Rosario Castellanos

Ciudad de México, Mexico - Tel Aviv, Israel

Narradora y poeta mexicana. (Ciudad de México, 1925 - Tel Aviv, 1974). Es considerada una de las poetas más importantes del siglo XX. Publicó los libros de cuentos Ciudad real, Universidad Veracruzana, México, Ficción, 17, 1960 y Los convidados de agosto, Era, México, 1974; de ensayo La novela mexicana contemporánea y su valor testimonial, Instituto Nacional de la Juventud, Cuadernos de la Juventud, México, 1966. El uso de la palabra, Excelsior, Serie Crónicas, México, 1974; Editores Mexicanos Unidos, México, 1987. Mujer que sabe latín..., Secretaría de Educación Pública, SepSetentas, 83, México, 1974; Secretaría de Educación Pública/Fondo de Cultura Económica, Lecturas Mexicanas, México, 1984. También las novelas Oficio de tinieblas, Joaquín Mortiz, México, 1962. Y los volúmenes de poesía Trayectoria del polvo, El Cristal Fugitivo, México, 1948. El rescate del mundo, Dirección de Prensa y Turismo del estado de Chiapas, México, 1952. Presentación en el templo, Madrid, España, 1951; 2a. ed., en Revista Antológica, México, 1952. Poemas:1953-1955, Metáfora, México, 1957. Al pie de la letra, Universidad Veracruzana, México, 1959. Salomé y Judith, Jus, Voces Nuevas, 5, México, 1959. Lívida luz, Universidad Nacional Autónoma de México, 1960. Álbum de familia, Joaquín Mortiz, Serie del Volador, México, 1971. Poesía no eres tú, obra poética 1948-1971, Fondo de Cultura Económica, Letras Mexicanas, México, 1972. TEATRO: El eterno femenino, estrenada en 1976; Fondo de Cultura Económica, Popular, 144, México, 1975. Obtuvo el Premio Chiapas 1958, por Balún Canán. En 1961 se le otorgó el Premio Xavier Villaurrutia por Ciudad real. En 1962 su libro Oficio de tinieblas obtuvo el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. Además, fue merecedora al Premio Carlos Trouyet de Letras, 1967, y al Premio Elías Sourasky de Letras, 1972. Su obra ha sido incluida en diversas antologías y traducida a varios idiomas.

ARTÍCULOS del Autor:

La cocina resplandece de blancura. Es una lástima tener que mancillarla con el uso. Habría que sentarse a contemplarla, a describirla, a cerrar los ojos, a evocarla. Fijándose bien esta nitidez, esta pulcritud carece del exceso deslumbrador que produce escalofríos en los sanatorios. ¿O es el halo de desinfectantes, los pasos de goma de las afanadoras, la presencia oculta de la enfermedad y de la muerte? Qué me importa. Mi lugar está aquí. Desde el principio de los tiempos ha estado aquí.

Edición Nro. 663 - Magdalena somos todas
(25 de enero al 31 de enero de 2014)