la primera y única cubana  que a solicitud de las  editoras inglesas Anne Julie Sadie y Rhian Samuel, y por recomendación de la Dra. Malena Kuss del College of Music University of North, Texas, Denton, EE.UU., firma  como autora y  para el New Grove Dictionary of Women Composers (Macmillan Press, Londres, 1994), 15 fichas monográficas sobre importantes compositoras cubanas.

Ahora, ninguno de esos grandes méritos me llevó a Alicia, sino su tenaz labor en la promoción de las mujeres que cultivan la música cubana, a través de una peña, que realiza el tercer sábado de cada mes en la UNEAC, desde 1999.

Alicia es una excelente anfitriona, por momentos hace sonreír al auditorio y en otros los emociona con “los regalos espirituales” que le realiza a cada homenajeada. Son conciertos de lujos que van desde el bel canto a la guaracha, actuaciones por las que los solistas y grupos no le cobran ni un centavo.

¿Cómo nace La bella cubana?

La historia oficial de la música siempre ha reconocido la obra de numerosos hombres que en diferentes momentos, y por haber ocupado un destacado puesto en la creación, interpretación, docencia e investigación musical, han merecido el respeto de varias generaciones de músicos y  público en general. Sin embargo, en esa historia —que parece desconocer que en los procesos histórico-culturales participan todos los miembros de la Sociedad—, poco se habla, y aun menos se reconoce el aporte de la mujer como  sujeto actuante de la música.

Preocupada por esta situación, me propuse entonces, y desde 1991, hacer centro de mis investigaciones musicológicas el análisis de la música en relación con la mujer. Uno de los  logros de este esfuerzo fue la creación, en 1999,  del proyecto La bella cubana: Mujeres en la música, que no es feminista sino femenino,  porque no se dedica a los estudios de género sino a la promoción, desde una óptica científico-profesional y artística, de la labor de la mujer cubana en la vida musical del país y, sobre todo, la de aquellas figuras que no cuentan hoy con el reconocimiento que necesitan y merecen por su valía profesional y humana.

La Bella… cita el tercer sábado de cada mes, y desde hace más de dos lustros, a hombres y mujeres de la música y otras especialidades, así como al público interesado en escuchar y debatir, a través de testimonios, entrevistas, materiales audiovisuales y conciertos en vivo, las ganancias que nuestra música y la historia social de la Isla deben a esas cubanas.

Siempre tuve la certeza de que el acercamiento a ese mundo era fundamental, no solo para las compositoras, cantantes e instrumentistas… sino para la mujer cubana porque las dotaría de saberes y experiencias distintas con las cuales podrían conocer y encauzar mejor las preocupaciones en torno a su condición femenina.

No puedo dejar de mencionar y recordar al querido maestro Harold Gramatges, a quien le consulté mi idea de crear La bella cubana desde la Asociación de Músicos de la UNEAC, que en esos momentos él presidía, y con su bondad habitual, no solo aprobó el proyecto, sino  me acompañó en el acto de constitución del mismo, un año después de nuestra conversación.

Debo añadir que el espacio también se propone tributar, en el último mes del año,  a  personalidades masculinas de la música con un valor ejemplar. Hasta la fecha han estado en el programa el compositor y pedagogo Roberto Valera, así como los maestros Gregorio Hernández, cantante, percusionista y bailarín de bailes folclóricos y el Dr. Lino Neira Betancourt, notable musicólogo y profesor. Y esto lo hago porque hombres  y mujeres tenemos un patrimonio compartido  y, aunque históricamente, las mujeres tuvieron  una educación  limitada y pocas oportunidades para el despliegue de sus dones, también y junto con ellos, han estado componiendo, interpretando y tejiendo el  patrimonio músico-cultural de la nación.

Imagen: La Jiribilla

¿Por qué este nombre?

“La bella cubana” es una de las creaciones más hermosas y difundidas del excelente violinista y compositor José White  (Matanzas 1835-París 1918), cuya magnitud de expresión musical es de una gran sensibilidad. De gran riqueza expresiva y reconocidos valores composicionales, esta pieza ha devenido una de las creaciones más genuinas de la música cubana.

¿A quiénes han homenajeado desde este espacio?

