Proyecto Lucas de la Televisión cubana

El valor del ingenio y el tesón

Guille Vilar • La Habana, Cuba
Viernes, 23 de Noviembre y 2012 (1:15 pm)

Mi relación con el programa Lucas de la Televisión cubana consta de una larga data, toda vez que he sido invitado a formar parte del jurado de los Premios… Además, hace años se nos entregó una de esas distinciones por la realización del programa A Capella del cual he sido director por más de dos décadas. Por tales razones, me considero testigo de primera mano en la formación y evolución de Orlando Cruzata como creador, director y guionista de Lucas.

Por supuesto, antes que todo, está claro que el equilibrado resultado final de cada programa que aparece en la pequeña pantalla de sus televisores, no siempre es alcanzado por medio del bucólico proceso de “coser y cantar”. En un centro de confluencia de tantos puntos de vista y conceptos diferentes como la sede de la TVC, uno puede encontrarse lo mismo envuelto en profundas discusiones teóricas donde es apoyado hasta las últimas consecuencias o que enfrentando una desgarradora polémica para hacer valer nuestros criterios. Y que nadie se confunda con el carácter jocoso de Cruzata, quien habitualmente tiene en el cargador un oportuno chiste de innegable acento criollo; solo una persona como él, de los que creen con firmeza en los principios de su proyecto, ha sido capaz de asumir el riesgo de sobrepasar el límite de lo permisible en cada una de las innovadoras etapas de su programa, situación ante la cual otros se han retirado a tiempo cuando presienten peligro. Solo quienes tienen mucho que ofrecer, están dispuestos a poner mucho en juego, pues saben que a la larga no hay tormenta por intensa que sea, capaz de hacerlos desistir de la certeza del valor de sus presupuestos estéticos. Esta actitud en sí, hace merecedor a Cruzata del mayor respeto y admiración profunda. Cual solitario samurái ante un enemigo que lo supera numéricamente, este director ha demostrado durante 15 años que su desempeño como profesional del medio se forja con cada emisión del programa, donde los aciertos y la corrección de errores conforman un sólido valladar ante incomprensiones que llegan desde cualquier dirección, así como de las más crudas difamaciones; para luego, salir incólume. 

Este reconocido proyecto no pretende asumir toda la diversidad de opciones que distingue a la programación musical de la TVC; pero ha logrado colocarse en el centro de la popularidad con todo lo que implica semejante situación.

A diferencia de otros programas que tienen la posibilidad de ser más selectivos en cuanto a la calidad musical de sus propuestas, en Lucas se trabaja con un abarcador rango de aceptación al colocar videos por los cuales quizá no votemos; pero a los que no podemos negarles el grado de receptividad entre un público formado por adolescentes, que en definitiva son quienes los hacen famosos.

A menudo, la euforia suscitada por el alegre alboroto de los seguidores de conocidos intérpretes en la ceremonia de entrega de los premios Lucas, refleja una trascendencia que pudiera hacer sentir insatisfechos a quienes criticamos el auge de determinado tipo de obras por su decidida afiliación a los patrones de la música comercial. Sin embargo, esta realidad que resulta imposible de negar y cuyos orígenes parten de una problemática a nivel social por los múltiples factores que inciden en la misma, no debe inclinar desfavorablemente la balanza de los logros alcanzados por este espacio televisivo, puesto que podríamos pecar de injustos. Gracias a la impronta desatada por el programa Lucas desde su mayor amplitud, es que el guitarrista Joaquín Clerch tiene su video clip “La canción triste”, dirigido por Joseph Ross; la Schola Cantorum Coralina propone el video “Afroritmo”, de Rudy Mora y Orlando Cruzata, y la cantante lírica Bárbara Llanes aparece en el video clip “Canción para estar contigo” bajo la dirección de Marcell Beltrán, entre otros tantos ejemplos.

Este fin de semana, se darán a conocer los Premios Lucas 2012 en sus distintas categorías. Podemos sospechar quiénes serán los ganadores en algunos casos, en otros la batalla por el premio debe estar bien reñida y en el resto funcionará la agradable sorpresa para los elegidos. No obstante, como sucede en cualquier competencia, estemos de acuerdo o no con las decisiones del jurado en determinadas categorías, nada va a  empañar la acogida que merece como significativo evento de nuestra cultura el espectáculo del programa Lucas en su entrega anual de premios.

No importa cuántas dificultades y obstáculos aparecieron en el camino durante estos largos años, si el resultado esperado es esta incontrolable efervescencia de creatividad donde músicos, camarógrafos, diseñadores de animación, fotógrafos, luminotécnicos, coreógrafos y directores hacen causa común en favor de alcanzar lo mejor del género. Por último, como todo hecho fundacional, estamos ante la consecución de una tesis que ha sentado escuela desde una loable persistencia, hasta tal punto que ha estimulado la aparición de otros programas también dedicados a promocionar el video clip y sus realizadores, pero desde ángulos diferentes para enriquecer así, todavía más, nuestro entorno sonoro, aunque sin extraviar la esencia que el origen de este asegurado movimiento del audiovisual cubano se lo debemos al ingenio y tesón de Orlando Cruzata con su programa Lucas.

Comentarios

¡¡¡¡Qué bueno Guille!!! Tu opinión es oro....Un abrazo yo

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