Antonio Armenteros Álvarez

Último sueño: profecía imposible

Antonio Armenteros • La Habana, Cuba

La chusma, la plebe, el vulgo, el populacho, la multitud de poquedades escupía y arrojaba toda clase de objetos inmundos a nuestro paso. No voy a relatar por pudor las innumerables blasfemias que vertían sobre mi pulcritud, pues, aunque tratase –en semejante situación— no podía escucharlos. ¡Bandidos, rufianes! La carreta se desplaza con macabra levedad sobre los adoquines de madera al final del sendero creado artificialmente por los soldados entre la muchedumbre.

Edición Nro. 754 - Reflexiones a pie de página (14 de noviembre al 20 de noviembre de 2015)

Puntos G

Antonio Armenteros Álvarez • La Habana, Cuba

G. que ya no quiere que la llamen Gretchen, Grisel, Gisela, Graciela o Gretel como antes, me había citado para el parque que rodea al Capitolio, a ver su nueva iluminación surrealista. No sé si ir o no, pues ella puede que cambie de  planes y la cita puede variar. No es la primera vez que algo así ocurre con ella,  lo más frustrante es que luego no es su culpa y sí la tuya. Cuando G. era  Griselda y soñaba con ser bailarina clásica las cosas nos iban mejor, o al  menos ella era más consecuente consigo misma.

Edición Nro. 721 - Un texto para todos los tiempos (21 de marzo al 27 de marzo de 2015)
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