Alfonso Hernández Catá

La culpable

A las siete de la mañana, todos los invitados estaban a bordo, y el patrón, luego de desatracar la barca con un remo, mandó cargar las velas. Poco a poco las lonas se hincharon, y el torbellino de espuma que nacía en la proa, partiéndose en dos grecas crujientes, fue a formar detrás de la embarcación, un camino.

Edición Nro. 625 - En el centenario de Arabescos mentales (27 de abril al 3 de mayo de 2013)
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