Alfonso Hernández Catá

Salamanca, España (24 de Junio de 1885) - Río de Janeiro, Brazil (8 de Noviembre de 1940)

Periodista, escritor, dramaturgo y diplomático hispano-cubano. Nació en Aldeadávila de la Ribera, Salamanca, el 24 de junio de 1885. Hijo de un militar español destacado en Santiago de Cuba y de una cubana. A los pocos meses de nacer viene con su familia a Cuba para residir en Santiago. A los 16 años ingresa en el Colegio de Huérfanos Militares de Toledo, se escapa del colegio y se traslada a Madrid. Fue aprendiz de ebanista mientras estudiaba idiomas, sicología, historia y traducía libros. En 1907, publica su primer libro Cuentos pasionales, con bastante éxito de crítica y público. Regresa a La Habana. Trabaja como periodista en El Diario de la Marina y La Discusión. En 1909 ingresa en la carrera diplomática como cónsul de segunda clase. Primeramente fue cónsul en El Havre, más tarde en Birmingham, Santander, Cádiz y Alicante. En 1918 llega a Madrid ascendido como cónsul de primera clase, donde permanecerá hasta 1921, que es despedido de Madrid y enviado a El Havre, por haber publicado una serie de artículos en los que defiende el derecho de los marroquíes a su independencia. Regresa a Madrid en 1925 como cónsul y en 1933 es nombrado Embajador de Cuba en España y, posteriormente, en Panamá, Chile y Brasil, donde muere en un accidente de aviación cuando sobrevolaba la Bahía de Botafogo en Río de Janeiro, el 8 de noviembre de 1940. Escribió los libros de relatos Cuentos pasionales (1907); Los siete pecados (1918); Los frutos ácidos (1919); La casa de las fieras (1919) y Manicomio (1931); y las novelas Pelayo González (1909); Novela erótica (1909); La juventud de Aurelio Zaldívar (1912); La muerte nueva (1922); El ángel de Sodoma (1927) y El bebedor de lágrimas (1927).

ARTÍCULOS del Autor:

A las siete de la mañana, todos los invitados estaban a bordo, y el patrón, luego de desatracar la barca con un remo, mandó cargar las velas. Poco a poco las lonas se hincharon, y el torbellino de espuma que nacía en la proa, partiéndose en dos grecas crujientes, fue a formar detrás de la embarcación, un camino.

Edición Nro. 625 - En el centenario de Arabescos mentales
(27 de abril al 3 de mayo de 2013)