A lo largo de más de 13 años han protagonizado el programa  personalidades con largas hojas de servicios y venerables años de experiencias como María Teresa Linares, Zoila Lapique, María Eugenia Barrios, Gladys Puig, Cuqui Nicola, Rosario Franco, Elvira Fuentes, Lucy Provedo, Digna Guerra, Carmen Collado, María Felicia Pérez,  María Elena Mendiola, Lucía Huergo, Marita Rodríguez, Iliana García  y Miriam Lay; así como otras jóvenes y talentosas profesionales como Carmen Rosa López, Emilia Morales, Maylán Ávila, Milagros de los Ángeles, Maité Milián, Rosa Matos y Gloria Casas, por solo citar algunas.

Asimismo, el espacio ha sido propicio para agasajar a las compositoras Dolores Torres (Miembro de Mérito de la UNEAC) y  Magaly Ruiz (Distinción por la Cultura Nacional); las  pianistas Alicia Perea (Miembro de Mérito de la UNEAC), María Matilde Alea (Distinción por la Cultura Nacional) y  María Victoria del Collado (Medalla Alejo Carpentier); y la cantante María Eugenia Barrios (Medalla Alejo Carpentier).

Estos encuentros ¿forman parte de tu investigación?

Sí, este proyecto constituye uno de los resultados más visibles de un tema de investigación que estudio desde el año 1991 y que tiene también, como otro resultado advertible, la publicación del Diccionario de mujeres notables en la música cubana (Ediciones UNION, 2005 y Editorial Oriente,  2011). Aspiro,  además, a instituir filiales en cada una de las provincias porque en ellas hay mujeres con relevantes trayectorias que debemos promover en el panorama de la cultura local y nacional.

¿Qué representa cada cita para ti?

Cada cita es un estímulo. Me nutro de mucha energía. Conocer y escuchar a tantas mujeres que se han dedicado a la música y que hoy son referencias ineludibles, ha sido un privilegio que me ha dado la vida. Sin temor a equivocarme, puedo confesar que, aunque tengo otros proyectos hechos realidad, ninguno me ha provocado, luego de sus resultados, tantas alegrías.

¿Ya tienes un público estable?

Sí, estable e histórico; porque hay personas que me acompañan desde la génesis del programa en el año 1999. Y, desde luego, está el otro público que sigue a las personalidades a quienes se les dedica el espacio, me refiero a los familiares, amigos, alumnos, colegas, vecinos.

¿Cómo consigues elencos que estén a la altura de la mujer homenajeada?

La bella cubana cuenta con el respaldo de muchos músicos, quienes  valoran el objetivo de la propuesta calificada por ellos mismos como hermosa y útil alternativa para el disfrute y el enriquecimiento del espíritu. Por demás, se sienten orgullosos de que los inviten a uno de los espacios más populares de la UNEAC donde se comparten razonamientos y se enriquece el espectro en el ámbito del pensamiento.

¿Algo más que quieras agregar?

Sí. Agradecer a la Fondazione Adkins-Chiti: Donne in Música  del Consejo Internacional para la Música de la UNESCO por haber distinguido a La bella cubana con un sitio en su Comité de Honor; y a su presidenta, la mezzosoprano y musicóloga inglesa radicada en Italia, Patricia Adkins-Chiti por sus palabras: “Me siento orgullosa de lo que La bella cubana está haciendo por su propia música y por su país. Las mujeres han sido responsables de la trasmisión de la cultura desde hace mucho tiempo y por todo el mundo. Conozco que Cuba tiene muchas mujeres importantes trabajando en labores educativas, administrativas; como intérpretes y directoras; y sería muy triste si en este nuevo siglo estuviesen las compositoras ausentes de los principales libros de textos y de las presentaciones públicas normales.

Para promover un conocimiento de su pasado y para alentar nuevos trabajos, La bella cubana tiene un papel esencial dentro de su país y en ese hemisferio del mundo. Hasta la fecha no hay mujeres funcionarias en organizaciones de música ni en el Sur o Latinoamérica y creo que sería útil para todas nosotras dar a conocer y promover lo que ustedes están haciendo”.

Y, desde luego, reconocer a todas las compositoras, cantantes, instrumentistas, directoras de coro y orquesta, musicólogas, investigadoras, pedagogas y comunicadoras cubanas que me han inspirado a  investigar, escribir y soñar.

Comentarios

En verdad Alicia es una mujer digna de admirar por la labor que realiza, dándole siempre la fuerza e importancia que tiene el trabajo de la Mujer en todos los sentidos dentro del arte. Es un gran ser humano. Yo en lo particular la admiro y la aprecio muchísimo. Felicitaciones para ella. Éxitos amiga.

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