Blanca Rosa Blanco

Ventanas a la realidad

P. C. Reyes • La Habana, Cuba

La escena cubana siempre ha contado con artistas polifacéticos que se desempeñan en múltiples roles y obtienen asombrosos resultados. Así, sellan su profesión convirtiéndose en clásicos del momento y del espacio por el que transitan. Tal es el caso de Blanca Rosa Blanco, actriz que se empeña con variedad y maestría en cada uno de sus roles, sin importar lo pequeños que estos puedan ser. En La película de Ana, su personaje resulta ser una “mujer luchadora” en los años más intensos del periodo especial.

Este filme, a través de la comedia, presenta un análisis de la sociedad cubana en esa época. Magali, el personaje interpretado por Blanca Rosa, es una especie de hilo conductor dentro del conflicto de La película... Esto implicó, para la actriz, modificar su método de trabajo.

Imagen: La Jiribilla

“Entré en conflicto conmigo al no poder establecer una trayectoria común en un personaje de carácter episódico. Era lo que estaba escrito en el guion y ante eso, asumí ser parte de una situación crítica, por el periodo histórico, y atractiva dentro de la trama principal. Es bien difícil cumplir con ese rol cuando no cuentas con todo el tiempo escénico para obtener esa trayectoria en un personaje con esas características. A veces, esas pequeñas cosas te hacen crecer. Al menos lo intenté”.

Este filme proyecta a sus espectadores la posible situación de un grupo de artistas cubanos en un momento “especial”. Además, la época representada, coincide con la etapa en que comenzó su carrera profesional en la escena de nuestro país. ¿Encuentra similitudes entre esos años vividos y la historia de Ana?

Cuando hacemos balances, siempre se inclinan hacia un lugar en el espacio. Mientras recorría en bicicleta toda la ciudad durante aquellos años, que  parecían interminables, para poder estudiar, trabajar y hacer todos los castings de La Habana, no me daba cuenta de la crisis porque era general.

Todos buscamos opciones. En mi tiempo libre cocíamos para un taller de confecciones del Estado que ofrecía las piezas cortadas en serie y nosotros teníamos que empatar aquello. Hicimos trusas, sayas, gorras… en fin, y así pude terminar la universidad. Esas fueron mis opciones.

La crítica ha premiado a La película de Ana por la maestría del trabajo actoral, ¿cómo describe Blanca Rosa Blanco la experiencia de trabajar en conjunto con Laura de la Uz?  

Laura tuvo la oportunidad, una vez más, de hacer un trabajo encomiable en un personaje diseñado hasta la médula, y fue un verdadero gusto coincidir de una manera tan agradable. Me quedé con muchos deseos de seguir intercambiando momentos. Ojalá que sea posible repetir la experiencia.

Imagen: La Jiribilla

Ud. ha trabajado con grandes directores como Fernando Trueba, Manuel Pérez, Juan Carlos Cremata, Gerardo Chijona y Ian Padrón; pero, esta vez, repite con Daniel Díaz Torres, un cineasta que tiene la capacidad de representar más profundamente la realidad que elige ¿Qué particularidades tiene para Ud. La película de Ana?

Mi primera película cubana la hice con Daniel (Kleines Tropicana, 1997), luego hicimos Lisanka (2009) y ahora La película de Ana (2012). Yo creo en él y lo sigo más de lo que él imagina, su obra documental y la manera en que se proyecta en la ficción hablan de un hombre con inquietudes sociales y con un poder de análisis crítico y auténtico. La visualidad de la realidad a través de sus personajes, las paredes y los fondos, su puesta en escena completan un concepto muy personal. Sabemos cuándo una película es de Daniel. Y esta no se escapa, redondea una etapa de creación.

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